Toda pérdida provoca dolor, sin embargo en muchos casos ese dolor se supera viviendo un duelo.
Pero, hay personas que han sufrido una desaparición forzada de algún familiar y esta desaparición súbita e inesperada causa gran impacto, porque en los allegados suele rondar el silencio y la falta de información, dice la psicóloga Margarita Weil.
El duelo por desaparecidos es un dolor suspendido, porque se trata de un sufrimiento al que se le pone pausa cada vez que se recobra la esperanza de encontrar al ser querido. Weil explica que es como si viéramos una luz en medio de la tormenta, que nos dice que no hay que desistir, que esa persona va a volver.
A las personas o familias que han sufrido una pérdida por desaparición forzada no se les debe dejar en soledad y deben ser escuchadas, ya que necesitan procesar y elaborar el duelo, enfatiza la psicóloga Weil.