Audiolibros Vanelix

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Audiolibros Vanelix episodes

  • Tú me diste la felicidad

    Carl Reilly lanzó una sarcástica mirada a través del ventanal. A pocos metros, de pie en la acera, se hallaba su amigo Thomas Blake, besando la mano de Amy Lacigny y saludandorespetuosamente al muy opulento míster Lacigny. Carl vio cómo Thomas abría la portezuela del elegante automóvil, y cómo Amy, con una sonrisa que por sí sola era una invitación, se despedía de Thomas. Vio también que míster Lacigny se sentaba ante el volante y con su mano enguantada saludaba a su amigo. Carl sonrió. Allí tenía Thomas una buena oportunidad. Antes de sentarse nuevamente ante su mesade trabajo, aún miró hacia la calzada.

    3 hr 17 min
  • Te confío mi realidad

    Cuando Diana se traslada a vivir con su padre, no busca nada nuevo. Entra a trabajar en una agencia, disfruta de un noviobeato, se entretiene con su padre y traba amistad con su jefe Mario. Una amistad que le hará descubrirse a si misma y vivir la vida más intensamente.

    1 hr 56 min
  • Salveré a mi marido

    —Lo que no me explico, mamá, es cómo van a vivir contigo.

    —Lo he decidido así. Prefiero tener a mi enemigo cerca, que lejos. Así sabré mejor lo que piensa y lo que decide.

    —¿Está Susan de acuerdo?

    La dama miró a su hija mayor, severamente.

    ¿Y qué remedio le queda? —gritó, un tanto exasperada—. ¿Con qué dinero cuenta para poner un piso aparte? Ni éltiene un chelín, ni Susan, si yo no se lo doy. La herencia de vuestro padre la entrego si me da la gana. No estoy obligada a hacerlo mientras viva.

    —Lo sé, mamá.

    —Pues entonces debes suponer que Susan, por una vez en suvida, tendrá que hacer lo que diga yo.

    3 hr 25 min
  • Sabía que me dejarías

    —Yo no la retengo, Quique. Esa es la pura verdad. La quiero o estoy enamorado de ella, pero es ella quien debe elegir entre los dos.

    —Y te ha elegido a ti.

    —Sin duda.

    —Oye…, ¿y tú novia madrileña?

    Alfredo se volvió con fiereza.

    —Quique…, el que te guste Vicky no te empujará a cometer una marranada.

    —Verá, no lo he pensado aún, pero… el marrano eres tú. Vicky se merece más sinceridad. Una cosa es que tengas amistad con una chica y salgas con ella de vez en cuando, y otra muydistinta que teniendo novia, no seas sincero y salgas con otra chica en plan casi formal.

    Alfredo se alzó de hombros.

    No se consideraba malo, desde luego.

    2 hr 2 min
  • Recuerdo del pasado

    No tengo corazón. ¿Qué diría mi madre, Bárbara, sus padres eincluso mis clientes, si supieran cómo soy en realidad?. Su madre consideraba que tenía el porvenir resuelto. Bueno, era lógico que lo pensara así. Ganaba un dineral. Una fortuna cada día, y no obstante apenas si tenía dinero suficientepara cambiar su coche. Se lo gastaba todo, tal como lo ganaba. El dinero, para él, no tenía mucha importancia. Tal vez algunos creyeran que se había prometido a Bárbara por los millones que tenía su padre. No, por cierto. Bárbara era…¿Qué era Bárbara en su vida? Como un tubo de escape o como una tapadera para ocultar sus pasiones y sus vicios. Bueno, en realidad, él no era un vicioso ni un sádico. Era simplemente un hombre insaciable.

    3 hr 35 min
  • Quiero un hijo

    Aquel verano llovía poco (cosa rara en Gijón) y el calorregularmente se mantenía por encima de los veinte grados, lo que tampoco era frecuente. El termómetro situado en el Muro, ante la preciosa playa de San Lorenzo, a ciertas horas del día, incluso, cosa insólita, marcaba veinticinco grados, lo que hacía que los veraneantes (abundantes en el mes de agosto en la preciosa ciudad costera de Asturias) se pasaran el día entero en la playa, o en cualquier cala cercana de la costa, dado que en los alrededores de Gijón existen abundantes playitas bordeadas de acantilados en lugares de verdadero ensueño.

    Pero pese a todo esto y al calor que apretaba, Chana y BelénVilar no se hallaban ni en la playa de San Lorenzo ni en La Ñora o la playa España, pongo por caso.

    Era sábado y ninguna de ambas hermanas trabajaba aquella tarde, por lo que se habían citado en la cafetería Auseva, ubicada en la plaza de Begoña, a las once en punto de la mañana.

     

    2 hr 5 min
  • Quédate con nosotros

    —Tony está hecho un hombrecito. Como ha crecido en un mes, Catherine —y sin transición—. ¿Aún no ha vuelto tu marido? —besó a Catherine en la frente y se sentó a su lado en el borde del lecho—. Hace un mes que me fui y te dejé más animada, querida mía. —Boris no vuelve hasta el mes próximo. Es posible que dé a luz antes de que él llegue. Eso me agobia mucho. No me mires censora, Simone. No lo puedo remediar. Tengomiedo.

    No he tenido miedo cuando llegó Tony. Pero ahora…

    2 hr 44 min
  • Otra mujer en su vida

    Betty le había confesado a su hermana que estaba profundamente enamorada de Len, que si no se casaba con él no sería de otro. Pero hasta después de su matrimonio no supo que ellos se amaban y que Helen le exigió a Len se celebrara el enlace para que su hermana pudiera serfeliz.

    Conoció la verdad demasiado tarde… cuando ella no sabía cómo poner remedio a la situación. Y su innata rebeldía chocaba con el carácter enérgico de un hombre que se rendía a sus encantos…

    4 min
  • Nunca renunciaré

    —Bueno, ahora lo esencial es que internes a Nico y tú te dediques a viajar. En cuanto a tu fortuna, tu madre y tu hermano se ocuparán de administrarla. Yo entiendo que es hora de que emprendas un viaje y te diviertas, que bastante hiciste ya de enfermera. Hay que tener en cuenta, digo yo, que sólo tienes veintitrés años y llevas cinco cuidando al enfermo, de modo que…

    —Mamá…

    —De modo que lo natural es que encuentres un hombre a tu medida y te cases. Pero como es lógico tendrá que ser un hombre tan rico como tu difunto marido, ¿No es así, Serafín? Mira, mira, tu padre piensa como yo, y tú, Paulino, deja de hacer bolitas y da un consejo a tu hermana. Tú eres un hombre de mundo y sabes bien cómo andan las cosas en lasociedad. Tú, Betty, estuviste demasiado tiempo cerrada en esa jaula de oro y es buena hora de que salgas, te diviertas y como es normal tu hermano…

    —Mamá…

    —Tu hermano será quien te introduzca en esasociedad de la cual has salido al casarte. Porque una cosa era ser la esposa de un millonario y otra que ese millonario fuera maniático, viejo y enfermo. De modo que…

    —Basta, mamá —cortó Betty sin alterarse—.El cadáver de Javier aún está caliente.

    Paulino, que dejaba en aquel momento de hacer bolitas de los hilos que sacaba del encaje que cubría el brazo del sillón, alzó indolentemente los ojos.

    —Lo hemos dejado bien cerrado en el panteón familiar —gruñó—. De modo que estará más frío que un carámbano.

    —No me gusta que se hable así de una persona con la cual viví cinco años, y si bien no amaba con amor de mujer, sí que apreciaba profundamente con afecto de hija.

    2 hr 10 min
  • Nunca me comprendiste

    El marido de Maud Dalton muere y la joven decide mudarse a Chicago para acabar su carrera de Medicina y encauzar su vida futura. Tres años después vuelve a su ciudad natal,dispuesta a enfrentarse a los fantasmas de su pasado. ¿tendrá éxito en su lucha?

    2 hr 40 min

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