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Este es el segundo capítulo de la serie de tres programas dedicados a los agujeros negros. Si en el programa anterior aprendimos mucho sobre la naturaleza de estos objetos extremadamente compactos, en este programa —y también en el de la próxima semana— exploraremos uno de los lugares donde con más probabilidad existen agujeros negros: el centro de las galaxias.
En concreto, hoy viajaremos al centro de nuestra propia Vía Láctea, donde las evidencias parecen demostrar inequívocamente la existencia de un agujero negro supermasivo. Un lugar donde la extinción de la luz visible debida al polvo y al gas es tan grande que parecen reinar las tinieblas, y se hace necesario utilizar otros medios para rasgar ese velo.
Emilio García y Pablo Santos nos llevan, pues, de viaje al corazón de las tinieblas, al corazón de nuestra galaxia, con la experta guía de Antxón Alberdi Odriozola, Investigador Científico del CSIC en el Instituto de Astrofísica de Andalucía.
Actualización: Emilio y Pablo ya han subido a la web oficial del programa algunas de las imágenes más impresionantes de las que fueron sacando mientras iban a bordo de su nave. Para muestra, un botón:
Extraños, fascinantes, inquietantes… Los agujeros negros son uno de los conceptos que más ríos de tinta ha hecho correr tanto dentro como fuera de la ciencia. En _A través del Universo_ comenzamos una serie dedicada a estos fascinantes objetos y su presencia en el mundo astrofísico.
Emilio García y Pablo Santos contarán en este programa con la participación de Jose Luis Jaramillo, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía, que nos contará qué es un agujero negro, cómo pueden darse en la naturaleza, y cómo podríamos llegar a detectarlos.
Con el espíritu aventurero que nos caracteriza, pediremos al Capitán Kirk que realize una -azaña- hazaña jamás realizada: atravesar un agujero negro.
Y no nos olvidamos de nuestras _Astronoticias_, centradas esta vez en el eclipse total de Luna del próximo sábado 3 de Marzo.
h3. Enlaces
* Programa 30: «Nada puede escapar»:http://universo.iaa.es/radioiaa/Programas/Programa30.mp3
En el programa de hoy vamos a pasar mucho frío, porque vamos a dejar de un lado la astrofísica para adentrarnos en los experimentos que han logrado enfriar la materia hasta temperaturas cercanas al cero absoluto (-273ºC), dejando literalmente congelados a los atomos.
A esta temperatura extrema surge un fascinante nuevo estado de la materia: el condensado de Bose-Einstein.
Su investigación abre todo un horizonte de aplicaciones tecnológicas, desde la computación cuántica hasta poder llegar a simular un agujero negro en un laboratorio. Para adentrarnos en la materia más fría del Universo hemos contado con Belén Paredes, de la Universidad de Gütemberg-Mainz.
Pero no abandonaremos la Astrofísica pues seguiremos con nuestras Astronoticias, y una Astrocita particular: la charla que la propia Belén dará, esta misma tarde, en el Instituto de Astrofísica de Andalucía.
Además contestaremos en el programa preguntas de nuestros oyentes, y tendremos alguna que otra sorpresa. Así que vamos con los…
Esta es una semana triste para _A través del Universo_.
Tres compañeros del Instituto de Astrofísica de Canarias, junto a otras tres personas de la Asociación Tinerfeña de Amigos de la Naturaleza, murieron el pasado fin de semana en la tragedia de la galería de Piedra de los Cochinos, en los Silos (Tenerife). El equipo de _A través del Universo_ quiere dedicar el programa de esta semana a su memoria.
Además, un compañero muy cercano nuestro, David Cristóbal Hornillos del Instituto de Astrofísica de Andalucía, es uno de los supervivientes y desde aqui le mandamos un abrazo enorme.
El viaje de esta semana lo vamos a dedicar a uno de los misterios más fascinantes del Cosmos: la materia oscura. Las estrellas, las galaxias, y en general la materia de la que estamos compuestos conforma tan sólo el 4% de la composición del Universo. El 20% del resto esta formado por una escurridiza materia que no podemos ver salvo por su influencia gravitatoria en la materia ordinaria: es la materia oscura.
De cuál es su naturaleza, como se originó y cómo podemos detectarla, entre otras cosas, conversarán Emilio García y Pablo Santos en nuestro _Astrotema_ con Juan Betancort, investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias.
Además _Astronoticias_, _Astrocitas_, y la que esperamos sea una nueva sección: _El reportero Urbanita_, o lo que es lo mismo, «A través del Universo» se echa a la calle.
h3. Enlaces
* Programa 28: «La trompa del elefante»:http://universo.iaa.es/radioiaa/Programas/Programa28.mp3
Pues sí, ¡hemos vuelto con el primer programa de la nueva temporada!
Como la fecha del programa en directo es ahora cada miércoles de 6 a 7 de la tarde, la fecha habitual en la que pondremos los programas a disposición del público será el jueves siguiente.
Como llevábamos desde el 14 de Junio de 2006 sin nuevos programas, hemos querido hacer un especial Astronoticias con cinco noticias científicas del máximo interés.
Después hablaremos con Javier Gorosabel de una extraña explosión de rayos gamma, un GRB, que no encaja con ninguno de los mecanismos de producción de estos estallidos que se conocen. De paso, introduciremos entre nuestros presentadores el reto El Concepto.
De un descubrimiento realizado por satélites pasamos al lanzamiento de otra misión: COROT. El Astromático nos hablará de los aspectos más técnicos de la misión, y Andy Moya nos responderá a las preguntas que le haremos sobre la parte científica, que pretende encontrar planetas rocosos, tipo Tierra, en torno a otras estrellas.
Claro que, hablando de planetas, la noticia científica que tuvo mayor relevancia en prensa el año anterior fue la pérdida de la condición de planeta por parte de Plutón, así que nuestro Reportero Galáctico acude al meollo de la noticia para determinar, in situ, qué es lo que ocurre.
Y terminaremos con una nueva sección, con la que pretendemos abrir A Través del Universo más allá de lo púramente astrofísico, con la sección El Hombre y el Cosmos, y asistiremos a un importante descubrimiento publicado en Nature: el intercambio de material genético entre el Hombre de Neanderthal, y la Mujer de Cromañón.
Lo dicho: ¡hemos vuelto!
ps. Tenemos una nueva página web, donde por ejemplo residirá nuestra Universoteca. Aún está en fase de carga de contenidos, pero idla visitanto, porque seguro que poco a poco encontraréis materiales anejos al programa que serán de vuestro interés. Visitadla en:
pps. Tuvimos muchísima densidad de contenidos en el programa, y no nos dio tiempo a saludar a todos los que nos han escrito —algo que pretendemos solventar en el próximo programa—, y sólo agradecimos a José Enrique Ruiz del Mazo su trabajo en la página web. Pero yo personalmente quiero agradecerle a Sonia Blanco, del podcast La Aspirante, la inclusión de nuestra cuña en su programa, y la reseña que nos hizo. ¡Un beso, guapa!
¿Recordáis la estructura que comenté hace un par de artículos? Siguen trabajando en ella, y deberá estar terminada para el domingo por la tarde… ¡ya que las actividades comienzan a partir del lunes!
Para que vayáis haciendo boca del tipo de divulgación que va a tener lugar en ese Pabellón del Sol, os paso un cómic que se podrá ver en grande en el pabellón, para que tengáis vuestra propia copia digital personal: El increíble y asombroso viaje del fotón. Aquí podéis ver la cabecera de la primera página.
En este —para mí— fabuloso cómic, concebido entre Emilio García y Silbia López de la Calle, dibujado por Jorge Daniel Romero, y diseñado por Nacho Belda, se explica el larguísimo viaje realizado por un fotón surgido del sol, como consecuencia de la fusión de un par de átomos de hidrógeno, hasta su captura en un cloroplasto de una célula vegetal.
Durante ese viaje, que para cada partícula de luz comienza con el encuentro entre dos núcleos de hidrógeno, se sale del núcleo, para tardar 170.000 años en atravesar la capa radiativa, unos diez días en ser transportado por el material de la capa convectiva, y unos 8 minutos y medio en atravesar el vacío y llegar hasta la atmósfera terrestre.
Allí no todos los fotones pueden pasar, especialmente debido a la presencia del ozono y del vapor de agua, pero los que finalmente atraviesan la atmósfera, acaban ayudando a las plantas a crear azúcares, que son la forma química que animales y plantas tenemos para almacenar energía que podemos utilizar quemándolos con nuestra respiración.
Bueno, yo espero haberos ilusionado con el cómic… ¡y seguir incitándoos a visitar el Pabellón del Sol durante la semana que viene!
¡Y si lleváis una copia impresa del cómic al pabellón, podréis preguntar allí todas las dudas que tengáis sobre el mismo!
Cómic: El increíble y asombroso viaje del fotón
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Hacía mucho tiempo que no había una entrada en la bitácora de A Través del Universo, y ya era hora de satisfacer a nuestros lectores… al menos, eso espero Aunque debido a la preparación de la Semana de la Ciencia y la Tecnología aún no hemos podido sacar el PDF de la revista de Noviembre, podemos adelantaros las 3 páginas del artículo que El Astromático escribió sobre su campo de investigación, el Observatorio Virtual.
Ya en 1968, Arthur C. Clarke escribió en su obra 2001: Una Odisea Espacial:
Desde que orbitaron los primeros satélites, hacía unos cincuenta años, billones y cuatrillones de impulsos de información habían estado llegando del espacio, para ser almacenados para el día en que pudieran contribuir al avance del conocimiento. Solo una minúscula fracción de esa materia prima sería tratada; pero no había manera de decir qué observación podría desear consultar algún científico, dentro de diez, o de cincuenta, o de cien años. […] Formaban parte del auténtico tesoro de la Humanidad, más valioso que todo el oro encerrado inútilmente en los sótanos de los bancos.
Clarke siempre fue un visionario, y dio en el clavo cuando intuyó que los bancos de datos de información astronómica irían creciendo enormemente con el tiempo, y que la preservación de esa información, para obtener nuevos resultados de ella, sería clave.
En la actualidad estamos asistiendo a este proceso: se está generando una ingente cantidad de datos provenientes de un número creciente de instrumentos astronómicos con cada vez mejor resolución, lo que está multiplicando las necesidades de almacenamiento. Por ejemplo, se han puesto en marcha grandes proyectos de estudio exhaustivo del cielo, como el Sloan Digital Sky Survey (SDSS), que generan por sí mismos billones de datos. Se prevé que solo los datos elaborados del SDSS ocuparán el equivalente a 50 unidades de disco duro de 80GB, o cerca de 1000 DVDs.
Como Clarke vivía en un tiempo en que los ordenadores no se conectaban entre sí, y sólo se comunicaban mediante el intercambio de discos, no pudo anticipar —al menos en su obra 2001— el advenimiento de Internet: un sistema de conectividad global que permite que cualquier ordenador se comunique con otro, sin importar la localización geográfica ni las diferencias entre sistemas operativos. Además, las capacidades de almacenamiento y el ancho de esas conexiones no han hecho más que crecer.
Sin embargo, eso no resuelve el problema del todo: con una ADSL de 20 megas se tardaría más de 18 días en bajar todos los datos del SDSS. Ahora pensemos que miles de astrofísicos necesitan acceder a esos mismos datos, ¿qué ordenadores necesitarían para tratar la información? y ¿cómo encontrarían lo que buscan? Parafraseando a Jack Swigert del Apolo 13: Tenemos un problema aquí.
Para resolverlo, se necesita:
El Observatorio Virtual (OV) es la infraestructura que proporcionará esas capacidades, y las siguientes secciones nos servirán para ver cómo.
La comunidad astronómica, desde finales de los años 70, ha contado con un formato común: el formato FITS, Flexible Image Transport System. Sin embargo, este formato común es exclusivo de la astrofísica; además, está lleno de modismos propios de cada instrumento, puesto que los avances tecnológicos hicieron necesario añadir nuevas capacidades, muchas veces de forma independiente para instrumentos similares.
Como el número de instrumentos y extensiones era al principio manejable, la necesidad de que el formato de los archivos fuese realmente único era menor: bastaba con el uso de las herramientas de manipulación de datos propias de cada instrumento.
Por otra parte, con el avance de las comunicaciones, dentro del mundo de la empresa se ha ido imponiendo un estándar de descripción de datos, que comparte algunas similitudes con las necesidades de la astrofísica. Y es que en el mundo de los negocios, casi todo el mundo necesita hablar de lo mismo: inventario, unidades vendidas, ingresos… aunque nadie haga negocios exactamente igual. Así que si las empresas quieren compartir información, es necesario poder describir esas diferentes formas de hacer negocios. Del mismo modo, en astrofísica, los científicos estudian fenómenos similares, con instrumentos parecidos, pero nadie lo hace exactamente de la misma forma. Así que el problema de comunicación de las empresas y de la astrofísica es parecido.
Este estándar de comunicación común a la astrofísica y los negocios es el XML. XML es un lenguaje de marca, esto es, un lenguaje que se introduce junto con los datos para marcarlos, especificando la función o el papel de cada uno de esos datos, para eliminar ambigüedades. Tiene la ventaja de que existen multitud de herramientas que pueden manipular archivos XML —por su origen técnico/empresarial—, frente al formato FITS, que sólo puede ser manipulado por herramientas específicas de la astrofísica.
Sin embargo, XML es incluso más flexible que FITS, lo que puede llevarnos a la falta de uniformidad en la forma de aplicar XML sobre los datos astrofísicos. Ahí entra en juego la Alianza Internacional del Observatorio Virtual (IVOA, International Virtual Observatory Alliance), que tiene el papel de normalizar los modelos de datos astrofísicos y los protocolos de acceso (o cómo conversan los diferentes ordenadores entre sí). Algunos ejemplos de modelos de datos por normalizar serían: cómo se especifica y almacena el rango de frecuencias en el que opera el filtro del telescopio, cómo se proporcionan las coordenadas de un objeto en el cielo o la cantidad de luz que recibimos del mismo.
Así, los modelos de datos y protocolos establecidos por IVOA, utilizando XML como lenguaje de marca, unifican la forma de describir y comunicar datos astrofísicos, y permiten la creación de programas que sirvan para múltiples instrumentos de forma más sencilla.
El viaje de la luz hasta nosotros es bastante laborioso, y hay que tener en cuenta muchos efectos. Por ejemplo, la luz que llega desde una supernova que se encuentra en una galaxia muy lejana llegará enrojecida por el efecto Doppler, con una determinada polarización, atravesará la atmósfera terrestre, y se atenuará por el camino. Cuando llegue al sensor, se registrará su energía con un cierto grado de precisión, y existirán unos determinados niveles de ruido. La información registrada será procesada con un determinado conjunto de programas usando ciertos parámetros, y se publicará, finalmente, una imagen, un espectro, o alguna otra unidad científica de información, cuya interpretación depende de la forma en que se observó (por cuánto tiempo se hizo, hacia dónde apuntaba en concreto el instrumento, las condiciones del cielo, los ajustes del instrumento, etcétera). Asimismo, también dependerá de qué programas se utilizaron para tratar los datos, de los procesos que se siguieron, en qué orden, y con qué ajustes.
El registro de forma sistemática y estandarizada de las operaciones realizadas sobre los datos nos permitirá establecer la calidad de los mismos, y determinar si son aptos para el estudio que se quiere realizar, o si es necesario volverlos a analizar.
Recordemos el SDSS, ese estudio del cielo que ocuparía miles de DVDs. La forma más sencilla de recibir toda esa información sería, aparentemente, pedir esos mil DVDs, o bien ocho enormes discos duros con los datos. Aún así, necesitaríamos ordenadores capaces de manejar semejante volumen de información. Los PC típicos solo pueden manejar una milésima parte de toda esa información de una sola vez… y las estaciones de trabajo (ordenadores de uso científico-técnico) más potentes solo podrían manejar entre un uno y un cinco por ciento. No todo el mundo puede permitirse ordenadores tan grandes, y al trabajar por separado se pierden muchas posibilidades de encontrar interrelaciones entre los datos y los estudios de diferentes grupos.
La solución es hacer que los datos viajen lo mínimo posible, y para ello es necesario proporcionar programas que permitan a los usuarios acceder a datos ya elaborados —con lo que se optimiza el tiempo de cómputo—, o realizar sus propias manipulaciones sobre los datos remotamente. Esas manipulaciones quedarán registradas de forma automática, de modo que quien utilice esos datos sabrá qué es lo que se ha hecho exactamente con los originales.
También existe una tendencia a lo que se llama “red de computación”, que consiste en permitir el acceso a los recursos de computación de la misma forma en que accedemos a la red eléctrica: estamos conectados a la red y pagamos por su uso. Eso permite repartir las tareas de proceso, cuando sea necesario, a la red, y la propia tarea determinará el tipo de máquina o máquinas que necesite. De esa forma se pueden aprovechar recursos de super-computación disponibles en otro lugar sin tener que invertir en capacidad de cálculo adicional. Esto se complementa con la posibilidad de crear grandes sistemas de cómputo asociando muchos ordenadores pequeños, con lo que la capacidad de computación de “la red” se podría ampliar tanto como se quisiera.
Con volúmenes de datos tan grandes, no sólo se vuelve difícil su tratamiento, sino también la extracción de resultados. El mejor detector de patrones que conocemos es el cerebro humano… siempre que el conjunto de patrones por descubrir, o el ámbito en el que se busquen, sea reducido, porque si no llegan el cansancio y el aburrimiento, y se deja de ver coincidencias. Si queremos buscar, literalmente, una aguja entre mil millones de pajares, necesitamos utilizar ordenadores.
La minería de datos pretende encontrar conexiones entre diferentes variables, que muchas veces no son evidentes. Se utilizan técnicas clásicas de inteligencia artificial, como redes neuronales o análisis de probabilidad, basadas en el entrenamiento de un programa para reconocer los patrones que queremos encontrar y clasificarlos con una posibilidad de error que queremos minimizar.
Algunas de esas técnicas permiten localizar objetos exóticos o inusuales que no se ajustan a ninguna clasificación particular, por lo que se espera que se puedan realizar nuevos descubrimientos aplicando esas técnicas a los datos ya existentes.
El OV pretende utilizar los avances disponibles en minería de datos, enriqueciéndolos con las descripciones detalladas proporcionadas por los modelos de datos, así como la unificación de formatos, para crear herramientas de minería de datos específicas de la astrofísica.
Un ejemplo es la misión Gaia, que pretende catalogar cerca de mil millones de estrellas de nuestra galaxia, y obtener características espectrales para todas ellas, a partir de los datos obtenidos por un satélite específico que se espera lanzar en 2011.
Ese trabajo no se puede realizar manualmente, y se utilizarán técnicas de minería de datos para clasificar las estrellas automáticamente. El entrenamiento previo se está realizando con los datos de misiones anteriores, y se podrá refinar con los propios datos de la misión.
Con todo lo que hemos descrito hasta ahora, podemos establecer una infraestructura de OV que permita explotar datos conocidos por toda la comunidad. Pero si alguien publicase datos nuevos sobre uno o más objetos, tendríamos que descubrirlo por nuestra cuenta y añadir manualmente esa publicación a nuestro programa de análisis.
Eso se evita con los registros de recursos del OV, de modo que un programa que use el OV pueda preguntar, por ejemplo, por datos en ultravioleta (UV) y recibir una lista de todos los servidores que almacenan datos UV y que se pueden consultar. Para mayor disponibilidad, existen múltiples registros que se comunican entre sí de modo que, en caso de mal funcionamiento de uno, se pueda utilizar cualquier otro de forma indistinta.
Ilustraremos el uso del OV con el Aladin Sky Atlas, una herramienta creada por el Centro de Datos de Estrasburgo (CDS) como prototipo de herramienta OV, capaz de recopilar información de cualquier instrumento o base de datos que forme parte del OV.
En una sesión típica, indicaríamos el nombre de un objeto astronómico, y gracias a un protocolo de OV se obtendrían automáticamente sus coordenadas.
A partir de las coordenadas y un radio de búsqueda, se obtendrían imágenes del objeto tomadas con diferentes clases de luz —visible, infrarroja, o UV, por ejemplo—, e identificarían diferentes condiciones físicas.
También podríamos comparar imágenes del mismo objeto, tomadas en diferentes épocas, para comprobar su evolución. Así podríamos ver, por ejemplo, la expansión de las capas de una estrella tras una explosión de supernova.
A continuación, podríamos obtener las zonas de esa galaxia para las que existen datos espectrales, y superponer sus datos con otro programa, denominado VOspec, creado por la Agencia Espacial Europea (ESA). Los espectros nos proporcionan información sobre la abundancia de ciertos elementos, sus temperaturas, y otros parámetros físicos.
Aladin también permite crear programas capaces de identificar los puntos de mayor luminosidad coincidentes entre instrumentos, de calcular tamaños de objetos a partir de una imagen o muchas otras tareas que antes implicaban la inspección visual por parte de un astrónomo. VOspec, por su parte, puede calcular a partir de un espectro la temperatura a la que se encuentra una estrella, o la del disco de polvo que la rodea;y puede incluso actualizar el modelo teórico con el que realiza el cálculo.
El poder relacionar datos de posición en imágenes con los de espectros en una base de datos o un modelo teórico, y establecer la relación entre programas diferentes, es posible gracias a la estandarización establecida por el OV, tanto para los datos en sí (XML), como para las relaciones entre datos de diferentes tipos (modelos de datos), y la forma de acceso a datos de diferentes clases (protocolos de acceso).
Esta estandarización es la que nos permite simplemente elegir la región del cielo que necesitemos estudiar, y apuntar nuestro OV como un instrumento más, que accederá a los datos disponibles de forma automática y siempre actualizada.
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¡Hola a todos! En este programa, Emilio García, Pablo Santos, Felipe Astrologuito, El Capitán Kirk, Chewaka, y el Astromático, se despiden de todos nosotros en esta segunda temporada del programa. Si no contamos este episodio, hemos tenido 20 programas dedicados a diferentes temas, y hemos recogido unos cortes de cada uno de esos programas, los hemos aderezado con buena música… y el sentido del humor habitual del programa.
En las últimas 22 semanas —hemos tenido alguna pausa, debido a vacaciones— hemos hablado de todos estos temas:
La sección Astrovida, a lo largo de esta segunda temporada, ha tratado los siguientes temas:
El Capitán Kirk debutó en el programa en la primera temporada, cuando fue testigo, el 4 de Julio de 2005, del encuentro de la sonda Deep Impact con el cometa Tempel I. En la segunda temporada, éstas han sido sus intervenciones:
El Astromático nos ha hablado en algunos programas de software astronómico de calidad profesional, pero para el uso de aficionados. Estos son los programas de los que nos ha hablado:
Por supuesto, esto no habría sido posible sin la participación de nuestros invitados: Manolo Roca y Vicente López del Parque de las Ciencias, Juan Antonio Belmonte del Instituto de Astrofísica de Canarias, Blanca Troughton y Rosa López, así como Juan Carlos Aznar de la Sociedad Malagueña de Astronomía; Alejandro Sánchez (UCM–ASAAF).
Y claro, también hay que agradecerle su participación a nuestros compañeros del Instituto de Astrofísica de Andalucía-CSIC: Pedro Amado, Luis Bellot, José Francisco Gómez, Luisa Lara, Javier Gorosabel, Antonio Delgado, Juan Carlos Suárez, Emilio Alfaro, Marcos Villaverde, Luc Jamet, Nicolás Morales (también del Observatorio de la Sagra), Miguel Ángel Pérez Torres, Ángel Rolland, Jorge Iglesias, Daniel Martínez, y Nestor Sánchez.
Y a un nivel más personal, Emilio y Pablo, y yo mismo, queremos dar las gracias a cuatro personas por su continuo y fundamental apoyo. Nos referimos a Antxon Alberdi, Lourdes Verdes-Montenegro, Carlos Barceló y sobre todo, a Silbia López de la Calle. Por supuesto, agradecemos a RadioContadero la posibilidad que nos ha dado de llevar esta aventura adelante, y por último agradecemos a la dirección del IAA el dejarnos colgar los programas en la página Web, proporcionando el hospedaje y el ancho de banda para este podcast. Y no podemos olvidarnos de nuestra piloto durante toda esta temporada, Ana Tamayo.
Pero el programa carecería de sentido sin nuestros oyentes, y por eso, aparte de los comentarios en la bitácora, hemos montado una página con los mensajes de correo electrónico que hemos recibido de nuestros oyentes. ¡MIL GRACIAS!
Por mi parte, tengo que agradecer a Emilio y a Pablo el entusiasmo con el que acogieron la posibilidad de crear el podcast, y su invitación para que mi amigo el Astromático tuviera una sección fija, algo que Felipe Astrologuito nunca consiguió tener pese a sus artimañas. Y ha sido una inmensa satisfacción ver crecer la cifra de nuestros suscriptores hasta más de 240… Intentaremos mantener la sindicación viva, proporcionando material interesante que aún tenemos que determinar, pero vamos a esperar a que Emilio y Pablo descansen, y puedan retomar el programa con fuerzas renovadas.
Ah, he estado a punto de cometer un olvido imperdonable. Dedicamos esta segunda temporada de A Través del Universo a la memoria de Lucas Lara (1966-2006).
¡Y e… e… eso es todo, amigos!
Éste es el vigesimoquinto programa de _A Través del Universo_, o lo que es lo mismo: con este programa se cumplen las _bodas de plata_ entre Emilio García y Pablo Santos como copilotos de una nave que nos ha llevado por rincones muy diferentes de este universo.
En esta ocasión, contamos con la participación de Néstor Sánchez, del Instituto de Astrofísica de Andalucía, con quien intentaremos descubrir la naturaleza fractal del universo, y particularmente del medio interestelar… comenzando por la misma definición de lo que es un fractal
Imagen fractal con licencia Creative Commons de Paulo Brabo
Contaremos con nuestras _Astronoticias_, y dedicaremos la sección de _Astrovida_ a una leyenda (afortunadamente, aún viva y creativa) de la Ciencia Ficción y la Fantasía: Ray Bradbury.
Por cierto, volviendo a la estructura fractal del universo, podemos ver cómo las ampliaciones sucesivas de esta simulación de la distribución de la materia oscura en nuestro universo también tiene estructura fractal:
h3. Enlaces
* Programa 25: «Universo fractal»:http://www.iaa.es/radioiaa/Programas/Programa25.mp3
h3. Wikipedia
* «Fractal»:http://es.wikipedia.org/wiki/Fractal
Actualizado: Gracias a Nieves por encontrar el título perfecto para este programa. Un beso, y enhorabuena a Emilio y a Nieves, ellos saben por qué
Un programa más de A Través del Universo, con Emilio García y Pablo Santos, que vuelve a su formato habitual de Astronoticias, Astrotema, y en este programa, Astromático —que cumplió años la semana pasada, como un servidor ;-)—.
El programa está dedicado hoy a la Arqueoastronomía, y contamos con un invitado del Instituto de Astrofísica de Canarias, Juan Antonio Belmonte, que nos conterá qué es eso de la Arqueoastronomía, así como curiosidades sobre los yacimientos astronómicamente más importantes.
Fotografía de Robert Bingham con licencia Creative Commons de los Moai en Rapa Nui/Isla de Pascua (clic sobre la imagen para acceder al original)
De otra parte, nuestro Astromático nos hablará de un nuevo programa de divulgación astronómica. En este caso, se trata de Where is M13? —¿Dónde está M13?—, un programa que permite ver dónde se encuentran diferentes estrellas, así como elementos del espacio profundo dentro… o fuera de nuestra galaxia.
Saludamos a Alicia Romero (ex-compañera del IAA, que nos visitó con motivo del aniversario del OSN), a y José San Pedro (El Oyente) por su tesis; también se convirtió en Doctor el pasado viernes nuestro amigo José Antonio Jiménez Madrid, teorizando sobre el futuro del Universo, los agujeros negros, y la materia y la energía oscura, y algún oyente más al que también saludamos en el último momento.
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