“Lo que muchas veces evita que echemos raíces es el fracaso y la decepción de ayer, pero Dios nos invita a plantarnos en él. Dios no nos reclama, sino que extiende su mano y camina a nuestro lado.”
“Lo que muchas veces evita que echemos raíces es el fracaso y la decepción de ayer, pero Dios nos invita a plantarnos en él. Dios no nos reclama, sino que extiende su mano y camina a nuestro lado.”