A bocados la vida te amamanta,
esencia de la mieles y las bocas,
abiertas como puentes, pura roca,
de sedas y algodones que te adornan.
Al sol tendidas las luces y las sombras,
cautivas entre el miedo y los temores.
La voz entre las fauces se prodiga,
evocando de la vida sus canciones.
A dentelladas naciendo de su vientre,
su pertinaz búsqueda se aviva.