El dibujante e historietista argentino creador de Macanudo, Ricardo Siri, habla sobre la importancia de viajar y vivir fuera para crear arte
En un mundo donde poco a poco hay más muros que separan los países y donde las fronteras ocupan un lugar cada vez más relevante en la política exterior, desde 'A vivir' queremos dar voz a todas esas personas que no son ni de aquí ni de allí. Todos aquellos que se fueron de sus países de nacimiento por razones políticas, laborales, sentimentales o porque, simplemente, un día quisieron hacer la maleta para descubrir nuevos lugares.
Ricardo Siri (Buenos Aires, 1973), más conocido como Liniers, es una de esas personas. El historietista, humorista gráfico y dibujante argentino dejó hace cuatro años su adorada tierra para doblar el mapa y comenzar su vida en mitad de un bosque en Vermont, Estados Unidos. Aunque su experiencia fuera de Argentina comenzó un poco antes, en 2007, cuando en Canadá le dieron la oportunidad disfrutar de una beca de intercambio cultural durante un año que el propio Liniers describe como "inspiradora".
Liniers dice que no se siente "ni de aquí ni de allí", pero siempre se va considerar argentino: "Me gusta comparar a Buenos Aires con el sofá de mi casa, el único lo suficientemente cómodo como para tirarte en calzoncillos comiendo patatas fritas, aunque no lo haya diseñado nadie famoso ni esté en un museo. Eso es Buenos Aires para mí", admite. El humorista gráfico admite que nunca ha tenido un gran sentimiento nacionalista porque prefiere sentirse orgulloso de toda la raza humana: "Es mejor presumir de que todos llegamos a la luna o de que curamos la polio", ríe.
El argentino confiesa que los viajes siempre han tenido un lugar muy especial en su vida y que lo refleja siempre en sus viñetas: "No puedes crear siempre en el mismo sitio, tienes que darles vida a las viñetas, buscar cosas y moverte. Además, a los argentinos nos va bien en la vida cuando nos vamos de Argentina, mirad a Cortázar en París o al Papa Franci