El Concilio Vaticano II dio impulso a una nueva búsqueda en la teología moral. De una moral centrada en evitar el pecado a otra en la que el comportamiento cristiano se entiende como respuesta a la llamada de Dios, que de frutos para la vida del mundo.
El Concilio Vaticano II dio impulso a una nueva búsqueda en la teología moral. De una moral centrada en evitar el pecado a otra en la que el comportamiento cristiano se entiende como respuesta a la llamada de Dios, que de frutos para la vida del mundo.