Rafael Doménech, de BBVA Research, analiza por un lado cómo será la evolución de la economía mundial en el 2024 después de un 2023 que ha terminado siendo mejor de lo que se preveía, y adicionalmente comenta qué perspectivas hay para la española de cara al nuevo año.
En el entorno global, en 2024 se espera una ligera desaceleración económica para las economías avanzadas, menor en Estados Unidos que en Europa, también en China, que va a continuar esa tendencia de menor crecimiento que ya se viene observando a lo largo de la última década. Sin embargo, va a existir una compensación de la desaceleración por un mayor crecimiento del resto de los países emergentes. Por ello, la economía mundial crecerá a la misma tasa, el 3%, que en 2023. Entre los riesgos a los que hay que prestar atención estarían las tensiones geopolíticas, las varias elecciones que se van a celebrar en todo el mundo, la inflación y cuánto va a costar acercar la tasa a los objetivos de los bancos centrales para que pueden normalizar su política monetaria, y el riesgo de desaceleración de la economía china. En cuanto a España, ha sido un buen 2023 en el que se ha terminado creciendo un 2,4%, algo menos de la mitad de lo que creció en 2022 pero es el doble de lo que se preveía a finales de ese año. Entre los factores: la política fiscal expansiva, el comportamiento del turismo, que ha desbordado las expectativas que incluso tenía el propio sector, la ejecución de los fondos NGEU, y las condiciones más favorables que otros países en el comportamiento del sector industrial. Para 2024, la previsión de crecimiento es del 1,7%, y si la incertidumbre externa e interna lo permite la inversión empezará a coger más brío.