El Sol juicioso testigo,
de la ignominia implantada,
mira de soslayo al mundo,
sumido en su desbandada.
Huero el sonido se queda,
como el eco se ha perdido,
de aquellas sabias palabras.
El mundo gira latiendo,
el vientre abierto a la nada.
Una voz entre los riscos,
en su expresión muy lejana,
habla queda de sus hijos,
de la esperanza esperada.
En el mar de los deseos,
vive esperando el mañana.