Uno de mis maestros de ventas me dijo, algunas ventas te cuestan tiempo, otras dinero, otras energía, pero muchas te cuestan vergüenza. Y vergüenza no es algo que yo tenga, pero sí he notado que es uno de los factores que más limitan a los vendedores recién iniciados, sin importar demasiado la edad. La vergüenza surge por el qué dirán, por pensar que tenemos que agradar a la otra persona. Y no digo que agradar no ayuda a vender porque si lo hace, lo que digo es que agradar no es el objetivo principal, primero debes conectar y luego explorar, conectar con la persona, explorar su problema y si haces bien esto la vergüenza no es problema porque terminas agradando.