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  • La Caracola
    La Caracola del mar nos desvela su secreto en una pregunta. Y esa pregunta lleva además una respuesta de cada uno de nosotr@s.
    3 min
  • Señor, enseñanos a Orar (IV) por Fr. Miguel Márquez, ocd
    Señor, enseñanos a Orar (IV) por Fr. Miguel Márquez, ocd
    El Señor ya está ahí, Dios nos está siempre esperando, El tiene la iniciativa.
    Hoy, hemos ido llegando y nos hemos encontrado con que el Señor ya estaba aquí, como siempre sucede, ya está cuando parecía que nosotros éramos los que veníamos a buscarle.
    Nos abrimos a su mirada.
    ¿Qué nos dice la mirada de Jesús?
    1 hr 30 min
  • Charles de Foucauld (I)
    Carlos de Foucauld
    1858 - 1916
    Carlos de Foucauld nace en Estrasburgo el 15 de septiembre de 1858 en una familia noble; dos días después es bautizado. Huérfano de padre y madre a la edad de seis años, permanece, con su hermana, bajo la tutela de su abuelo el coronel de Morlet. La infancia es triste y desgraciada: pronto se revelan en él rasgos de impaciencia. Empieza sus estudios en Estrasburgo, y desde 1871 en el instituto de Nancy, y un año más tarde hace la primera comunión. En el instituto hay profesores eminentes, pero neutros. De naturaleza inquieta y ardiente, falto de dirección, su juventud es extremadamente disoluta. Pierde la fe a los dieciséis años y permanece en estado de indiferencia durante más de doce años. Al llegar a la mayoría de edad entra en posesión de una rica herencia, que dilapida con su vida licenciosa.
    Ingresa en la Escuela Militar de Saint-Cyr en 1878; ya subteniente marcha a África. Participa en una expedición a Argelia. En 1882 solicita licencia para emprender un viaje hacia el Sur, y estudiar a los árabes; no le conceden el permiso y pide la licencia absoluta. Después de una larga preparación, realiza el viaje por Marruecos, disfrazado de rabino judío. En 11 meses recorre casi 3.000 Km., en su mayor parte por terreno desconocido, determinando numerosas altitudes. La Sociedad de Geografía le premia con la medalla de oro. El relato de sus viajes y los datos recogidos fue publicado en su obra "Reconaissance du Maroc" (1883-1884). Empieza un cambio muy serio de su vida. La vida tan dura de esos once meses, le ayuda a purificarse, el contacto con la soledad del desierto y la fe de los musulmanes le impactan y le hacen pensar, la inquietud religiosa no le deja en paz. Lee mucho, reflexiona, reza a su manera. La discreta influencia de su familia, especialmente de su prima Señora de Bondy y la del P. Huvelin (que se convertirá en su director espiritual), secundando la acción de la gracia, le llevan a la conversión.
    “Tan pronto como creí que había un Dios, me di cuenta de que no podía hacer otra cosa que vivir sólo para Él”. La lógica de la fe, en el amor, le lleva a emprender, con la ayuda de su director, la búsqueda de un modo de vida de imitación de Jesús. En diciembre de 1888 va en peregrinación a Tierra Santa. Este viaje lo confirma cada vez más en el propósito de vivir imitando a Jesús en su pobreza; allí descubre el misterio de Nazaret, la vida oculta de Jesús, que será el modelo de vida religiosa que seguirá.
    En enero de 1890 entra en la Trapa de Ntra. Sra. de las Nieves. Poco después pide ser enviado al priorato de Akbes en Siria, una fundación muy pobre donde pasa seis años. Insatisfecho aún, busca una más auténtica vida de Nazaret. Expone sus inquietudes a sus superiores; le envían a Roma para estudiar teología en el Colegio Romano (octubre 1896). A punto de hacer su profesión perpetua, el padre general de la Trapa aprueba su vocación de vida oculta y lo dispensa de los votos. Una vez fuera de la Trapa, hace votos privados de castidad y pobreza absoluta.
    Se traslada a Tierra Santa. Como criado de las Clarisas de Nazaret, viviendo en una caseta del huerto, se entrega completamente a la contemplación y a la pobreza. Trabaja en la redacción de la regla de los Hermanitos del Sagrado Corazón de Jesús. En 1900 intenta, sin éxito establecerse en el monte de las Bienaventuranzas como ermitaño. Y poco después viaja a Francia para ordenarse sacerdote, lo cual tiene lugar el 9 de julio de 1901 en Viviers.
    Después de su ordenación sacerdotal, piensa establecerse en Maruecos, pero ante la imposibilidad de hacerlo se establece en Beni-Abbés, al sur de Argelia, cerca de la frontera; su primera misa allí es el 30 de octubre de 1901. En su instalación en Beni-Abbés, así como en los sucesivos recorridos por el desierto "en busca de los más abandonados", le será de gran utilidad la amistad de muchos oficiales franceses, antiguos compañeros de su época militar.
    En Beni-Abbés vive su vocación de Vida de Nazaret, oculta y pobre, al servicio de los hombres. Pasa largas horas en adoración de la Eucaristía, trabaja en la redacción de los diversos proyectos de fundación, vive como hermano de todos, acogiendo a pobres y enfermos sin distinción de raza o religión. Esta vocación de "Hermano Universal" es un aspecto importante de su espiritualidad: una llamada a encarnar el amor y el servicio entre los más humildes y abandonados, a través de la amistad y el testimonio silencioso. Este amor, llevado a sus últimas consecuencias, exige compartir la condición social de los más pobres, el trabajo manual, el servicio incondicional.
    Atraído por el deseo de ponerse en contacto con las tribus Tuareg, a las que decide dedicarse, en 1905 se establece en Tamanrasset, en el Ahaggar, en pleno corazón del Sahara.
    Allí lleva la misma vida que en Beni-Abbés. Para preparar el camino a los futuros misioneros, lleva a cabo, a lo largo de once años, una enorme tarea lingüística, de gran calidad científica, sin abandonar su vida de contemplación y de servicio. Su caridad conquista el corazón de todos, siendo consejero y amigo de los oficiales franceses y de los tuareg y su "amenokal" Moussa Ag Amastane, al mismo tiempo. Se pone al servicio de todos, especialmente de los pobres, con todas sus capacidades y de todo corazón, creando así una nueva manera de presencia de Evangelio en un medio no cristiano.
    Además de muchos intentos, sin éxito, para encontrar compañeros, realiza tres viajes a Francia con el fin de poner en marcha una Asociación de laicos con propósitos misioneros. A pesar de todos sus esfuerzos e iniciativas siempre estuvo solo.
    La guerra de 1914 dejó de sentir su influencia en el Sabara. Los partidismos de las distintas tribus por las diversas potencias dominantes, influyen en las circunstancias de la muerte del Hno. Carlos, así como el hecho de ser extranjero y cristiano. El 1 de diciembre de 1916, traicionado por uno de los que él había ayudado, es apresado y maniatado por una banda de senusistas. Mientras se dedican al saqueo, un muchacho le vigila, y nervioso al creer que llegan soldados, le da muerte de un disparo en la cabeza. Su cuerpo queda en la arena del desierto como un grano de trigo que muere para dar fruto.
    Los escritos que se conservan no estaban en principio destinados a la publicación. Son apuntes espirituales totalmente impregnados de espíritu contemplativo y de amor a Cristo: meditaciones sobre el Evangelio, páginas de su diario, proyectos de fundaciones, apuntes de retiros, notas diversas sobre los tuareg. Especialmente importantes son sus cartas de las que escribió miles. Su influencia espiritual no ha cesado de crecer. Su ideal de imitar lo más exactamente posible la vida y las actitudes de Jesús "la imitación es la medida del amor", nos trae la frescura de un Evangelio vivido radicalmente, centrado en el "misterio de Nazaret".
    Su amor a Cristo “muy Amado hermano y Señor Jesús”, lleno de ternura, le lleva a la contemplación, la adoración silenciosa de la presencia eucarística, herencia preciosa de las Familias que se inspiran en él. Consecuencia de dicho amor es el deseo de imitación de la pobreza, del sufrimiento del abajamiento de Cristo. El misterio de la Visitación inspira todo su apostolado: llevar a Jesús a las almas por la presencia eucarística.
    En el momento de la muerte del Hno. Carlos, todos sus proyectos de fundación se habían quedado en letra muerta, excepto una "cofradía", hoy "asociación" para religiosos/as, sacerdotes y laicos, que contaba con unas decenas de adscritos.
    En 1933 comienzan a constituirse las primeras "FRATERNIDADES". Estas congregaciones religiosas de gran vitalidad espiritual han transmitido el espíritu del Hno. Carlos y han dado a conocer su personalidad, convirtiéndolo en una de las figuras espirituales que más han influido en nuestro tiempo. Nuevas "Asociaciones De Seglares e Institutos Religiosos" siguen surgiendo y creciendo hoy, constituyendo la “Família Espirtual del Hno. Carlos de Foucauld”, con una gran oportunidad en el actual momento de la Iglesia.
    10 min
  • Charles de Foucauld (II)
    Carlos de Foucauld
    1858 - 1916
    Carlos de Foucauld nace en Estrasburgo el 15 de septiembre de 1858 en una familia noble; dos días después es bautizado. Huérfano de padre y madre a la edad de seis años, permanece, con su hermana, bajo la tutela de su abuelo el coronel de Morlet. La infancia es triste y desgraciada: pronto se revelan en él rasgos de impaciencia. Empieza sus estudios en Estrasburgo, y desde 1871 en el instituto de Nancy, y un año más tarde hace la primera comunión. En el instituto hay profesores eminentes, pero neutros. De naturaleza inquieta y ardiente, falto de dirección, su juventud es extremadamente disoluta. Pierde la fe a los dieciséis años y permanece en estado de indiferencia durante más de doce años. Al llegar a la mayoría de edad entra en posesión de una rica herencia, que dilapida con su vida licenciosa.
    Ingresa en la Escuela Militar de Saint-Cyr en 1878; ya subteniente marcha a África. Participa en una expedición a Argelia. En 1882 solicita licencia para emprender un viaje hacia el Sur, y estudiar a los árabes; no le conceden el permiso y pide la licencia absoluta. Después de una larga preparación, realiza el viaje por Marruecos, disfrazado de rabino judío. En 11 meses recorre casi 3.000 Km., en su mayor parte por terreno desconocido, determinando numerosas altitudes. La Sociedad de Geografía le premia con la medalla de oro. El relato de sus viajes y los datos recogidos fue publicado en su obra "Reconaissance du Maroc" (1883-1884). Empieza un cambio muy serio de su vida. La vida tan dura de esos once meses, le ayuda a purificarse, el contacto con la soledad del desierto y la fe de los musulmanes le impactan y le hacen pensar, la inquietud religiosa no le deja en paz. Lee mucho, reflexiona, reza a su manera. La discreta influencia de su familia, especialmente de su prima Señora de Bondy y la del P. Huvelin (que se convertirá en su director espiritual), secundando la acción de la gracia, le llevan a la conversión.
    “Tan pronto como creí que había un Dios, me di cuenta de que no podía hacer otra cosa que vivir sólo para Él”. La lógica de la fe, en el amor, le lleva a emprender, con la ayuda de su director, la búsqueda de un modo de vida de imitación de Jesús. En diciembre de 1888 va en peregrinación a Tierra Santa. Este viaje lo confirma cada vez más en el propósito de vivir imitando a Jesús en su pobreza; allí descubre el misterio de Nazaret, la vida oculta de Jesús, que será el modelo de vida religiosa que seguirá.
    En enero de 1890 entra en la Trapa de Ntra. Sra. de las Nieves. Poco después pide ser enviado al priorato de Akbes en Siria, una fundación muy pobre donde pasa seis años. Insatisfecho aún, busca una más auténtica vida de Nazaret. Expone sus inquietudes a sus superiores; le envían a Roma para estudiar teología en el Colegio Romano (octubre 1896). A punto de hacer su profesión perpetua, el padre general de la Trapa aprueba su vocación de vida oculta y lo dispensa de los votos. Una vez fuera de la Trapa, hace votos privados de castidad y pobreza absoluta.
    Se traslada a Tierra Santa. Como criado de las Clarisas de Nazaret, viviendo en una caseta del huerto, se entrega completamente a la contemplación y a la pobreza. Trabaja en la redacción de la regla de los Hermanitos del Sagrado Corazón de Jesús. En 1900 intenta, sin éxito establecerse en el monte de las Bienaventuranzas como ermitaño. Y poco después viaja a Francia para ordenarse sacerdote, lo cual tiene lugar el 9 de julio de 1901 en Viviers.
    Después de su ordenación sacerdotal, piensa establecerse en Maruecos, pero ante la imposibilidad de hacerlo se establece en Beni-Abbés, al sur de Argelia, cerca de la frontera; su primera misa allí es el 30 de octubre de 1901. En su instalación en Beni-Abbés, así como en los sucesivos recorridos por el desierto "en busca de los más abandonados", le será de gran utilidad la amistad de muchos oficiales franceses, antiguos compañeros de su época militar.
    En Beni-Abbés vive su vocación de Vida de Nazaret, oculta y pobre, al servicio de los hombres. Pasa largas horas en adoración de la Eucaristía, trabaja en la redacción de los diversos proyectos de fundación, vive como hermano de todos, acogiendo a pobres y enfermos sin distinción de raza o religión. Esta vocación de "Hermano Universal" es un aspecto importante de su espiritualidad: una llamada a encarnar el amor y el servicio entre los más humildes y abandonados, a través de la amistad y el testimonio silencioso. Este amor, llevado a sus últimas consecuencias, exige compartir la condición social de los más pobres, el trabajo manual, el servicio incondicional.
    Atraído por el deseo de ponerse en contacto con las tribus Tuareg, a las que decide dedicarse, en 1905 se establece en Tamanrasset, en el Ahaggar, en pleno corazón del Sahara.
    Allí lleva la misma vida que en Beni-Abbés. Para preparar el camino a los futuros misioneros, lleva a cabo, a lo largo de once años, una enorme tarea lingüística, de gran calidad científica, sin abandonar su vida de contemplación y de servicio. Su caridad conquista el corazón de todos, siendo consejero y amigo de los oficiales franceses y de los tuareg y su "amenokal" Moussa Ag Amastane, al mismo tiempo. Se pone al servicio de todos, especialmente de los pobres, con todas sus capacidades y de todo corazón, creando así una nueva manera de presencia de Evangelio en un medio no cristiano.
    Además de muchos intentos, sin éxito, para encontrar compañeros, realiza tres viajes a Francia con el fin de poner en marcha una Asociación de laicos con propósitos misioneros. A pesar de todos sus esfuerzos e iniciativas siempre estuvo solo.
    La guerra de 1914 dejó de sentir su influencia en el Sabara. Los partidismos de las distintas tribus por las diversas potencias dominantes, influyen en las circunstancias de la muerte del Hno. Carlos, así como el hecho de ser extranjero y cristiano. El 1 de diciembre de 1916, traicionado por uno de los que él había ayudado, es apresado y maniatado por una banda de senusistas. Mientras se dedican al saqueo, un muchacho le vigila, y nervioso al creer que llegan soldados, le da muerte de un disparo en la cabeza. Su cuerpo queda en la arena del desierto como un grano de trigo que muere para dar fruto.
    Los escritos que se conservan no estaban en principio destinados a la publicación. Son apuntes espirituales totalmente impregnados de espíritu contemplativo y de amor a Cristo: meditaciones sobre el Evangelio, páginas de su diario, proyectos de fundaciones, apuntes de retiros, notas diversas sobre los tuareg. Especialmente importantes son sus cartas de las que escribió miles. Su influencia espiritual no ha cesado de crecer. Su ideal de imitar lo más exactamente posible la vida y las actitudes de Jesús "la imitación es la medida del amor", nos trae la frescura de un Evangelio vivido radicalmente, centrado en el "misterio de Nazaret".
    Su amor a Cristo “muy Amado hermano y Señor Jesús”, lleno de ternura, le lleva a la contemplación, la adoración silenciosa de la presencia eucarística, herencia preciosa de las Familias que se inspiran en él. Consecuencia de dicho amor es el deseo de imitación de la pobreza, del sufrimiento del abajamiento de Cristo. El misterio de la Visitación inspira todo su apostolado: llevar a Jesús a las almas por la presencia eucarística.
    En el momento de la muerte del Hno. Carlos, todos sus proyectos de fundación se habían quedado en letra muerta, excepto una "cofradía", hoy "asociación" para religiosos/as, sacerdotes y laicos, que contaba con unas decenas de adscritos.
    En 1933 comienzan a constituirse las primeras "FRATERNIDADES". Estas congregaciones religiosas de gran vitalidad espiritual han transmitido el espíritu del Hno. Carlos y han dado a conocer su personalidad, convirtiéndolo en una de las figuras espirituales que más han influido en nuestro tiempo. Nuevas "Asociaciones De Seglares e Institutos Religiosos" siguen surgiendo y creciendo hoy, constituyendo la “Família Espirtual del Hno. Carlos de Foucauld”, con una gran oportunidad en el actual momento de la Iglesia.
    34 min
  • Vivo sin vivir en mi, poema de San Juan de la Cruz
    Vivo sin vivir en mí,
    y de tal manera espero
    que muero porque no muero.
    En mi yo no vivo ya,
    y sin Dios vivir no puedo,
    pues sin él, y sin mí quedo,
    ¿este vivir qué será?
    mil muertes se me hará,
    pues mi misma vida espero,
    muriendo porque no muero.
    Esta vida, que yo vivo
    es privación de vivir,
    y así es continuo morir,
    hasta que viva contigo:
    oye mi Dios, lo que digo,
    que esta vida no la quiero,
    que muero, porque no muero.
    Estando ausente de ti,
    ¿qué vida puedo tener,
    sino muerte padecer,
    la mayor que nunca vi?
    lástima tengo de mí,
    pues de fuerte persevero,
    que muero, porque no muero.
    El pez que del agua sale,
    aún de alivio no carece,
    que la muerte que padece,
    al fin la muerte le vale;
    ¿qué muerte habrá que se iguale
    a mi vivir lastimero,
    pues si más vivo, más muero?
    Cuando me empiezo aliviar
    de verte en el Sacramento,
    háceme más sentimiento,
    el no te poder gozar:
    todo es para más penar,
    y mi mal es tan entero,
    que muero, porque no muero.
    Y si me gozo, Señor,
    con esperanza de verte,
    en ver que puedo perderte,
    se me dobla mi dolor,
    viendo en tanto pavor,
    y esperando, como espero,
    me muero, porque no muero.
    Sácame de aquesta muerte
    mi Dios, y dame la vida,
    no me tengas impedida
    en este lazo tan fuerte,
    mira que muero por verte,
    y de tal manera espero,
    que muero, porque no muero.
    Lloraré mi muerte ya,
    y lamentaré mi vida,
    en tanto, que detenida
    por mis pecados está:
    ¡oh mi Dios, cuándo será,
    cuando yo diga de vero
    vivo ya, porque no muero!.
    3 min
  • Vivo sin vivir en mi, poema de Santa Teresa
    Vivo sin vivir en mí,
    y de tan alta vida espero
    que muero porque no muero.
    Vivo ya fuera de mí
    después que muero de amor;
    porque vivo en el Señor,
    que me quiso para sí;
    cuando el corazón le di
    puse en él este letrero:
    que muero porque no muero.
    Esta divina prisión
    del amor con que yo vivo
    ha hecho a Dios mi cautivo,
    y libre mi corazón;
    y causa en mí tal pasión
    ver a Dios mi prisionero,
    que muero porque no muero.
    ¡Ay, qué larga es esta vida!
    ¡Qué duros estos destierros,
    esta cárcel, estos hierros
    en que el alma está metida!
    Sólo esperar la salida
    me causa dolor tan fiero,
    que muero porque no muero.
    ¡Ay, qué vida tan amarga
    do no se goza el Señor!
    Porque si es dulce el amor,
    no lo es la esperanza larga.
    Quíteme Dios esta carga,
    más pesada que el acero,
    que muero porque no muero.
    Sólo con la confianza
    vivo de que he de morir,
    porque muriendo, el vivir
    me asegura mi esperanza.
    Muerte do el vivir se alcanza,
    no te tardes, que te espero,
    que muero porque no muero.
    Mira que el amor es fuerte,
    vida, no me seas molesta;
    mira que sólo te resta,
    para ganarte, perderte.
    Venga ya la dulce muerte,
    el morir venga ligero,
    que muero porque no muero.
    Aquella vida de arriba
    es la vida verdadera;
    hasta que esta vida muera,
    no se goza estando viva.
    Muerte, no me seas esquiva;
    viva muriendo primero,
    que muero porque no muero.
    Vida, ¿qué puedo yo darle
    a mi Dios, que vive en mí,
    si no es el perderte a ti
    para mejor a Él gozarle?
    Quiero muriendo alcanzarle,
    pues tanto a mi Amado quiero,
    que muero porque no muero.
    3 min
  • Parabola de los gemelos
    No se trata de una fábula ni de un cuento. Lo que los protagonistas aquí expresan está tan ajustado a la realidad, responde tan bien al problema fundamental de la vida, que, en todo caso, habría que decir que la ficción superar a la realidad.
    Dejémoslo en parábola. Como las parábolas del Reino que contaba Jesús.
    Ésta podría muy bien comenzar así: " Dos seres iban - juntos - de camino hacia la vida y sucedió que, mientras estaban de camino, se pusieron a conversar entre ellos sobre qué era lo que les esperaba cuando llegasen al término de que su camino …"
    7 min
  • Señor enseñanos a orar (III) Fr. Miguel Márquez
    Señor enseñanos a orar (III) 15 de abril de 2012:
    Fr. Miguel Márquez continúa aportándonos intuiciones para adentrarnos en la Oración tomando como fuente la Eucaristía.
    Nos prepara para tratar de corazón a corazón, de debilidad a debilidad, de confianza a confianza.
    Porque somos adorables para Dios: “prendado está el Rey de tu Belleza”, Dios está ganoso de darse, la oración es dejarse regalar, eso es la adoración.
    Soltamos, nos ponemos en manos de Dios, damos un paso al frente de una gran confianza, y dejamos de orar según mecanismos aprendidos para dejarnos llevar por una atención y advertencia amorosa.
    Ahí está el Abba, las entrañas de Misericordia de Dios, que nos invita a respirar, a regresar al hogar, a la simplicidad del Hijo de Dios.
    Ser cristiano es vivir una historia de amistad.
    Si una persona no se pierde no se encuentra… Si una persona piensa que la vida es siempre acertar, hacer todo bien, nunca se encontrará.
    - Tenemos que desaprender ciertas cosas que nos impiden orar. Muchas veces el problema no es que no sepamos, sino que sabemos, hemos acogido ciertas cosas, que son las que nos impiden dar pasos verdaderos. Muchas veces lo más importante en la oración es simplificar
    La Adoración nos invita a una serie de actitiudes fundamentales, como es el soltar, quitar nudos, desarmarme. Para poder inclinarnos ante el misterio de Dios tenemos que soltar muchas cosas que tenemos dentro, muchas ambiciones, soltar juicios y etiquetas, soltar las justificaciones…
    1 hr 14 min

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Desde el principio aleteaba sobre las aguas, guiaba en columna de fuego, como nubecilla en a la puerta de nuestra existencia, con su toque delicado, su suave brisa, animando a hombres y mujeres de…