Las quejas comúnmente no son bien recibidas o se llegan a percibir en la mayoría de los casos como algo rudo, incómodo y hasta grosero, por lo que muchos prefieren (preferimos) no expresar abiertamente eso que no nos gusta para no quedar como aquellos que se quejan.
Pero las quejas no son forzosamente "malas", porque pensemos, ¿si no decimos aquello que no nos gusta, cómo se va a modificar?...