Que el hombre considere esto como sabiduría suya: Temer al Señor y alejarse del mal. Que aprenda eso y habrá aprendido bastante. ¿Dónde encontrar esta sabiduría? Sus tesoros están escondidos en Cristo, revelados por la palabra, recibidos por fe, por medio del Espíritu Santo. No alimenta el orgullo ni la vanidad, ni entretendrá nuestra vana curiosidad