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Muchas tardes frías comentamos entre los cuatro cuántos de vosotros leeréis este texto (las tardes cálidas no, porque esos días salimos a merendar picatostes). A veces imaginamos que algunos lo empezaréis, pero que nadie lo acabará nunca, y, la verdad, no se nos ocurre una forma mejor de combinar las magdalenas con las castañas. (¿Cómo?).
No lo penséis. Dejaos llevar. Seguid vuestro corazón. Dadle al play sin mirar, porque... ¡Aquí hay dragones!No estamos nada seguros de que te guste este programa. Pero, por otro lado, tampoco lo estás tú porque aún no lo has escuchado. Esto sólo se resuelve como el sabio Schrödinger vaticinó: matando un gato. O, para ser más certeros, dándole ya al play, porque... ¡Aquí hay dragones!
Puede que notes la diferencia. Puede que no, pero te aseguramos que si le das al play este programa te va a oler a gel y a limones del caribe. No conocemos otros programas que den más por menos. ¡Aquí hay dragones!
Lo bueno de irse es que aumenta exponencialmente las posibilidades de volver. Si no te vas, se te hace muy cuesta arriba la vuelta. Nos vamos, básicamente, por darnos el gustazo.
Ha sido una temporada de esas que parecen dos. Que si confinamientos, que si cosas, que si tal, que si eso. Así que dejadnos irnos un poco, aunque sea cerca, para volver mucho luego. Hasta septiembre te dejamos una tarea: ¡echarnos de menos! Por ahora, degusta el último vuelo (de la temporada). Dale al play que... ¡Aquí hay dragones!
Ser falso no es tan fácil. Ojalá. Hay que falsear muy bien o, si no, no cuenta. Para ser un buen falsario hay que conseguir que los demás crean que eres auténtico, más auténtico aún que alguien que de verdad lo sea. La pera. La falsedad es un arte, un don, un elogio ejemplar y objetivo que algún mentiroso, mira tú, ha transformado en insulto.
En nuestra búsqueda de lo cierto hemos descubierto que las verdaderas trolas, al contrario que la realidad, nunca son decepcionantes. Eso y que hace muchísimo calor, claro.
Así que dadle al play y disfrutad de nuestras falsedades (que son todas de verdad), porque... ¡Aquí hay dragones!
Escoger el momento en que ponerse a escuchar un podcast es una de esas microdecisiones diarias que dan vértigo, porque te pueden cambiar el día. Como decidir si ir andando o coger el bus. Como olvidarte de comprar champú, como cenar picante o cenar soso. O dulce.
Y es que toda gran microdecisión es de susceptible reportarte una pequeña nada o una gran microfelicidad.
Así que elige tu momento para darle al play (pero dale), compra champú (pero úsalo) y déjate llevar, porque... ¡Aquí hay dragones!
A veces tienta adivinar los temas que van a tratar los dragones por el título que ponen. «De cruces, canales y locos», por ejemplo, podría sonar a un tío al que se le cruzan los cables y se vuelve loco. Por ejemplo.
Pero, claro, no valdría, porque cada palabra hace referencia a un tema diferente, así que uno podría ser el de las rotondas, otro el de hacer zapping, y el tercero podría aplicarse a los cuatro dragones titulares, del primero al último, daría igual cuál de ellos hiciera la sección.
Podéis hacer vuestras apuestas, pero os va a dar igual. Dadle, mejor, al play y dejaos llevar, porque... ¡Aquí hay dragones!
Se cierne nuevo programa, que ya está bien de que sólo se ciernan cosas malas, como si una cosa que decidiera cernirse tuviera que ser amenazante sin más, y tétrica, y no, que a veces rompen a cernir cosas buenas: hay que rescatar tan humillado verbo (reflexivo) de las garras de lo oscuro, o se cernirá algo terrible sobre todos. Para mal.
Así que lánzate al play, dale suave con el dedito y permite que, excepcionalmente, algo bueno te ataque por la espalda, porque... ¡Aquí hay dragones!
Este programa es sencillo: unos tipos se juntan, charlan, juegan a «piedra, papel o tijera» y charlan un poco más por orden de victoria. Coser y cantar.
Sólo que luego todo se retuerce, se complica, se estruja, se expande, se enreda y se convierte en aquello que sólo encontrarás si te haces cómplice del descontrol, le das al play y te dejas complicar por lo más simple. Porque... ¡Aquí hay dragones!
Este nuevo dragón es como un barco lleno de historias que nunca fueron, algunas porque no debieron ser y otras porque fueron como fueron, pero se contaron de otra forma.
Javier Cansado, Rodrigo Cortés, Juan Gómez-Jurado y Arturo González -Campos están a los mandos de esta nave, no te aseguramos que llegue a buen puerto. Aún así, no dejes de embarcarte, porque... ¡Aquí hay dragones!
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