Obtención de firmas poco transparente
Las delegadas del Ministerio de Educación, en su afán de desaparecer las aulas estacionarias, usaron las firmas de asistencia a una reunión de los padres de familia para luego decir que eran firmas que indicaban que estaban de acuerdo con el traslado de sus hijos a otras escuelas, denunció la maestra.
Ante la decisión vinieron también las ofertas. A Marina le ofrecieron trasladarla a la escuela Fernando LLort, de San Salvador, para que continúe trabajando con los niños. Pero querían hacerlo de manera obligada, lo que violenta la Ley de la Carrera Docente, que señala que no se puede obligar a un docente a trasladarse, si no quiere. “Hasta ese grado han llegado a querer violentar mi derecho como educadora”, dice Müller.
Pero además de las consecuencias para los maestros que pueden ser reubicados en otros centros escolares, no hay alternativa viable para los niños, niñas y adolescentes, ya que los quieren ubicar en escuelas cercanas al domicilio, pero que no son idóneas para el aprendizaje de los niños.
Ante la posibilidad de que las aulas estacionarias desaparezcan, la maestra teme que los estudiantes abandonen sus estudios.