Hoy es el día 2 de nuestro ayuno congregacional de 21 días y hoy Dios quiere hablarte de recuperar el filo.
El ayuno no cambia a Dios, nos cambia a nosotros: nos vuelve a enfocar en Él, nos alinea con Su corazón y renueva nuestra sensibilidad a Su voz. A veces el activismo, las distracciones o el dolor nos hacen perder la intimidad con Dios, pero este tiempo de ayuno, oración, Palabra y adoración es como afilar el hacha antes de cortar el árbol. Cuando ponemos la prioridad correcta, conocer a Dios, caminamos con más fe, sabiduría y fruto.
¡Hoy es tiempo de volver a afilar lo que se ha desgastado y prepararnos para todo lo que Dios hará este año!