Ya se alejan, verdad que ya se alejan,
cargadas las mochilas de asperezas,
de sueños, de trampas y experiencias.
Ya se van, ya se van y ya se quedan,
la noria va girando sin clemencia,
y se van, pero se quedan las esencias,
impregnadas en los huesos que retiemblan.
Ya se alejan, ya se van, pero se quedan.
Un brisa se ha colado en las rendijas,
de las vidas en sus largas caminatas,
y en caricias sofocando la partida,
va librando de amarguras viejas grietas,
restañando de sus carnes las heridas.
Con su aliento a cosido las costuras,
y pintando en el lienzo de la vida,
ha plasmado el amor, a manos llenas.