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Pasan los días y la situación en Ceuta empeora.
Y la única certeza que tenemos es que la ciudad autónoma es una olla a presión y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, está alimentando el descontento, que puede terminar con una explosión de violencia.
El marido de Begoña ya no solo es que no hizo nada para evitar un escenario que era previsible, porque no es una amenaza nueva ni sobrevenida. Por eso, la excusa de que los informes de inteligencia no especificaban la cantidad de personas que iban a asaltar la frontera no cuela.
El vergonzoso masaje de Wyoming a Pedro Sánchez superó al esperpento en TVE perpetrado por Cintora y Palomera. Y no era fácil.Pero en su afán de hacer quedar bien al presidente, buscaron a un residente de Ceuta para que hiciera una pregunta al presidente del Gobierno. Sin embargo, en lugar de mejorar su imagen, el marido de Begoña protagonizó un momento tenso durante su paso por ‘El Intermedio’ de laSexta.
Que Pedro Sánchez no puede salir a la calle lo llevamos años diciendo, pero el nivel de hartazgo y rechazo que ha alcanzado el presidente del Gobierno es de récord.El marido de Begoña ha perdido el norte por completo. Y cuando decimos el norte, nos referimos a su único objetivo: mantenerse en Moncloa al precio que sea.Si la corrupción de su Gobierno, su partido y su círculo íntimo lo tenía acorralado y, probablemente, camino al banquillo, sucedió lo de Ceuta.
La cosa se sigue complicando para Pedro Sánchez.La crisis en Ceuta tras la invasión sigue redimensionándose y saliéndose de control. La falta de acciones para prevenir la entrada masiva pese a las advertencias de los Cuerpos de Seguridad y, peor todavía, la inacción posterior son de una estulticia que raya en lo criminal.
Abandonados a su suerte.Así están los ceutíes. Pero también el resto de los españoles.Sánchez está en modo Nerón y está quemando todo el Estado, sus instituciones y todo lo que sea necesario para seguir un día más en el poder.Su último intento de salvarse —o al menos distraer— ha sido la desclasificación de documentos del CNI, de forma autoritaria, sin discutir la medida en el Congreso y con la opinión en contra de su ministra de Defensa, Margarita Robles.
El nivel de cinismo es de estudio clínico.Que Pedro Sánchez tiene la empatía de un asesino en serie ya lo sabíamos, pero que Fernando Grande-Marlaska le llegue tan cerca es más sorprendente. Aunque, si hacemos un repaso a la hemeroteca y a sus ‘grandes éxitos’, no tanto.
Que a Pedro Sánchez solo le importa Pedro Sánchez es algo que sabemos desde hace años.El presidente del Gobierno, como dijo Abascal, tiene la empatía de un asesino en serie y todas las catástrofes que hemos atravesado desde que llegó al poder lo han demostrado: la DANA, el volcán, los incendios o Adamuz así lo reflejan.
El marido de Begoña está arrinconado.
Y cada vez tiene menos escapatoria.
La crisis en Ceuta puede ser el clavo en el ataúd político de Pedro Sánchez. En un erradísimo cálculo político, el líder del PSOE creyó que lo de Ceuta iba a quedar enterrado en la arena de La Mareta y que, al regresar de sus vacaciones, se hablaría de su bronceado.
Ceuta es un hervidero.Y Pedro Sánchez quiere usar la situación como una maniobra política más.La actitud del marido de Begoña desde el inicio de la invasión ha sido de estudio clínico. No solo despachó el asunto con una visita exprés para luego irse a La Mareta a broncearse, sino que dio la orden a sus ministros de no actuar porque la crisis la resolvió, citando a Óscar Puente, «él solo» y «desde la tumbona».
Le han dado hasta en el cielo del paladar.
Y se han quedado cortos.
Tras más de un mes del asalto masivo a Ceuta desde Marruecos, el bueno de Sánchez ha tenido a bien asistir al Congreso a dar explicaciones sobre la invasión. O, mejor dicho, a intentar exculpar al país vecino de cualquier responsabilidad, así como a sí mismo de la crisis política y humanitaria en la ciudad autónoma.
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