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Job 5:17 He aquí, cuán bienaventurado es el hombre a quien Dios reprende; no desprecies, pues, la disciplina del Todopoderoso. 18 Porque Él inflige dolor, pero da alivio; Él hiere, pero sus manos también sanan. (LBLA)
El siete es un número que representa la plenitud, y lo vemos en la vida de Job, quien atravesó una tremenda calamidad.
Job era un hombre dedicado a Dios; su fama llegaba hasta el cielo, y el mismo Dios lo ponía como ejemplo.
Sin embargo, como sucede con todos los hijos del Señor, la Biblia dice: «He aquí cuán bienaventurado es el hombre a quien Dios reprende; no desprecies, pues, la disciplina del Todopoderoso».
Hay heridas internas que duelen por mucho tiempo, y también hay heridas externas, como la que tuvo Jacob cuando Dios le tocó el muslo para cambiar su caminar. Las heridas internas pueden dañar el alma; una sola palabra puede provocar un complejo de inferioridad. Una mujer que no es tratada como un vaso más frágil puede sufrir heridas en el alma.
Mateo 6:13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal. Porque tuyo es el reino y el poder y la gloria para siempre jamás. Amén. (LBLA) Dios puede liberarnos, protegernos y ayudarnos en diversas situaciones.
Salmos 31:15 En tu mano están mis años; líbrame de la mano de mis enemigos, y de los que me persiguen. (LBLA)
Existe un enemigo que vemos todos los días, nuestro mayor adversario que reside dentro de nosotros mismos. Los evangélicos pentecostales atribuimos al Diablo la culpa de todo, pero debemos examinarnos internamente para reconocer que nuestro principal enemigo es nuestro ser interior, es decir, la carne. David también enfrentó enemigos externos: enfrentó osos y leones en privado, así como a un enemigo público como Goliat.
Posteriormente, tuvo como enemigo a su propio hijo Absalón, y hubo un amigo que actuó como enemigo, Joab, quien mató a Absalón. En medio de estas dificultades, el rey David clamó: «Líbrame de mis
enemigos».
Usted debe alimentar su ser espiritual, porque si no lo hace, va a satisfacer los deseos de la carne.
En Salmos 31:15, se mencionan dos manos:
1. La mano de Dios.
2. La mano de los enemigos.
La pregunta es: ¿En cuál mano estamos? Dios te va a liberar de ti mismo.
Lucas 8:2 y también algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios, (PHS)
La Biblia es como un diamante con muchos ángulos. Una de las siete Marías mencionadas es María Magdalena. Entre ellas, también se encuentran María, la madre de Jesús, y María, la madre de Cleofás. La Biblia describe a María Magdalena como "aquella de la que salieron siete demonios", una etiqueta que podría parecer negativa. Sin embargo, a pesar de esta estigmatización, María Magdalena fue utilizada por el Señor. Ella era de Magdala, cuyo nombre significa torre o púlpito. Así, María Magdalena, quien inicialmente fue rotulada como alguien poseída por demonios, se convirtió en una figura importante y respetada.
Exploraremos algunas etiquetas espirituales y cómo reflejan la percepción pública. En la serie "The Chosen", a María Magdalena se le llama Lilit, una etiqueta quetambién lleva una connotación negativa.
Mateo 12:20 NO QUEBRARÁ LA CAÑA CASCADA, NI APAGARÁ LA LÁMPARA DE LLAMA VACILANTE, HASTA QUE SAQUE EL JUICIO PARA JUSTIFICACIÓN, (PHS)
Existen momentos en los que estamos perplejos y sufrimos una parálisis por análisis. Vamos a explorar cómo vivir sin vacilaciones, ya que a veces ni siquiera corregimos nuestros errores y seguimos fallando constantemente.
La versión Peshita menciona una llama vacilante, lo que indica que no encuentra constancia. El Señor no vino a apagar una llama humeante, sino a encender nuestra lámpara, la lámpara de nuestro cuerpo, que es el espíritu. La misión del Señor siempre ha sido la restauración, y esto se refleja en la vida de una persona cuya lámpara estaba encendida y tenía aceite. Esto nos sucede a todos; a veces nos sentimos débiles. Antes, simplemente entrábamos y sentíamos la Presencia de Dios, pero en ocasiones se pierde la unción porque la llama está vacilante. La tarea del Señor es asegurarse de que no vacilemos en la vida.
Juan 1:12 Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre, 13 que no nacieron de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios. (LBLA)
Según esta versión, hay diferentes formas de nacimiento en Dios. Existen nacimientos por voluntad de sangre, donde incluso se pueden modificar las células sexuales para que se produzcan. También está el nacimiento espiritual, que es de origen divino. En la vida del cristiano, llega un momento en que el Señor lo busca y lo convierte. En Juan 3, se menciona a un hombre del Sanedrín llamado Nicodemo, un rabino con una inteligencia superior a la de los demás. Él le dice a Jesús: "Sabemos que vienes de Dios". Es importante notar que Nicodemo usa la palabra
1 Tesalonicenses 20 No menospreciéis las profecías. 21 Examinadlo todo; retened lo bueno. (LBLA)
Hay algo en lo que debemos ocuparnos, pero a veces, en lugar de ser una ocupación, se convierte en una preocupación porque nos puede faltar. Hay dos extremos:
✓ Menospreciar lo profético.
✓ Tomar todo lo profético al pie de la letra.
Es crucial considerar la importancia de este pasaje, ya que marca el momento en que el Señor decidió visitar a Israel a través de su propio Hijo encarnado. El Señor preparó todo esto desde la salida del pueblo de Egipto. Cincuenta días después, en medio de un espectáculo, los carros de Dios llegaron al Sinaí. El Señor cubrió la montaña con una nube y llamó a Moisés, quien entró en la nube para que la gente no viera a Dios.
La nube fue un portal dimensional hacia el cielo. El Señor mostró a Moisés el tabernáculo divino en el cielo, le dio los planos arquitectónicos del templo con el atrio, el Lugar Santo y el Lugar Santísimo, y le permitió ver a los ángeles sacerdotes.
Pero Dios no dejó esto a la memoria de Moisés; le dijo: "Escribe todo lo que ves". Dios no solo le dio los diez mandamientos, sino también la Torah, que incluye Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.
Juan 7:6 Entonces Jesús les dijo*: Mi tiempo aún no ha llegado, pero vuestro tiempo es siempre oportuno. (LBLA)
Efesios 5:16 comprándose todo el tiempo oportuno que queda, porque los días son inicuos. (TNM)
Hay un libro que habla sobre los días que se nos han dado, cada uno con una duración diferente. En un pasaje se menciona que es posible "comprar" tiempo, similar a la promesa de longevidad al honrar a padre y madre.
Sin embargo, también se advierte en las Escrituras que no debemos ser insensatos, ya que la insensatez puede llevar a una muerte prematura. Si uno honra a su padre y madre, sus días se alargan, pero si uno es insensato, los días que Dios nos ha dado se acortan. No todos mueren en el día que les corresponde, porque es posible "comprar" tiempo.
Génesis 2:8 Dios el Señor plantó un jardín al oriente del Edén y allí puso al hombre que había formado. 9 Dios el Señor hizo que creciera toda clase de árboles atractivos a la vista y buenos para comer. En medio del jardín hizo crecer el árbol de la vida y también el árbol del conocimiento del bien y del mal. (NVI)
El Señor tiene planes para el jardín del Edén. Un huerto nos habla de hortalizas, pero un jardín nos habla también de árboles frutales, es un lugar para disfrutar. Recordemos que el Edén es el huerto del placer y que Dios quiere que recuperemos ese paraíso.
Pablo dice: “Ustedes son el huerto de Dios, son un jardín de Dios”. Los ministros de Dios son como jardineros del huerto que es la Iglesia. Dios presenta su plan de crear un jardín, haciendo que los árboles crecieran. Otra versión dice que los árboles
Es muy importante conocer los tiempos proféticos. Cuando el Señor Jesús vino, se cumplieron más de 100 profecías. Sin embargo, lo asombroso es que, a pesar de que las profecías se estaban cumpliendo, muchos no lo reconocieron.
Por ejemplo, el Señor Jesús cumplió la profecía de Isaías 7:14 de que una virgen iba a dar a luz, pero ellos ni la consideraron porque desconocían la Escritura, inclusive decían que Cristo Jesús era hijo de fornicación.
Hasta el día de hoy, a Israel le cuesta entender la profecía. El Señor Jesús, montado en un pollino, hijo de asna, pasó frente a todos los estudiosos, pero ellos no lo reconocieron, tal como se menciona en Zacarías 9:9.
Mateo 27:29 Y tejiendo una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y una caña en su mano derecha; y arrodillándose delante de Él, le hacían burla, diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos! (LBLA)
El Señor Jesús tuvo que llevar una corona de espinas cuando fue a la cruz del calvario. Por eso, vamos a ver cómo el Señor nos quita espinas en nuestra vida.
Desde el inicio de la caída del hombre podemos ver que aparecen espinas en la vida del ser humano. El Señor le señaló que no debería comer del árbol de la ciencia del bien y del mal, pero Eva falla y luego Adán.
El Señor preparó un lugar de deleite a la pareja inicial, había placer en el huerto, del Edén iban a brotar bendiciones, eso debería ser la vida del cristiano, pero la desobediencia destruyó ese diseño divino y brotó espinos y abrojos de la tierra que representa que para producir se iba a tener sudor en la frente, es decir, un trabajo cansado.
A veces el trabajo puede ser una carga para nosotros, el enemigo nos ataca haciéndonos ver que el trabajo es fatigoso, pero nosotros debemos saber que el Señor bendice la obra de nuestras manos.
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