El poeta Sabines, cuando se enteró de la muerte de su amiga, nuestra paisana, la escritora Rosario Castellanos, le mandó un recado, al saber que ella había sido enterrada en la Rotonda de Las Personas Ilustres, dijo lo siguiente: “¡No me vayan a hacer a mí esa cosa de los Hombres Ilustres, con una chingada!”
En esta carta se comparte un análisis y reflexión sobre la forma en que el mundo trata a sus genios. Se tiene la intención de ofrecer una disculpa al maestro Modigliani, a Van Gogh, quien también, ¡qué jodido!, tenía que sobrevivir con ayudas miserables, y ahora, bueno, ya saben cuál es el precio que alcanzan sus obras…