“Pensé en quitarme la vida”
César agacha su mirada y habla bajo, no se quita la mascarilla negra. Mueve sus piernas nervioso, pero con mucha convicción en sus palabras. Estar en el penal fue muy triste, dice.
Al ingresar al penal lo hincaron en grava, lo desnudaron y lo golpearon con macanas. Al siguiente día no podía ni sentarse. Los malos tratos no fueron solo físicos, sino psicológicos, pues les decían que ahí se iban a morir. ¿Qué estoy pagando si no debo nada? se preguntaba así mismo.
Su primer desayuno en el penal fue una tortilla para taco y un huevo duro para 4 personas. El almuerzo y cena era uno solo. Dormía en una plancha de cemento, sin colchón. Para dormir se turnaban, muchos duermen parados por el hacinamiento.
No hay energía eléctrica en las celdas donde estuvo, a las 5 de la tarde deben buscar su puesto para dormir porque el sol se apaga y todo es oscuridad. “Las noches son tristes, cada noche era un infierno para mí”, dice César, mientras recordaba que en su casa tenía una buena cama y ahí debía dormir en el piso.
La depresión fue tanta que pensó en quitarse la vida. Muchos lo piensan, otros han intentado cortarse las venas.