¿Por qué actualmente explicamos demasiado y emocionamos demasiado poco? ¿Te has dado cuenta cómo la comunicación de personas y empresas tiende a explicar sin emocionar? La razón es que las explicaciones son racionales y cuando le explicas algo plano a alguien, es muy difícil que éste reaccione. Si bien te va, asimila la información y listo. En cambio, a las emociones les tememos, porque lo que emociona positivamente a unos puede emocionar negativamente a otros, y las explicaciones son controlables, pero las emociones no. Y sí, las emociones venden mucho más que las explicaciones, pero implican aceptar que no puedes darle gusto a todos, y que tendrás comentarios negativos, algo a lo que la mayoría le huye.