El poder de Isabel Miranda de Wallace, quien es galardonada con el Premio Nacional de Derechos Humanos, se consolida. Este poder se ejerce a través de la violencia: Brenda Quevedo Cruz es capturada y extraditada de EU, y el último prófugo, Jacobo Tagle Dobín, es detenido tras ser traicionado por su pareja. Tanto Quevedo como Tagle son brutalmente torturados, y los agresores mencionan a Miranda o a su hijo. La abogada defensora de los inculpados también es amenazada y agredida, y renuncia al caso. A finales de 2010, César Freyre, Juana Hilda González y los hermanos Castillo son declarados culpables y sentenciados a penas largas, mientras los procesos de apelación y revisión internacional continúan debido a las denuncias de tortura.