Un enorme tramo sin árboles, una retroexcavadora sacando tierra, una imponente iglesia casi terminada y gente trabajando en los alrededores, así luce Valle El Ángel. Un proyecto urbanístico que sigue en marcha, a pesar del rechazo de la gente y organizaciones que protegen los mantos acuíferos de la zona.
Los ambientalistas señalan que el mencionado proyecto amenaza los mantos acuíferos en la zona, lo que estaría llevando a perder la disponibilidad de agua potable para 21 comunidades del municipio de Apopa y para el Área Metropolitana de San Salvador.
Pero, ¿Qué causará los daños a los mantos acuíferos? Los ecologistas responden que al urbanizar un territorio se disminuye la infiltración de aguas lluvias, esto reduce la renovación del manto acuífero y minimiza la disponibilidad de agua.
El presidente del Centro Salvadoreño de Tecnología Apropiada (CESTA), Ricardo Navarro, explica que por un lado está proteger los mantos acuíferos del lugar y por otro mantener el beneficio de los sectores que se dedican a la construcción y no importa si dañan al ecosistema, pero en el caso de este proyecto, la respuesta está clara y lo que prevalece son los intereses económicos.