Guiones y guionistas

772. Cómo ser un guionista antifrágil


Listen Later

El artículo 772. Cómo ser un guionista antifrágil se publicó primero en Academia Guiones y guionistas.

Ser guionista hoy es vivir en un mundo donde todo cambia: notas, tendencias, plazos, silencios incómodos y “ya si eso te contestamos”. Y el problema no es la incertidumbre… es cuando tú dependes de que nada se mueva para poder escribir. En este episodio vamos a hablar de cómo ser un guionista antifrágil, aplicando las ideas de Nassim Taleb: construir un sistema que no solo resista el caos, sino que lo use para mejorar. Veremos 10 consejos prácticos para escribir y vivir mejor: apostar en pequeño, fallar barato, ponerte límites que te afilen, reescribir con método, filtrar el feedback y dejar de perseguir el mercado. Porque la meta no es tener una carrera perfecta: es tener una carrera que aguante la vida real.

En la Academia Guiones y guionistas de cursosdeguion.com continuamos publicando clases del curso de Conflictos Narrativos. Hoy analizamos el sexto tipo de conflicto, uno interno, el más íntimo y, a la vez, el más común: Persona contra sí misma. El protagonista quiere algo, pero una parte de él se opone.

Presentación 

Ser guionista ya es bastante deporte de riesgo como para encima vivirlo como si fueras una copa de cristal en una estantería: cualquier nota, cualquier “pásame una nueva versión”, cualquier silencio de un productor… y ¡crack! Hoy quiero proponerte lo contrario: ser un guionista antifrágil, alguien que no solo aguanta el caos, sino que aprende de él, se fortalece y acaba escribiendo mejor gracias a la presión, los cambios y los golpes.

En este episodio vamos a sacar del libro Antifrágil de Nassim Nicholas Taleb 10 consejos sencillos y prácticos para aplicar a tu escritura y a tu carrera: cómo fallar barato, cómo diseñar un sistema que te proteja sin volverte blandito, cómo usar el feedback sin que te desmonte el alma y, sobre todo, cómo dejar de esperar “la idea perfecta” y empezar a construir un método que te haga avanzar incluso cuando el mundo se pone caprichoso. Porque la fragilidad es muy poética… hasta que te impide terminar el guion.

Consejo 1 — Haz muchas apuestas pequeñas (no “la gran obra”)

El primer paso para ser un guionista antifrágil es dejar de vivir como si cada proyecto fuese “la gran obra” que va a decidir tu destino. Esa mentalidad convierte el guion en una prueba de fuego constante: si sale bien, te crees un genio; si sale mal, te replanteas tu existencia y tu cuenta de Netflix. Taleb diría que ahí estás construyendo fragilidad: una sola apuesta enorme, con mucho que perder y poco margen para aprender.

La alternativa es mucho más saludable (y, ojo, más eficaz): hacer muchas apuestas pequeñas. En vez de pasarte un año protegiendo “tu idea sagrada”, trabajas en varias líneas: 10 loglines, 3 premisas, una escaleta corta, una escena de apertura, un giro de midpoint, un teaser de serie, un corto… Cada pieza es un experimento. Algunas morirán rápido (bendita sea esa muerte barata), otras te sorprenderán y te pedirán crecer. Y tú, mientras tanto, acumulas oficio.

¿La gran ventaja? Lo pequeño te da dos regalos: práctica y oportunidades. Práctica, porque escribes más y aprendes antes. Oportunidades, porque cuantas más puertas tocas, más fácil que una se abra (y a veces ni sabías que esa puerta existía). En cambio, cuando solo tienes “el guion del año”, todo pesa demasiado: cada decisión parece irreversible, cada nota duele el triple, y la ansiedad se sienta a coescribir contigo.

Consejo 2 — Falla barato y rápido

Si vas a equivocarte (y vas), mejor que sea en pequeño: en una escena, un logline, un corto, un teaser… y no después de 18 meses protegiendo un guion “perfecto” que, cuando por fin lo enseñas, te devuelve la realidad con un plot twist que no pediste. Fallar barato no significa tomarte el guion a broma; significa aprender rápido sin hipotecarte emocionalmente.

La clave es pensar como un laboratorio: prototipa. Antes de escribir 120 páginas, prueba el corazón de tu historia: la escena que define al protagonista, el gran giro, el momento que debería enganchar a cualquiera. Si esa escena funciona, tienes gasolina. Si no funciona, has ahorrado tiempo, energía y la tentación de decir “no pasa nada, en el acto 3 se arregla” (spoiler: no).

Un guionista antifrágil convierte el error en método. No busca “no fallar”, busca fallar con intención, con pruebas que le den información útil: ¿dónde se cae el interés?, ¿qué personaje no respira?, ¿qué conflicto no muerde? Así, cada tropiezo no es una derrota: es un dato. Y con datos se reescribe. Con drama… se procrastina.

Consejo 3 — Busca volatilidad “buena”: plazos y límites que te mejoran

La volatilidad mala es esa que te cae encima sin avisar: cambios de última hora, notas contradictorias, incertidumbre eterna. Pero existe una volatilidad buena que tú puedes diseñar: un deadline razonable y una restricción clara. Y aquí viene la paradoja (muy Taleb): cuando te limitas, se multiplica tu creatividad.

Ponte límites que te obliguen a decidir: una localización principal, tres personajes imprescindibles, diez escenas, una semana para una primera versión del acto 1. Es lo que hacemos en “Operación Vomit Draft, escribe tu película o serie en 90 días”. El objetivo no es escribir “más pequeño”, sino escribir con más tensión. Los límites reducen el ruido, te fuerzan a elegir lo que importa y le ponen dientes a la historia. Sin límites, todo es posible… y por eso no haces nada.

Eso sí: la clave es el caos controlado. Un poco de presión te afila; presión infinita te rompe. Si el plazo te pone en modo foco, es un buen estresor. Si te deja sin dormir, sin pensar y sin disfrutar, ya no estás escribiendo: estás sobreviviendo. El guionista antifrágil no se hace fuerte a base de tortura, sino a base de retos medibles que le obligan a crecer.

Consejo 4 — Aplica la “vía negativa”: mejora quitando

Cuando algo no funciona en un guion, el instinto frágil suele ser: añadir. Añadir una subtrama “para darle profundidad”, un monólogo “para explicarlo mejor”, un personaje “para que haya más juego”. Taleb lo plantearía: muchas veces, el “arreglo” es el problema. La vía negativa es justo lo contrario: mejorar quitando.

Antes de sumar, recorta. Pregúntate: ¿qué escena solo repite información?, ¿qué personaje hace lo mismo que otro?, ¿qué diálogo explica lo que ya se entiende por acción?, ¿qué secuencia existe porque “queda bien” pero no empuja el conflicto? Quitar no es empobrecer; es concentrar. Es como hacer caldo: si lo reduces, sabe más.

Traducción práctica: menos explicación, más acción. Menos relleno, más tensión. Si dudas entre dos opciones, prueba primero la más simple y directa. Y si una escena no hace avanzar la historia o complicar la vida del protagonista… está pidiendo la guillotina (narrativa, por supuesto). El guionista antifrágil no presume de lo que añade, presume de lo que se atreve a eliminar.

Consejo 5 — Construye un sistema “barbell”: seguridad + riesgo

Taleb habla de la estrategia barbell (barra) (la “haltera” de gimnasio): peso en los extremos y nada en el centro. Traducido a guion: no pongas tu carrera en una zona templada donde ni estás protegido ni estás creciendo. La antifragilidad aparece cuando combinas dos cosas a la vez: una parte muy estable que te sostiene, y otra parte muy arriesgada que te puede dar saltos grandes.

La mitad estable es tu suelo: rutina de escritura (aunque sea corta), horas fijas, oficio, hábitos, sistemas. Y, si puedes, una base de ingresos que no dependa de que hoy te digan “sí” a un pitch: clases, consultorías, un trabajo parcial, encargos asumibles… lo que sea. No porque el arte sea menos puro, sino porque el miedo al alquiler es el peor script doctor del mundo: siempre te recomienda escenas cobardes.

La mitad loca es tu techo: proyectos que te den vértigo, ideas raras que te representan, experimentos de formato, una serie que nadie te ha pedido pero que solo tú escribirías así. Aquí está tu voz, tu riesgo y tu potencial de llegar a lo más alto. Si sale bien, te cambia la carrera; si sale mal, no te destruye, porque tienes el suelo.

Y ahora, lo importante: evita el punto medio. El punto medio es lo más peligroso porque parece sensato: proyectos “medianamente” arriesgados, decisiones “medianamente” valientes, agendas “medianamente” disciplinadas. Resultado: no hay seguridad real y tampoco hay posibilidad de gran salto. El barbell, en cambio, te permite jugar sin quedarte sin oxígeno: seguridad para resistir y riesgo para crecer.

Consejo 6 — No intentes predecir el mercado: crea opcionalidad

Predecir el mercado es el deporte favorito de la industria… y también uno de los que más guionistas deja tirados en la cuneta. Hoy “se lleva” una cosa, mañana la plataforma cambia de estrategia, pasado el algoritmo decide que ahora toca lo contrario, y tú te quedas con un guion que parece escrito para un tren que ya pasó. Taleb sería tajante: intentar adivinar el futuro te vuelve frágil, porque te obliga a acertar.

La alternativa antifrágil es la opcionalidad: no necesitas saber qué va a funcionar si tienes varias opciones abiertas. En vez de apostar todo a “lo que está de moda”, construyes un pequeño catálogo vivo: ideas en distintas ligas, formatos y tonos. Así, cuando el viento cambia, tú no te rompes: simplemente cambias la vela.

Opcionalidad práctica para guionistas: tener varias ideas en marcha (no diez guiones terminados, pero sí diez caminos posibles). Por ejemplo: una premisa comercial clara, un proyecto autoral que te represente, un piloto de serie, un largo, un corto potente, incluso un concepto adaptable. Lo importante no es la cantidad por postureo; es que tu carrera no dependa de que una sola apuesta encaje exactamente con la tendencia del mes.

Y ojo: crear opcionalidad no es dispersarse. Es diseñar un sistema donde el “no” de hoy no te hunda, porque tienes otro “sí” potencial esperando en la recámara. La industria cambia; tu objetivo es que esos cambios te pillen con opciones, no con excusas.

Consejo 7 — No dependas de un solo “sí”

Si tu carrera depende de que una sola persona te diga “sí”, eres frágil. Un productor que desaparece, un concurso que no te selecciona, una plataforma que cambia la línea editorial… y de repente tu año se queda en blanco. Taleb lo explicaría con una idea simple: cuando concentras todo en un único punto, cualquier golpe se vuelve catastrófico.

La solución antifrágil es diversificar el acceso a oportunidades. No se trata de “hacer mil cosas a la vez”, sino de no poner todas tus esperanzas en una única puerta. Mientras presentas un proyecto a una productora, puedes tener otro moviéndose por festivales o laboratorios, otro preparado para un concurso, otro pensado para autoproducir (aunque sea en pequeño) y, por supuesto, un sistema para generar nuevas ideas sin empezar de cero cada vez.

Traducción práctica: diseña tu año con varios caminos. Por ejemplo: una línea de proyectos (2–3 ideas fuertes en distintos estados), una línea de visibilidad (podcast, redes, artículos, comunidad), y una línea de relación profesional (contactos, reuniones, lecturas, eventos). Así, el “no” deja de ser un portazo y pasa a ser… un giro de guion: molesto, sí, pero útil para redirigir la acción.

Y un recordatorio amable: no diversificas porque seas pesimista; diversificas porque quieres escribir con libertad. Cuando no dependes de un solo sí, puedes permitirte ser más valiente. Y ahí, casualmente, es donde suelen aparecer los síes que importan.

Consejo 8 — El feedback es combustible, pero filtra el “ruido”

El feedback puede convertir tu guion en una máquina mejor… o en un Frankenstein con tres brazos y cero tensión. La fragilidad aparece cuando te tomas cada nota como un veredicto divino: una opinión te sube, otra te hunde, y acabas reescribiendo según el estado de ánimo del último lector. Taleb diría que eso es exponerte al ruido: variación inútil que te desorienta.

La clave antifrágil es separar señal de ruido. El ruido son gustos personales (“yo lo haría más oscuro”, “yo preferiría que fuese comedia”), miedos (“esto igual no se entiende”, cuando sí se entiende) o agendas (“esto no encaja con nuestra línea”). La señal, en cambio, es cuando varios lectores independientes tropiezan en el mismo punto: acto 2 flojo, protagonista pasivo, giro previsible, objetivos confusos. Si se repite, no es capricho: es un patrón.

Método práctico: no recojas notas como si fueran órdenes; recógelas como si fueran síntomas. La nota suele estar “mal” en la solución y “bien” en el problema. Si alguien dice: “mete una voz en off”, quizá el problema real es que falta claridad emocional. Si alguien pide: “otro personaje”, quizá lo que falta es conflicto. Tú no estás obligado a ejecutar la receta; estás obligado a diagnosticar.

Un guionista antifrágil usa el feedback para fortalecerse: escucha, detecta patrones, elige cambios con intención… y luego decide. Porque tu guion no es una asamblea. Y tú no eres un GPS: si el pasajero te grita “¡por ahí!”, no giras el volante sin mirar la carretera.

Consejo 9 — Crea estresores buenos: reescritura con presión (pero con método)

La reescritura es el gimnasio del guionista: si entrenas bien, te pones fuerte; si entrenas mal, te lesionas. El problema es que muchos reescriben con un estresor malo: pánico. Nota tras nota, versión tras versión, tocando cosas al azar “por si acaso”. Taleb llamaría a eso iatrogenia: el remedio que empeora la enfermedad.

Un estresor bueno es presión con dirección. No es “reescribe todo”, es “reescribe con un objetivo”. Por ejemplo: subir el conflicto en cada escena, clarificar el deseo del protagonista, aumentar obstáculos, reforzar el antagonista, ajustar el ritmo del acto 2, sembrar mejor el giro final, eliminar exposición. Un objetivo por ronda. Si intentas arreglarlo todo a la vez, no arreglas nada: solo mueves muebles.

Método práctico (simple y brutal): trabaja por capas. Primera capa: estructura (qué pasa y por qué). Segunda: conflicto (qué lo complica). Tercera: información (qué sabe el espectador y cuándo). Cuarta: emoción (qué siente el personaje y cómo se contagia). Quinta: diálogo (lo mínimo necesario, con subtexto). Cada pasada con un foco. Así la presión te afila, porque sabes qué estás buscando.

El guionista antifrágil no reescribe para tranquilizarse; reescribe para mejorar. Y cuando termina una ronda, para. Porque a veces el guion no necesita otra operación… necesita que dejes de meterle bisturí por deporte.

Consejo 10 — Protege lo que te rompe y potencia lo que te fortalece

La antifragilidad no consiste en “aguantarlo todo” como un héroe trágico con ojeras épicas. Consiste en diseñar tu vida de guionista para evitar daños grandes y, a la vez, exponerte a retos pequeños que te hagan crecer. En términos Talebianos: reduce el downside y aumenta el upside. Porque si te rompes por dentro, no hay estructura de tres actos que te salve.

Empieza por identificar tus fragilidades personales (sin drama, como si fuesen datos): perfeccionismo, procrastinación, dependencia de aprobación, compararte, miedo a enseñar, dispersión, agotamiento. Luego diseña defensas simples: rutina mínima diaria, entregas semanales, un grupo de lectura con fechas, métricas de proceso (páginas, escenas, horas) en vez de métricas de ego (likes, “me han dicho que…”), descanso planificado y límites con el trabajo.

Y ahora la parte bonita: potencia lo que te fortalece. ¿Te creces con plazos? Úsalos. ¿Te funciona escribir por bloques? Repítelo. ¿Mejoras cuando haces escenas-prueba? Conviértelo en hábito. ¿Te inspira el análisis? Ponlo al servicio de escribir, no de acumular teoría. La antifragilidad es personal: no se trata de copiar la rutina de otro guionista, sino de construir tu propio sistema para que, pase lo que pase ahí fuera, tú sigas avanzando.

No necesitas una vida perfecta para escribir; necesitas un sistema que sobreviva a una vida imperfecta.

Si te quedas con una idea, que sea esta: la industria es volátil; tu objetivo no es controlarla, sino beneficiarte del movimiento. Así que elige un consejo y aplícalo esta semana. Porque la antifragilidad no se entiende: se entrena.

El artículo 772. Cómo ser un guionista antifrágil se publicó primero en Academia Guiones y guionistas.

...more
View all episodesView all episodes
Download on the App Store

Guiones y guionistasBy David Esteban Cubero

  • 5
  • 5
  • 5
  • 5
  • 5

5

9 ratings


More shows like Guiones y guionistas

View all
Nadie Sabe Nada by SER Podcast

Nadie Sabe Nada

411 Listeners

Todopoderosos by Todopoderosos

Todopoderosos

62 Listeners

Entiende Tu Mente by Molo Cebrián

Entiende Tu Mente

379 Listeners

LO QUE TÚ DIGAS con Alex Fidalgo by Alex Fidalgo

LO QUE TÚ DIGAS con Alex Fidalgo

70 Listeners

Más de uno by OndaCero

Más de uno

64 Listeners

El Cine en la SER by SER Podcast

El Cine en la SER

12 Listeners

Un Libro Una Hora by SER Podcast

Un Libro Una Hora

241 Listeners

El colegio invisible by OndaCero

El colegio invisible

65 Listeners

Dr. Mario Alonso Puig by Mario Alonso Puig

Dr. Mario Alonso Puig

284 Listeners

Esto ya se ha hecho by Sindicato ALMA

Esto ya se ha hecho

1 Listeners

Exigencias del guión by Sergio Barrejón

Exigencias del guión

0 Listeners