Hemos sido marcados y sellados con el nombre del Espíritu Santo, y así se nos ha garantizado nuestra herencia. Estar sellados es la prueba de que le pertenecemos a Dios.
Hemos sido marcados y sellados con el nombre del Espíritu Santo, y así se nos ha garantizado nuestra herencia. Estar sellados es la prueba de que le pertenecemos a Dios.