Según las autoridades mexicanas, el incendio se originó cuando un migrante prendió fuego a un colchón en la celda donde permanecía con otros 67 hombres, en medio de una protesta por una posible deportación.
Imágenes de una cámara de seguridad mostraron que una vez desatado el incendio, ni el personal de migración ni el de seguridad hicieron algo por evacuar a los migrantes.
Un total de 39 migrantes murieron en el lugar, la mayoría por asfixia, y uno más en un hospital. Además 27 sufrieron lesiones.
La mayoría de los fallecidos eran de Guatemala, el resto de El Salvador, Venezuela, Honduras y Colombia.
Yesenia Valdéz, coordinadora de defensa integral de la Fundación para la Justicia, dice que la reparación que se brinde a los migrantes y familias afectadas debe ser integral, de tal forma que le permita continuar con su proyecto de vida.