Seamos más conscientes de no olvidar las promesas que Dios nos ha dado, de no permitir que nada hable más fuerte que la voz de Dios y de recordar que podemos entrar en su presencia todos los días.
Seamos más conscientes de no olvidar las promesas que Dios nos ha dado, de no permitir que nada hable más fuerte que la voz de Dios y de recordar que podemos entrar en su presencia todos los días.