Algunos ancianos de Israel se acercan a Ezequiel para consultar a Dios, pero el Señor ve lo que nadie más puede ver: han levantado ídolos en su corazón.
Ezequiel 14–15 nos confronta con una pregunta profundamente personal: ¿qué ocupa realmente nuestro corazón? Dios llama a su pueblo al arrepentimiento y nos recuerda que no podemos depender de nuestra propia justicia ni vivir nuestra fe a través de alguien más.
Por medio de la imagen de una vid que no produce fruto, también somos llamados a considerar para qué estamos viviendo. En Cristo encontramos perdón, un corazón nuevo y la vida que puede producir fruto para la gloria de Dios.
Acompáñanos a estudiar Ezequiel 14–15 verso a verso.