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Pero la grandeza de su profecía consiste en que, a diferencia de los antiguos profetas que anunciaban una salvación futura, Juan Bautista señala con el dedo a uno que está presente en medio de ellos y grita: *«He ahí el cordero de Dios»* (Jn 1,29); aquel que estábamos esperando desde siglos y siglos está aquí, es él. Hace descubrir al Mesías escondido detrás de las apariencias de un hombre como los demás; es más, de un hombre humilde, no perteneciente a ninguna clase poderosa. En medio de vosotros está uno *«que es más fuerte que yo»* (Lc 3, 16). Aún no conocía Juan la verdadera naturaleza de Jesús como Señor e Hijo de Dios. Esto nos hace reflexionar que para anunciar el Evangelio no se requiere necesariamente conocimientos de teología o ser un gran predicador. Se requiere más bien valentía, convicción, experiencia de Cristo y coherencia de vida. Todos podemos hablar de Cristo y señalarle con el dedo («es Él»), como hizo el Precursor.
¡Feliz segundo domingo de Adviento para todos!
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En el pasaje de hoy vuelve a mostrarnos sus entrañas de misericordia. Le duele tremendamente encontrar a su gente tan desorientada y lo expresa con la imagen “de ovejas sin pastor” ¡Cuántas veces no sabemos tomar decisiones acertadas! No sabemos distinguir qué es bueno para nosotros, tantos agobios, tantos sufrimientos por diferentes situaciones, cuántos hermanos privados de un futuro por la inmensidad de problemas que les toca vivir. Ante toda circunstancia el Señor se compadece, no juzga.
Jesús fue compasivo, vivió una misión de misericordia al proclamar la Buena Nueva y llevar sanación. Pero además dio a sus discípulos la autoridad para hacer lo mismo, pidiéndoles que lo hicieran con generosidad: “Y llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad… Id y proclamad que el Reino de los cielos está cerca… lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis.”(Mt. 9, 35-10, 1.6-8). Fue un regalo que recibieron los apóstoles. Su Reino estaba cerca, un Reino de misericordia que ofrecía esperanza y amor a todos quienes lo aceptaban. Jesús fue a todos los pueblos y ciudades buscando a aquellos que estaban necesitados y los restauró. Nosotros somos parte de un mundo roto que necesita la compasión de Jesús.
Pidamos hoy la intercesión de Nuestra Madre, la Virgen María, que nos enseñe a unirnos al sufrimiento de quien nos necesite y oremos con el salmo: “Dichosos los que esperan en el Señor… Él sana los corazones destrozados… el Señor sostiene a los humildes”(Sal 146)
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(Canción de Generación 12 – Por un fuego)
Oración para acompañar está intención: Señor Jesús, Tú que al ser niño aquí en la tierra viviste en constante obediencia a tus padres José y María, te pedimos que nos ayudes a practicar esta virtud a ejemplo Tuyo. A ti que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
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Estamos comenzando el adviento. Es un tiempo de preparación para la venida del Señor y deseamos estar listos para cuando llegue.
Las lecturas de hoy nos hablan de edificar, de murallas y baluartes, de la importancia del suelo y los cimientos sobre los que construimos. ¡Qué importante es la base de un edificio para que aguante el paso y las inclemencias del tiempo así como su seguridad para mantenerlo a salvo!
Así mismo, la vida de un cristiano tiene que estar cimentada en el amor, que es el mismo Jesucristo "Confiad siempre en el Señor, porque el Señor es la Roca perpetua" (Is 26,1-6) Nuestra relación con Él tiene que llevarnos a una confianza tal que, sea lo que sea lo que nos ocurra, no dejemos de mirarle y de seguirle, buscando siempre su voluntad "El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca" (Mt 7,21.24-27).
Es difícil no dudar cuando el dolor y la incertidumbre nos tambalean; en muchas ocasiones vemos nuestra vida espiritual sacudida por los acontecimientos que llegan pero esto también puede ser una oportunidad para centrarnos y reflexionar sobre lo que es realmente importante ¿Qué "vendavales" identificas en tú vida actualmente? ¿Qué enseñanza puedes extraer de tus vivencias que sientas que, a pesar de todo, te centran y te reconducen a lo esencial?
Te pedimos señor que vengas a los espacios de nuestra vida en los que más nos cueste reconocerte. Ayúdanos para que nuestro corazón sea indiviso y siempre confiemos en ti. Maranatha ¡Ven señor Jesús!
¡Feliz y bendecido primer jueves de Adviento!
Intención para hoy miércoles es: “Pide perdón a quién hayas ofendido”.
El Señor siempre se preocupa de nosotros manifestándonos su Amor. Hoy lo vemos claramente en la primera lectura y después en el Evangelio "El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros, y el oprobio de su pueblo lo alejará de todo el país -Lo ha dicho el Señor-" (Is 25.6-10a). Cuántas veces hemos experimentado ese Amor de Dios, que aún en medio del dolor y la tribulación, nos hace caminar con paso firme.
«Me da lástima de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que se desmayen en el camino.» (Mt 15,29-37). Este fragmento del Evangelio de hoy encierra cómo es Dios y cómo se preocupa de nuestras necesidades. Lo único que debe preocuparnos es estar con Él... lo demás se nos dará por añadidura. Si lo creyéramos de verdad... cuantas de nuestras preocupaciones se minimizarían hasta desaparecer. Nuestro gran problema es que pensamos que el mejor plan para nuestra vida no es el plan de Dios sino el nuestro.
En unos minutos de silencio interior oremos con el salmo: "El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas" (Sal 22).
¡Feliz y bendecido miércoles!
Intención para hoy miércoles es: “Reza por los matrimonios y las familias”.
Martes 30/11/2021 - Hoy es San Andrés Apóstol
Hoy es la fiesta de san Andrés apóstol, una fiesta celebrada de manera solemne entre los cristianos de Oriente. San Andrés, fue uno de los dos primeros jóvenes que conocieron a Jesús a la orilla del río Jordán y que tuvieron una larga conversación con Él. Enseguida buscó a su hermano Pedro, diciéndole "Hemos encontrado al Mesías" y lo llevó a Jesús (Jn 2,41). Poco tiempo después, Jesús llamó a estos dos hermanos pescadores amigos suyos, tal como leemos en el Evangelio de hoy: "Venid conmigo y os haré pescadores de hombres" (Mt 4,19). En el mismo pueblo había otra pareja de hermanos, Santiago y Juan, compañeros y amigos de los primeros, y pescadores como ellos. Jesús los llamó también a seguirlo. Es maravilloso leer que ellos lo dejaron todo y le siguieron “al instante”, palabras que se repiten en ambos casos. A Jesús no se le ha de decir: “después”, “más adelante”, “ahora tengo demasiado trabajo”... Dice san Gregorio Magno que "Pedro y Andrés no habían visto que Jesucristo hubiese hecho algún milagro. Nada habían oído del premio eterno y, sin embargo al oír la voz del Salvador se olvidaron de todo lo que creían poseer".
Como a Andrés y sus amigos, también a cada uno de nosotros y a todos los cristianos, Jesús nos pide cada día que pongamos a su servicio todo lo que somos y tenemos para que, viviendo con Él las tareas de nuestro trabajo profesional y de nuestra familia, seamos “pescadores de hombres”. ¿Qué quiere decir “pescadores de hombres”? Una bonita respuesta puede ser un comentario de san Juan Crisóstomo. Este Padre y Doctor de la Iglesia dice que Andrés no sabía explicarle bien a su hermano Pedro quién era Jesús y, por esto, «lo llevó a la misma fuente de la luz», que es Jesucristo. “Pescar hombres” quiere decir ayudar a quienes nos rodean en la familia y en el trabajo a que encuentren a Cristo que es la única luz para nuestro camino.
Decía Benedicto XVI: "Que el apóstol Andrés nos enseñe a seguir a Jesús con prontitud, a hablar con entusiasmo de Él, y sobre todo a cultivar con Él una relación de auténtica familiaridad, conscientes de que sólo en Él podemos encontrar el sentido último de nuestra vida y de nuestra muerte".
Feliz y bendecido martes para todos.
En ocasiones nos equivocamos y damos todo por perdido, nos vence la tentación de sentir que no somos capaces de seguir al Señor. En esto realmente solo hay una cosa cierta, sin Él no hay camino. «Él nos instruirá en sus caminos y marcharemos por sus sendas» (Is 2,1-5) nos dice el profeta Isaías. Es necesario seguirle, no alejarnos y darnos por vencidos alejándonos de Él. En esos momentos, tal y como nos muestra el Evangelio, aprendamos del centurión que le dijo a Jesús: «Señor, no soy quien para que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano» (Mt 8,5-11). En los momentos de oscuridad busquemos su palabra, y "sepámonos" amados tal y como somos.
Sepamos que en vez de vencernos la tristeza tiene que ganar la alegría. Ya lo dice el salmo: «Vamos alegres a la casa del Señor»* (Sal 121,1-2.4-5.6-7.8-9). Pues ¿No es una alegría saber que aún con nuestros defectos Dios nos espera con los brazos abiertos como el padre del hijo pródigo?
En este primer lunes de Adviento, en el que estamos preparando nuestro corazón para la llegada de Jesús os invito que ante las caídas que tengamos en vez de caer en la oscuridad acudamos a Dios sabiendo que nos ama y que nos perdona. Luego "reparar" con Su ayuda cualquier mal que hayamos podido hacer.
¡Feliz y bendecido lunes!
Domingo 28/11/2021
En este Primer Domingo de Adviento comenzamos a prepararnos, con alegría y esperanza, para la llegada del Señor. «Mirad que llegan días, oráculo del Señor, en que cumpliré la promesa que hice a la casa de Israel y a la casa de Judá. En aquellos días y en aquella hora, suscitaré a David un vástago legítimo, que hará justicia...» (Jr 33, 14-15).
Pero la primera parte del adviento se orienta en realidad a la segunda venida de Cristo, que un día vendrá a nuestro encuentro, al final de los tiempos. A esto nos llama hoy la Palabra de Dios, a mirar hacia delante, a ponernos de nuevo en camino esperando ese momento con esperanza, paz y serenidad, porque precisamente entonces Dios se nos hará más presente que nunca. «Levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación» (Lc 21, 28). Dios nos acogerá con un amor como no hay otro, nos abrazará para no soltarnos nunca de sus manos.
Pero nadie sabe la hora de la última venida. No nos dejemos llevar por la tentación de pretender adivinar la fecha del fin de los tiempos y la segunda venida del Señor. Para cada uno, el final de nuestro tiempo es la hora de nuestra muerte. Y mientras que llega, Jesús nos invita a estar continuamente preparados para ese momento. «Tened cuidado de vosotros, no sea que se emboten vuestros corazones con juergas, borracheras y las inquietudes de la vida, y se os eche encima de repente aquel día… Estad despiertos en todo tiempo, orando» (Lc 21, 34-36). En medio de las agitaciones del mundo, de la indiferencia y del materialismo, Jesús nos invita a estar vigilantes en oración. Y san Pablo nos recuerda qué debemos hacer mientras esperamos “aquel día”: portarnos de modo que agrademos a Dios. «Que el Señor os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos, para que cuando vuelva acompañado de sus santos, os presentéis irreprensibles ante Dios, nuestro Padre» (1 Ts 3,12). Amar a todos: o sea, un amor que alcanza también a los que no pertenecen a nuestros grupos, al extraño, al alejado, al emigrante vulnerable, al enfermo desvalido, al vecino gruñón, al cliente pesado, al compañero raro…
¿Cómo vivimos esa espera? ¿Con la fe y esperanza de que la meta de nuestra vida es Cristo, o vivimos como si al final de la vida nada fuera a suceder? Aprovechemos este tiempo de Adviento para reflexionar la mejor manera de prepararnos para “aquel día”.
¡Que Dios os bendiga y que paséis un feliz domingo!
+Día 8 Camino a Pentecostés 2021, del libro del YOUCAT punto 120
+Meditación lecturas del día 23/05/2021
Primera lectura: Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (2,1-11)
Salmo: Sal 103,1ab.24ac.29bc-30.31.34 R/. Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra
Segunda Lectura: Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (12,3b-7.12-13)
Secuencia:
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequia,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas,
infunde calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno
Evangelio: Lectura del santo evangelio según san Juan (20,19-23)
+Día 7 Camino a Pentecostés 2021, del libro del YOUCAT punto 119
+Meditación lecturas del día 22/05/2021
Primera lectura: Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (25,13-21)
Salmo: Sal 10,4.5.7 R/. Los buenos verán tu rostro, Señor
Evangelio: Lectura del santo evangelio según san Juan (21,20-25)
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