Islandia ha endurecido sus normas tras registrar en los últimos años un importante aumento de las peticiones de asilo, sobre todo de venezolanos.
Un cambio en la ley prevé que los solicitantes de asilo pierdan todos los derechos —desde la vivienda hasta la asistencia médica— 30 días después de recibir una respuesta negativa a su petición. La medida, que ha sido criticada por organizaciones humanitarias, ya ha dejado desprotegidas a varias personas, ya que muchos tienen el temor de regresar a Venezuela.
Conversamos con Yorcelis Torres, venezolana en ese país quien nos comentó la situación que actualmente viven unos 1500 ciudadanos.