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En la preparación para la Navidad la Iglesia nos ofrece esta mañana una lectura del profeta Isaías, que nos invita a volvernos hacia el Señor "Yo soy el Señor, y no hay otro. No hay otro Dios fuera de mí. Yo soy un Dios justo y salvador, y no hay ninguno más. Volveos hacia mí para salvaros, confines de la tierra" (Is 45,6b-8.18.21b -26). Cuánto nos cuesta abandonarnos complemente en el Señor... siempre andamos haciendo cálculos. El Señor nos pide que confiemos. Sólo Él basta como decía Santa Teresa... pero nos cuesta creerlo. Echemos mano del depósito de la fe, en el que hemos ido guardando a lo largo de nuestra vida lo que el Señor ha hecho con nosotros. No se Evangeliza contando lo que hemos leído en los libros, o contando lo que otros vivieron.
El Evangelio de hoy nos habla con claridad de cómo Jesús no tiene limites a la hora de cumplir su misión: «Id a anunciar a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los inválidos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio. Y dichoso el que no se escandalice de mí" (Lc 7,19-33). ¿Dónde tengo puesta mi esperanza? ¿Dónde tengo situada mi alegría? Porque la esperanza está íntimamente relacionada con la alegría interior. El cristiano, como es natural, ha de vivir como una persona normal de la calle, pero siempre con los ojos puestos en Cristo, que no falla nunca. Un cristiano no puede vivir su vida al margen de la de Cristo y de su Evangelio. Centremos nuestra mirada en Él, que todo lo puede, absolutamente todo, y no pongamos límites a nuestra esperanza.
La liturgia no es un “juego sagrado”, y la Iglesia nos da este tiempo de Adviento porque quiere que cada creyente reanime en Cristo la virtud de la esperanza en su vida. Frecuentemente, la perdemos porque confiamos demasiado en nuestras fuerzas y no queremos reconocernos “enfermos”, necesitados de la mano sanadora del Señor. Pero así ha de ser, y como Él nos conoce y sabe que todos estamos hechos de la misma “pasta”, nos ofrece su mano salvadora.
En unos minutos de silencio interior oremos con el Salmo 84 dando gracias, Señor, por sacarnos del barro y llenarnos de esperanza el corazón: "El Señor nos dará la lluvia, y nuestra tierra dará su fruto. La justicia marchará ante él, la salvación seguirá sus pasos".
¡Feliz y bendecido miércoles!
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Hoy, al celebrar a san Juan de la Cruz, descubrimos un espejo en el que nos vemos reflejados. Aunque a veces ver a los santos nos da miedo, porque son profetas que llaman a la conversión y nos recuerdan las palabras impresionantes de Jesús: "Quien no lleve su cruz detrás de mí, no puede ser discípulo mío" (Lc 14,27). Recordar hoy la vida de San Juan de la Cruz nos ayuda a ver el camino a recorrer y nos estimula a volver al Maestro, aunque nos encontremos en la noche del pecado y la tibieza. En la entrega total de su vida, sintió el amor divino; él, pequeño de estatura, fue grande en sufrimientos; su mismo nombre ya lo indica: “Juan de la Cruz”. De una cruz que lleva a grandes dones divinos, que muchos desean obtener, pero sin tener que pasar por el camino estrecho que conduce a ellos. Llevamos la cruz porque no queda más remedio, pero nos quejamos y protestamos por el peso que hemos de llevar, y vemos la vida como una mala noche en una mala posada.
Hay personas que sí cargan con su cruz y lo hacen alegres, porque son capaces de amar: son los santos. ¿Es que ellos no tuvieron problemas? ¡Claro que los tuvieron!, pero se abrieron a una mirada diferente, porque supieron dónde está la fuente de vida que siempre brota. Los santos son un modelo, pero no quieren que les sigamos a ellos, sino a Jesucristo; san Juan de la Cruz lo expresa muy bien cuando dice: "Nunca tomes por ejemplar al hombre en lo que hubieres de hacer, por santo que sea, porque te pondrá el demonio delante sus imperfecciones, sino imita a Jesucristo, que es sumamente perfecto y sumamente santo y nunca errarás".
En el evangelio de hoy contemplamos al padre que tiene dos hijos y dice al primero: "Hijo, vete hoy a trabajar en la viña" (Mt 21,28). Éste respondió: "‘No quiero’, pero después se arrepintió y fue" (Mt 21,29). Al segundo le dijo lo mismo. Él le respondió: "Voy, señor"; pero no fue... (cf. Mt 21,30). Lo importante no es decir “sí”, sino “obrar”. Hay un adagio que afirma que «obras son amores y no buenas razones».
Obediencia viene de “ob-audire”: escuchar con gran atención. La obediencia, invita desde la oración, a no hacernos “sordos” a la voz del Amor. Decía San Josemaría Escrivá que: "Los hombres tendemos a “defendernos”, a apegarnos a nuestro egoísmo. Dios exige que, al obedecer, pongamos en ejercicio la fe. A veces el Señor sugiere su querer como en voz baja, allá en el fondo de la conciencia: y es necesario estar atentos, para distinguir esa voz y serle fieles". Cumplir la voluntad de Dios es ser santo; obedecer no es ser simplemente una marioneta en manos de otro, sino interiorizar lo que hay que cumplir: y, así, hacerlo porque “me da la gana”.
Que nuestra Madre la Virgen, maestra en la “obediencia de la fe”, nos enseñe el modo de aprender a obedecer la voluntad del Padre.
¡Feliz y bendecido martes para tod@s!
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Herman@s, las lecturas de hoy nos hablan de la importancia de consultar la palabra de Dios. La primera lectura nos dice: «Escucha palabras de Dios y conoce los planes del Altísimo» (Nm 24,2-7.15-17a). Es decir, que conociendo Su palabra vamos conociendo mejor a Dios. Nosotros tenemos el gran regalo de que cada día podemos consultar la palabra de Dios, ya sea en evangelio de cada día o ya sea en algún otro pedazo de la Sagrada Escritura. Aprovechémoslo.
Además, es de gran ayuda que al leer Su palabra podamos identificarla en nuestra vida y podemos aplicarla de una manera real. De esta manera seremos capaces de tomar nuestras decisiones a la luz de la palabra de Dios y pararnos a pensar «¿De dónde venía, del cielo o de los hombres?». (Mt 21,23-27) O de otra manera, meditar ¿Qué haría Jesús en esta situación?
En este lunes oremos y dirijámonos a Dios diciendo: «Enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas: haz que camine con lealtad» (Sal 24,4-5ab.6-7bc.8-9). También tengamos presente la memoria de Santa Lucía, mujer que destacó por su humildad, sencillez y honradez y que según cuenta la tradición murió mártir por ser fiel a Dios.
¡Feliz y bendecido lunes!
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María se convirtió para nosotros en la «puerta de la Salvación». Y- 479
Hoy 12 de diciembre conmemoramos una de las advocaciones marianas mas importantes y grandes en la Iglesia Católica de todo el mundo, a Nuestra Señora de Guadalupe, cuya imagen se venera en la Basílica de Guadalupe, en el norte de la Ciudad de México.
Y este año 2021, comenzamos una cuenta regresiva para conmemoración del medio siglo (1531) de la Misión Evangelizadora de la Virgen de Guadalupe en América. Sus apariciones impulsaron y concretaron numerosas conversiones, apoyando la evangelización de aquellos misioneros. A este tercer domingo de Adviento se le llama “Domingo de la alegría”, porque sus lecturas están sembradas de llamadas a la alegría y nos invitan a prepararnos para la Navidad mediante un cambio de vida, llenos de “alegría” porque el Salvador está cerca, porque viene Dios a reinar.
«Alégrate, hija de Sión, grita de júbilo Israel … El Señor, tu Dios, está en medio de ti» (Sof 3, 14.17). Aunque las palabras del profeta en el s. VII a.C. anunciaban la venida del Mesías en un tiempo futuro, ya se llenaban de alegría y esperanza por la segura intervención de Dios en la historia de su pueblo. Nos recuerdan al anuncio del ángel Gabriel a María: ¡Alégrate! en la que se cumple plenamente esta profecía de Sofonías. También San Pablo en la segunda lectura nos invita a «estar siempre alegres» (Fil 4, 4), a pesar de que escribía esta carta desde la cárcel. La alegría del cristiano no es algo superficial y efímero dependiente de las circunstancias de nuestra vida, sino que es más profunda y estable, porque deriva de la certeza de que «el Señor está cerca» (Fil 4, 5) y siempre guía amorosamente nuestra vida. La invitación de San Pablo «estad siempre alegres» significa igualmente: derramad alegría. No esperemos a que todo nos vaya sobre ruedas, estar perfectamente sanos y de buen humor para sonreír a los demás. Aprendamos a guardarnos para nosotros los disgustos y compartir con los demás las cosas positivas y la alegría. Seamos fuente de alegría para los demás.
¡Feliz 3er Domingo de Adviento para todos!
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A Jesús se le hacían muchas preguntas, algunas con mala intención y otras, sencillamente buscando la verdad, como ocurre en el evangelio de hoy.
En este tiempo de Adviento pidamos a María, Nuestra Señora de la Dulce Espera, que sepamos permanecer en actitud de escucha activa para hacer siempre la voluntad del Padre
¡Feliz y bendecido sábado!
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¡El Niño Jesús ya llega! Luchemos para que el día de Navidad nuestro corazón esté radiante de alegría y… ¡Limpio! Este tiempo, sobre todo, es perfecto para confesar nuestros pecados y acercarnos así un poco más a Jesús, reconociéndonos humanos y, por lo tanto, necesitados de su Amor. Hagamos un buen uso del sacramento y dejemos nuestro interior listo para cuidar a un bebé que nacerá en 16 días.
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Juan es un hombre firme, que sabe lo que cuestan las cosas, es consciente de que hay que luchar para mejorar y para ser santo, y por eso Jesús exclama: "Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan" (Mt 11,12). Los “violentos” son los que se hacen violencia a sí mismos: ¿Me esfuerzo para creerme que el Señor me ama? ¿Me sacrifico para ser “pequeño”? ¿Me esfuerzo para ser consciente y vivir como un hijo del Padre?
Santa Teresita de Lisieux se refiere también a estas palabras de Jesús diciendo algo que nos puede ayudar en nuestra conversación personal e íntima con Jesús: "Eres tú, ¡oh Pobreza!, mi primer sacrificio, te acompañaré hasta que me muera. Sé que el atleta, una vez en el estadio, se desprende de todo para correr. ¡Saboread, mundanos, vuestra angustia y pena, y los frutos amargos de vuestra vanidad; yo, feliz, obtendré de la pobreza las palmas del triunfo". Y yo: ¿Por qué me quejo enseguida cuando noto que me falta alguna cosa que considero necesaria?
De un modo enigmático Jesús nos dice también hoy: "Juan es Elías (...). El que tenga oídos que oiga" (Mt 11,14-15). ¿Qué quiere decir? Quiere aclararnos que Juan era verdaderamente su precursor, el que llevó a término la misma misión que Elías, conforme a la creencia que existía en aquel entonces de que el profeta Elías tenía que volver antes que el Mesías.
El Papa Francisco dice: "Siempre me ha impresionado el encuentro del Señor con Elías. El Señor no estaba en el granizo, ni en la lluvia, ni en la tormenta… El Señor estaba en una brisa suave. Ésta es la música del lenguaje del Señor. Preparándonos para la Navidad, tenemos que escucharla". Que Dios nos conceda escuchar su voz suave y así poder responder con el Salmista: "Te ensalzaré, Dios mío, mi rey; bendeciré tu nombre por siempre jamás."
¡Feliz y bendecido Jueves!
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Qué gran alegría celebrar hoy la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. La primera lectura corresponde al Libro del Génesis y se nos narra como Adán y Eva, con la intervención del diablo, desobedecen a Dios. "establezco hostilidades entre ti y la mujer, entre tu estirpe y la suya; ella te herirá en la cabeza cuando tú la hieras en el talón" (Gn 3,9-15. 20). Se nos presenta a nuestra Madre, que a diferencia de Eva, es capaz de herir y vencer al diablo. El arma de María siempre fue sentirse pequeña ante Dios y acoger su gracia. Para llenarse de Dios hay que vaciarse de uno mismo...
Así nos lo pone de manifiesto el Evangelio de hoy "El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»... «No temas, Maria, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo" (Lc 1,26- 38). Tomemos ejemplo de nuestra Madre y seamos humildes hasta el extremo... y el Señor actuará en nosotros.
En unos minutos de silencio interior oremos el salmo "El Señor da a conocer su victoria, revela a las naciones su justicia: se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel" (Sal 97).
¡Feliz y bendecido día de la Inmaculada Concepción!
Martes 07/12/2021 - La lectura de hoy está recogida del Evangelio según San Mateo 18, 12-14
Así pues, cuando vienen esos tiempos de tribulaciones, de debilidad o de desesperación dejamos hueco a Dios, busquémosle como aquel paralítico del evangelio de hoy, que por quedar sano de su enfermedad, le bajaron en camilla desde un tejado. Jesús admirado por la fe de aquel hombre, le dijo, lo mismo que nos dice y se cumple en cada confesión: «Tus pecados están perdonados.» (Lc 5,17-26).
Y vosotros: «¿Qué pensáis en vuestro interior? ¿Qué es más fácil: decir "tus pecados quedan perdonados", o decir "levántate y anda"?» (Lc 5,17-26).
¡Feliz y bendecido lunes!
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