Chapu Apaolaza

Chapu Apaolaza

By Chapu PodcastNewsPolitics
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Chapu Apaolaza episodes

  • POR QUÉ LLEVO A MIS HIJOS A LOS TOROS
    Chapu entra de lleno en uno de los debates culturales y políticos más incómodos del momento: la prohibición de la tauromaquia para menores, presentada como una medida de protección infantil, pero que —según argumenta— funciona en realidad como cortina de humo política tras el accidente ferroviario de Adamuz y otras crisis del Gobierno.
    El análisis arranca desde una perspectiva antropológica y pedagógica: la tauromaquia como ritual en el que la muerte está presente, no negada. Chapu explica por qué los niños entienden perfectamente lo definitivo —la muerte, la enfermedad, el sacrificio— mucho mejor que los adultos que prefieren edulcorar la realidad con discursos de Instagram, colores pastel y mensajes de autoayuda vacíos del tipo “todo lo que sueñes lo conseguirás”.
    Frente a esa cultura de la negación, Chapu defiende que explicar el orden de la naturaleza no es violencia, sino educación. Y contrapone la obsesión del poder por prohibir toros a menores con otras realidades que sí se normalizan:
    – campamentos donde se sexualiza a niños,
    – la banalización del terrorismo del 7 de octubre como “legítima defensa”,
    – o la indiferencia ante tragedias con decenas de muertos.
    El vídeo desmonta además el argumento de la ONU. Chapu aclara que no existe una recomendación formal de Naciones Unidas contra los toros, sino un comité consultivo presionado por lobbies animalistas, como la Fundación Franz Weber, que introdujo el tema sin estudios científicos concluyentes. De hecho, se citan informes encargados por la Comunidad de Madrid y estudios universitarios que no encuentran efectos nocivos en menores que asisten a corridas.
    Aparece también el debate televisivo con PACMA y su presidente Javier Luna, a quien Chapu rebate señalando que el objetivo final no es solo prohibir los toros, sino criminalizar el consumo de carne, la ganadería y la vida rural, presentando a padres y abuelos como maltratadores.
    En uno de los tramos más personales, Chapu relata su experiencia llevando a sus propios hijos a los toros, cómo comprenden el sacrificio del animal, la noción de finitud y la diferencia entre violencia real y ritualizada. Para Chapu, educar no es esconder la muerte, sino dar herramientas para comprenderla.
    El vídeo cierra con una reflexión potente: si la tauromaquia hiciera a España un país más violento, lo sería estadísticamente. Y sin embargo, España presenta tasas de violencia más bajas que países sin tradición taurina como Reino Unido o Francia. El problema, concluye, no es la violencia, sino la manipulación moral con fines políticos.
    La conclusión es clara y muy Chapu:
    prohibir toros a los niños no es protegerlos,
    es usar a la infancia como arma ideológica mientras se tapa lo que de verdad importa.
    19 min
  • LOS MAQUINISTAS TAMBIÉN SON FACHAS
    Chapu explica con crudeza uno de los patrones más repetidos del poder actual: desacreditar moral y psicológicamente a cualquiera que cuestione la versión oficial del Gobierno.
    El análisis parte de una frase concreta atribuida al ministro Óscar Puente, cuando pidió “bajar el suflé emocional” de los maquinistas tras el accidente ferroviario. Chapu desmonta esa expresión y muestra lo que implica realmente: convertir una advertencia de seguridad en un problema de nervios, y una huelga laboral en una patología emocional.
    A lo largo del vídeo se detalla cómo este mismo esquema se repite de forma mecánica:
    si los jueces investigan, son fachas con toga;
    si la policía actúa, es un golpe de Estado;
    si los médicos protestan, son fachas;
    si los maquinistas alertan de riesgos tras 45 muertos, están alterados.
    Chapu conecta este patrón con la estrategia comunicativa del Gobierno de Pedro Sánchez, basada en levantar un muro simbólico: todo lo que quede fuera del relato oficial queda automáticamente deslegitimado, sin necesidad de refutar hechos ni asumir responsabilidades.
    El vídeo entra también en una reflexión de metaperiodismo. Chapu diferencia entre quienes opinan desde el plató y quienes han estado sobre el terreno, en lugares como Adamuz o Sierra Morena. Se reivindica el periodismo clásico —ir, ver y contar— frente al comentario fácil, la burla y el uso del bulo como arma para silenciar preguntas incómodas.
    Especialmente potente es el tramo final, donde Chapu explica el coste humano del oficio: lo que se ve, lo que se escucha y lo que uno se trae a casa después de cubrir tragedias. Frente al cinismo del relato, se reivindica la empatía, la memoria y el respeto a quienes han sufrido.
    La conclusión es clara y muy Chapu:
    cuando el poder no puede responder a los hechos, ataca a las personas.
    Y llamar “emocional” a quien avisa del peligro es una forma de eludir la responsabilidad.
    17 min
  • LOS LACAYOS DEL GOBIERNO
    Chapu reacciona con indignación —pero también con una reflexión muy precisa— al tratamiento mediático de la tragedia ferroviaria de Adamuz (Córdoba) y al uso del humor como mecanismo de deshumanización del dolor.
    El punto de partida es una escena concreta: bromas en antena, chistes de mal gusto y comentarios frívolos emitidos apenas horas después de una catástrofe con muertos, heridos y familias destrozadas. Chapu se dirige directamente a quienes hicieron mofa desde medios como la Cadena SER, cuestionando no la legalidad del humor —que defiende— sino su oportunidad moral.
    Aparece de forma central la figura de Nacho Abad, ridiculizado en antena mientras su equipo investigaba lo ocurrido sobre el terreno. Chapu subraya el contraste entre quienes estaban en Adamuz —policías municipales improvisando mantas, vecinos sirviendo café toda la noche, familias buscando a los suyos— y quienes convertían la tragedia en un gag.
    El análisis se detiene también en el papel de Elena Reinés, criticada por publicar un vídeo “desmontando bulos” con un tono sexualizado y frívolo, en un momento en el que aún había personas desaparecidas. Chapu cuestiona el uso del término bulo como comodín moral: no para informar, sino para ridiculizar cualquier pregunta incómoda y blindar el relato oficial.
    A lo largo del vídeo se defiende una idea clave: el humor no tiene límites legales, pero sí límites humanos. No todo momento es válido para todo registro. Cuando el chiste sirve para tapar responsabilidades, para humillar a quien investiga o para anestesiar la empatía, deja de ser humor y se convierte en cinismo de poder.
    Chapu reconoce incluso errores propios pasados en medios como Onda Cero, reivindicando algo cada vez más raro: parar a tiempo, rectificar y no decir la barbaridad. Porque equivocarse es humano; persistir en la crueldad, no.
    La conclusión es clara y muy Chapu:
    no se trata de censura, sino de no ser miserable.
    Y cuando hay muertos encima de la mesa, reírse no es valentía: es cobardía.
    10 min
  • EL MEJOR MOMENTO DEL TREN DE LA HISTORIA
    Chapu analiza con calma —y con una indignación muy medida— lo ocurrido tras el accidente ferroviario en Córdoba, poniendo el foco no solo en el siniestro, sino en la reacción política, mediática y comunicativa posterior.
    El punto de partida es una crítica directa a la idea de “no politizar la tragedia”, cuando en realidad —señala Chapu— esa consigna se utiliza para blindar responsabilidades. La tragedia se convierte así en un espacio neutral solo en apariencia, mientras se activa un relato destinado a ganar tiempo, desacreditar preguntas legítimas y diluir el foco antes de que aparezcan conclusiones incómodas.
    Chapu explica por qué muchos ciudadanos están enfadados: no solo por el accidente en sí, sino porque había advertencias previas, quejas de maquinistas, usuarios y expertos, y una experiencia cotidiana de deterioro del servicio ferroviario que fue sistemáticamente negada. Cuando se preguntaba, la respuesta era siempre la misma: “España funciona bastante bien”.
    En ese contexto aparece la figura de Óscar Puente, criticado por su gestión comunicativa, el uso del bloqueo en redes sociales y la priorización del enfrentamiento ideológico frente a la rendición de cuentas. Chapu se pregunta cómo puede gestionarse una crisis de seguridad pública cuando media España está bloqueada por el propio ministro responsable.
    El análisis incluye también referencias a Antón Losada y al uso del concepto de bulos como arma retórica: se advierte contra una estrategia que no consiste en desmentir hechos concretos, sino en sembrar la idea de que nada es fiable, desactivando así cualquier información que apunte a responsabilidades reales.
    La crítica se amplía al clima general de poder, con menciones a Pedro Sánchez y a una forma de gobernar basada en el manual de resistencia, la dosificación del tiempo y la esperanza de que el interés informativo decaiga antes de que se llegue al fondo del asunto.
    El vídeo concluye con una idea clara y muy Chapu:
    no pedir responsabilidades no es neutralidad, es una forma de tomar partido.
    Y cuando lo que está en juego es la seguridad de miles de personas, el relato no puede ir por delante de la gestión.
    29 min
  • CUANDO LAS ÉLITES ODIAN TU COCHE
    Chapu lanza una crítica feroz al discurso oficial sobre movilidad, sostenibilidad y transporte público, señalando la brecha brutal entre las políticas diseñadas por las élites y la vida real de la mayoría de la gente.
    El análisis arranca con los atascos diarios en el acceso a grandes ciudades como Barcelona y una pregunta incómoda: ¿de verdad alguien cree que la gente pasa horas en el coche por gusto? Chapu desmonta la idea de que el automóvil sea una elección caprichosa, recordando que para millones de personas es una necesidad, no un lujo.
    La pieza se detiene especialmente en las declaraciones de Pere Navarro, al frente de la Dirección General de Tráfico, defendiendo que al centro de las ciudades solo debe accederse en transporte público, taxi, Uber o Cabify. Chapu subraya la hipocresía de este planteamiento cuando quienes lo promueven se mueven con chófer, coche oficial y privilegios.
    Aparecen también nombres como Óscar Puente, María Jesús Montero y Pedro Sánchez, citados como ejemplos de una clase política que no vive las restricciones que impone.
    Chapu conecta esta política de movilidad con un fenómeno más amplio: la demonización de las clases medias y bajas, a las que se culpa de contaminar, de no ser sostenibles o de “votar mal”, mientras se les exige coches eléctricos inasumibles, transporte público lento y caro, y cambios de vida diseñados desde despachos urbanos.
    La crítica se amplía a la agenda climática convertida en moralismo punitivo, donde se habla del fin del mundo, pero se ignora el fin de mes. Según Chapu, este despotismo ilustrado explica por qué tantos ciudadanos se sienten expulsados del proyecto político dominante y reaccionan votando contra él.
    La conclusión es clara y muy Chapu:
    no es que la gente se haya vuelto “facha”, es que han construido un mundo ideológico en el que no cabe la mayoría. Y cuando gobernar se convierte en reeducar desde arriba, el rechazo es inevitable.
    13 min
  • IRÁN FINANCIANDO A LA IZQUIERDA
    En esta pieza del canal de Chapu, se desmonta uno de los grandes tabúes del debate político reciente: la relación entre la izquierda española, los regímenes autoritarios y la financiación ideológica internacional.
    Chapu analiza el papel de Pablo Iglesias y su vinculación con HispanTV, subrayando que el debate nunca fue si Irán financiaba directamente a Podemos, sino si financió carreras mediáticas, estructuras de influencia y marcos ideológicos favorables a sus intereses.
    A lo largo del vídeo se explica cómo Irán, junto a otros actores como Rusia o Venezuela, impulsó un ecosistema mediático alternativo —HispanTV, RT, Telesur— destinado a fortalecer una izquierda antioccidental en Europa y América Latina. Chapu conecta este entramado con el silencio prolongado de la izquierda española ante la represión en Irán, especialmente contra las mujeres que se rebelaron tras el caso de Mahsa Amini.
    El análisis también aborda la contradicción central del discurso progresista: defender el feminismo, los derechos humanos y la democracia mientras se blanquean regímenes teocráticos y autoritarios. Chapu ironiza sobre la teoría de “cabalgar contradicciones” y la compara con la evolución personal y material de Iglesias, desde el discurso de clase hasta su vida en Galapagar.
    Aparecen referencias al apoyo de parte de la izquierda española a causas como los hutíes, el chavismo de Nicolás Maduro, la causa palestina instrumentalizada y el independentismo catalán, siempre bajo un mismo patrón: enemigos comunes de Occidente, independientemente de su carácter represivo.
    El bloque concluye con una reflexión clave sobre el privilegio de la nomenclatura: durante décadas, ser de izquierdas en España ha sido sinónimo de virtud moral automática, mientras cualquier crítica se descalificaba como “ultraderecha”. Para Chapu, ese privilegio se está agotando, y el relato empieza a resquebrajarse cuando se ponen los hechos sobre la mesa.
    Una pieza incómoda, densa y muy Chapu sobre poder, dinero, ideología y silencios selectivos.
    15 min
  • FASCISTA YA ES HALAGO - Chapu Apaolaza
    En esta pieza, Chapu reflexiona sobre la inflación del término “fascista” en el debate público español y cómo su uso indiscriminado ha terminado por vaciarlo de significado.
    El análisis parte de un enfrentamiento mediático con Antonio Maestre, que sirve a Chapu para exponer cómo el insulto funciona hoy como herramienta de expulsión simbólica: no busca debatir ideas, sino desactivar al interlocutor y sacarlo del espacio legítimo de conversación.
    A lo largo del vídeo, Chapu enumera con ironía todo aquello que hoy puede convertirte en “fascista”:
    ir a misa, ir a los toros, tener familia, votar fuera de la izquierda, cuestionar ciertas políticas públicas, hablar de inmigración, pensiones o incluso denunciar una dictadura como la venezolana.
    El bloque dedica especial atención al caso de Venezuela, denunciando la contradicción moral de llamar “fascistas” a quienes huyen de una dictadura chavista, han sido perseguidos, encarcelados o expropiados, y se juegan la vida por defender la democracia. Chapu critica duramente el blanqueamiento del régimen de Nicolás Maduro y el trato condescendiente de parte de la izquierda española hacia el chavismo.
    La reflexión se amplía al plano cultural y de clase: Chapu sostiene que la izquierda actual ha abandonado cualquier conexión real con las clases populares y se ha convertido en una ideología de élites, donde lo “correcto” solo puede permitírselo quien tiene dinero, vive en barrios gentrificados y puede escapar de las consecuencias reales de sus postulados.
    El término “facha pobre”, la aporofobia encubierta y la caricaturización del obrero que vota mal aparecen como síntomas de una izquierda que ya no representa a los de abajo, sino que los desprecia.
    La conclusión es clara y muy Chapu:
    cuando “fascista” sirve para nombrarlo todo, ya no sirve para nombrar nada. Y cuando el insulto sustituye al argumento, lo que se empobrece no es el lenguaje, sino la democracia.
    24 min
  • La VUELTA CICLISTA a ETA La borrokización de España
    En este vídeo, Chapu Apaolaza analiza por qué en España se puede boicotear con violencia la Vuelta Ciclista a España —dejando 22 policías heridos y solo 2 detenidos— y, sin embargo, nunca se boicotearon manifestaciones de presos de ETA, marchas de la izquierda abertzale o actos como la Korrika.
    Apaolaza recuerda cómo grupos encapuchados intentaron impedir la competición porque participaba un equipo de Israel, extendiendo la protesta contra Netanyahu y su gobierno al conjunto de un país. Frente a ello, contrasta la ausencia de boicots cuando en Euskadi se celebraban marchas, homenajes u ongietorris a miembros de ETA.
    El periodista recupera la memoria de la kale borroka, menciona a instituciones como AEK y partidos como Sortu o Bildu, y señala cómo en la Korrika se han exhibido imágenes de etarras como Ainhoa Ozaeta, Gorka Lorán o Alberto Viedma Morillas, responsable del asesinato del concejal de UPN Tomás Caballero. También recuerda a Mikel San Sebastián, condenado por el atentado de la T4 de Barajas, y a la hija del concejal, María Caballero (UPN), que denunció que “la Korrika mancha el euskera permitiendo la exhibición de presos de ETA”.
    Chapu comparte incluso una experiencia personal: cenar a pocos metros de Valentín Lasarte, condenado por el asesinato de Gregorio Ordóñez, y reflexiona sobre lo que significa convivir en un espacio público donde también caben quienes han cumplido condena, aunque el dolor siga presente.
    El vídeo conecta estos episodios con lo que Apaolaza llama la “borroquización de España” bajo el gobierno de Pedro Sánchez, donde los boicots violentos se normalizan y todo se convierte en una batalla ideológica: de la Vuelta Ciclista a Eurovisión, de las choznas con fotos de presos a los homenajes públicos.
    Un testimonio en primera persona sobre memoria, violencia política, convivencia y el riesgo de convertir el espacio público en un escenario de enfrentamiento permanente.
    #ChapuApaolaza #VueltaCiclista #ETA #Korrika #PedroSanchez #Bildu #Sortu #UPN #España #Política #Boicot #Actualidad
    Este es el canal de Chapu Apaolaza, periodista y escritor. Aquí se habla de lo que pasa en España sin filtros ni consignas: política, sociedad y memoria, con análisis críticos y contexto que no encontrarás en otros medios.
    24 min
  • El DEBATE que INCENDIÓ La SEXTA
    El asesinato de Charlie Kirk y el debate en España: víctimas, culpables y violencia política
    El activista conservador Charlie Kirk, presidente de Turning Point USA y una de las voces más influyentes del trumpismo, fue asesinado a tiros durante un acto en la Universidad del Valle de Utah. Su muerte conmocionó a Estados Unidos, pero también abrió un debate incómodo: ¿por qué parte de la opinión pública y los medios terminan justificando, contextualizando o incluso culpando a la propia víctima?
    En este vídeo, Chapu Apaolaza analiza el caso de Kirk y lo conecta con experiencias muy cercanas para los españoles: los años del terrorismo de ETA, la justificación implícita de la violencia, y la forma en la que las víctimas eran señaladas como culpables o “algo habrían hecho”.
    Chapu comenta el tenso debate en La Sexta Noche, donde se enfrentó con Emilio Delgado (Más Madrid, ex secretario general de Podemos en Madrid) y con el periodista José Yélamo, sobre la violencia política, la ultraderecha y las responsabilidades del discurso público.
    Se muestra cómo en redes sociales y en ciertos medios se presenta a Kirk como “polemista”, “radical” o “nazi”, y cómo esos marcos narrativos funcionan como un “silenciador argumental” que normaliza el asesinato.
    Paralelismos con casos españoles: del señalamiento de periodistas como José Luis López de la Calle hasta la socialización del dolor en el País Vasco.
    Referencias a la masacre de Charlie Hebdo, a las universidades estadounidenses y a la forma en la que el discurso académico e intelectual blanquea la violencia.
    Chapu recuerda que las víctimas siempre mueren dos veces: primero físicamente, y después en la justificación de su asesinato. El vídeo recorre testimonios, viñetas polémicas publicadas en medios vascos, debates televisivos y mensajes en redes sociales que reproducen la misma lógica: “algo habrían hecho”.
    Si quieres entender cómo se construyen los relatos en torno a la violencia política, desde ETA hasta Charlie Kirk, pasando por los platós de La Sexta, este vídeo es imprescindible.
    #CharlieKirk #ViolenciaPolítica #ETA #LaSextaNoche #ChapuApaolaza #Podemos #Trump #USA
    33 min

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Chapu Apaolaza — periodista y columnista comprometido — desmonta los muros que nos impiden pensar y vivir con libertad. Desde su mirada lúcida e incisiva, este canal te invita a reflexionar sobre lo que pasa en nuestra sociedad, del mapa político al latido cotidiano. Historias, análisis y verdades que duelen. Aquí no hay espacio para lo políticamente correcto: solo compromiso y ganas de mirarnos sin filtros.