En agosto de 1993, Amy Biehl, una joven becaria norteamericana que había venido a apoyar la transición democrática en Sudáfrica, fue asesinada en Guguletu, un township de la Ciudad del Cabo. Sus padres, Peter y Linda Biehl, no solo apoyaron la liberación anticipada de los condenados en el proceso de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, sino que luego emplearon a dos de ellos en la Fundación Amy Biehl, que sigue operando hoy. Lo explicaron con sencillez al decir: “Amy vino aquí a amar a este país. Nosotros seguimos ese legado”.
El perdón no minimiza el daño, ni declara inocente al culpable. Lo confronta con toda su gravedad y decide no permitir que ese daño siga gobernando el corazón del afectado. Es uno de los actos más contraculturales y más genuinamente cristianos que existen, ya que no nace del esfuerzo humano; nace de haber sido primero perdonados por Dios.
¿Hay alguien a quien necesitas perdonar? No porque lo que hicieron sea correcto, sino para que ya no tenga autoridad sobre tu corazón. El perdón no es un regalo para quien te hirió; es tu propia liberación.
La Biblia dice en Mateo 6:14: "Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial". (RV1960).