Cada semana es un infierno para Pedro Sánchez.
Ya no hay semana horribilis, sino años horribilis, tanto para el marido de Begoña como para los españoles que lo sufrimos. Y este inicio de mes se antoja muy caliente para el líder del PSOE, no solo porque su hermanísimo, David Sánchez, tenga que sentarse en el banquillo, al igual que su mujer, Begoña Gómez, y su gurú, José Luis Rodríguez Zapatero, por distintas causas, pero todas con un mismo hilo conductor: la corrupción y sus distintas formas.