Dos fuegos, dos almas, dos océanos, un solo cielo,
los fuegos, los océanos pueden unirse en uno solo,
las almas, el cielo, son únicos, no pueden unirse,
pero pueden formar un universo.
(Chema Muñoz).
CASI ALCANZO EL CIELO
.
Casi alcanzo el cielo,
su boca una llama abierta a la tierra,
la espera, esa eterna espera del placer entero.
.
Su cuerpo, ofrenda de cera, de espliego,
deseando estar el uno en el otro,
alejando el día, ahuyentando el miedo,
dando la saliva, atrayendo el beso
que selle por siempre el amor eterno.
Las manos, la historia,
arrugas que hablan, que gritan
batallas ganadas, perdidas,
solo para darte tu propia batalla
la de tus esquinas.
Abrir tus ventanas,
absorber el viento que dan tus escamas,
lamerte las mieles, libar tus corolas
separando hojas, recorriendo enteras todas tus praderas.
.
Dejar atrás después de extasiarte
candados y llaves, abrir tus cancelas.
.
Cortinas de seda tienes en tus muros
tan inquebrantables, tan dulces, tan tuyos,
tan irreverentes, a veces tan duros
como los diamantes que de tus volcanes
vuelan a mi boca para darme el fuego
que tú me provocas.
.
Tu vientre retumba al paso del hambre
que se va mermando mientras tus entrañas
gritan dando gracias por los borbotones
que caen de la lava, olas de mis sueños
y un mar de deseos refleja en tu cara.
Tú te me sonríes, luego te me apartas,
para oír mejor, gemidos, palabras,
las que están tan dentro salen de tu alma,
son esos quejidos del placer, gemidos,
tu boca entreabierta dibuja el amor
que entra por tus puertas,
mi aldaba te llama, llama con la fuerza con la que
te aman todos mis sentidos
y tu desparramas en monedas de oro
sintiéndote Diosa amada en tu todo.
.
Tu mirada esquiva con delicadeza
ausente del mundo la tibia bebida
con esa expresión que tienen las vírgenes,
suave, cara ladeada y con su cabeza
reclinada en luna, la boca entreabierta
llena de placeres, los que dan mis manos,
caricias a miles para tu belleza.
.
A veces se escuchan los gritos del alma
dándote las gracias por darle el amor,
y cierras los ojos para que no escape
desde lo profundo nada de placer.
.
Y llamo a tu puerta, tantas veces tantas
hasta que desbordo mi lago, mi mar,
las mil cataratas, que tú me provocas
con una mirada, con una caricia, con una palabra.
Chema Muñoz. ©