La vida cambió su rumbo,
para moldear su existencia,
henchidas de aire las velas,
fuerza el timón sus maneras,
y el viento gira y se estira,
para abrazar lo que encuentra,
agua de infinitas formas,
de las orillas que besas.
El tiempo cruzó la puerta,
para busca su quimera,
y el amor abrió los brazos,
como el mar ama la tierra.
Se extiende el verso sin voz,
para que cante cualquiera.