En tanto el sacerdote Uriel Vallejos quien estaba sitiado en la casa cural de la ciudad de Sebaco, después de 48 horas logró salir, según medios locales detrás de él viajaban unas 15 patrulla policiales, se desconoce hasta ahora de su paradero, aunque algunas fuentes cercanas informaron extraoficialmente que la salida del sacerdote se concretó mediante una negociación entre la iglesia y el gobierno.
Mientras la vicepresidenta Rosario Murillo, sin especificar nombre, criticó que algunas personas manipulan los símbolos religiosos.
Señaló que esas personas siempre han estado al servicio del caudillismo y del sometimiento ante el yankee.
Desde el exilio, la opositora Unidad Nacional Azul y Blanco, condenó los ataques a la iglesia católica y llamaron al gobierno a respetar a los líderes religiosos, dijo Enrique Martínez.