Un asesino en serie meticuloso, con conocimientos avanzados en anatomía, ebanistería y restauración, comienza a transformar a ciudadanos de Oakhaven en "obras de arte" permanentes. A diferencia de un criminal común, el Taxidermista no busca el caos; busca la estasis. Utiliza resinas, hilos de oro, cristal soplado y técnicas de embalsamamiento para vaciar a sus víctimas de vida y rellenarlas de "eternidad", corrigiendo lo que él considera la imperfección de la carne orgánica.