Partir por la mitad, unir las almas,
oler y respirar, de placer despertar,
sentir la brisa abrazando la cara,
aspirar con fruición tierra mojada.
Mirar la inmensidad del océano,
la Naturaleza dejarte sin palabras.
Así el atardecer será mañana,
la noche será, cada día más clara.
Doblar la esquina, donde vive el alma,
oír los manantiales, en su rumor retándola,
retando a la ignorancia y a la rabia.
Volver al corazón, ausente a veces,
amando cada instante en cada etapa,
de la vida que llega y la que marcha.