Heridas que no cerraron,
impresas con un troquel,
que cada mañana sangran,
un abismo sin tapar,
profundo, negro y sin alma,
ese vacío que abduce,
que a su oscuridad te arrastra,
no cicatrizan las llagas.
Amor de plausibles notas,
de mágicas filigranas,
en sus bordes de algodón,
amores que nunca sangran,
temores que se disipan,
como niebla en la mañana,
amor que llega y se queda,
cuando encuentra libre el alma.