Los afectados aseguran que las tierras fueron parte del excedente de la reforma agraria salvadoreña. Sin embargo, las tierras fueron vendidas a pesar de que eran para los campesinos y pequeños agricultores.
Los líderes de la comunidad determinaron que podían tomar las tierras por ser excedentes de la reforma agraria y decidieron vivir en las propiedades porque no tenían otra opción. Un año después fueron demandadas 42 de las 132 familias por vivir en ese lugar.
La denuncia vino del supuesto dueño e inició un proceso judicial por usurpación. En la audiencia final el juez determinó que el denunciante era el legítimo dueño y las familias debían desalojar, explicaron los afectados.
Pero los afectados argumentan que las 100 manzanas donde habitan era un excedente y se habían vendido ilegalmente, razón por la que el Instituto Salvadoreño de Transformación Agraria (ISTA) podía iniciar un proceso para anular la escritura.
En 2021, el juez los condenó a dos años de trabajos de utilidad pública y al desalojo. Las familias interpusieron una apelación, por eso que el plazo del desalojo se atrasó. Sin embargo, en el mes de mayo de 2023 la Cámara de lo Penal resolvió en firme la sentencia y deben cumplirla.