Las instituciones facultadas, constitucionalmente, para ejercer un control sobre los funcionarios del Estado han fracasado y no han funcionado, según una investigación realizada por el Departamento de Sociología y Ciencias Políticas y el Departamento de Ciencias Jurídicas de la UCA. El período analizado abarca desde 1999 a 2019.
De acuerdo con Álvaro Artiga, desde hace dos décadas los partidos políticos han mantenido un control de las instituciones que deben controlar a los funcionarios del Estado. Es decir, han repartido a su conveniencia las instituciones contraloras para frenar su funcionamiento.
El control político institucional sobre el Órgano Ejecutivo en El Salvador ha incidido en las labores de las instituciones contraloras, tales como: Asamblea Legislativa, Sala de lo Constitucional, Sala de lo Contencioso Administrativo, Corte de Cuentas de la República y el Instituto de Acceso a la Información Pública.
Actualmente, dice Artiga, persiste esta practica de control con la particularidad que el control lo tiene una persona, es decir, no ha cambiado nada y se ha agudizado aún más ese control.