Conferencias Magistrales Fundación Rafael del Pino

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Conferencias Magistrales Fundación Rafael del Pino episodes

  • Economía y sociedad en un mundo líquido. Zygmunt Bauman, español
    La Fundación Rafael del Pino organizó, el 4 de febrero de 2014 a las 19 horas, la Conferencia Magistral de Zygmunt Bauman “Economía y sociedad en un mundo líquido”.
    Zygmunt Bauman es Catedrático emérito de Sociología de la Universidad de Leeds. A lo largo de su prolífica y dilatada carrera académica ha ejercido la docencia en otras universidades como las de Varsovia, Tel Aviv o The London School of Economics. Su visión de la sociología reivindica un papel menos descriptivo y más reflexivo. Sus aportaciones a la conceptualización de la posmodernidad, a la que él denomina “modernidad líquida”, han sido recogidas en diversos ensayos por los que ha recibido el reconocimiento internacional.
    El profesor Bauman ha sido galardonado con el European Amalfi Prize for Sociology and Social Science en 1992 y el Theodor W. Adorno Award en 1998. Asimismo, en 2010 recibió, junto a Alain Touraine, el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades. Sus libros han sido traducidos a más de 30 idiomas.
    La obra de Zygmunt Bauman comprende 57 libros y más de 100 ensayos entre los que destacan títulos como ¿La riqueza de unos pocos nos beneficia a todos?; La cultura en el mundo de la modernidad líquida; Vigilancia líquida; Sobre la educación en un mundo líquido; 44 cartas desde el mundo líquido; Arte ¿líquido?; Miedo líquido. La sociedad contemporánea y sus temores; Tiempos líquidos; Vida líquida; Amor líquido; y Modernidad líquida.
    49 min
  • Antifrágil. Las cosas que se benefician del desorden. Nassim Nicholas Taleb, enlgish.
    La Fundación Rafael del Pino organizó, el 3 de julio de 2013, la Conferencia Magistral de Nassim Nicholas Taleb titulada “Antifrágil. Las cosas que se benefician del desorden” con motivo de la presentación de su obra con igual título.
    Nassim Nicholas Taleb comenzó su carrera profesional como agente de banca de inversión y la ha reconducido hacia la investigación y el estudio. Es conocido por su enfoque multidisciplinar para obtener beneficios de los acontecimientos imprevistos a través de la economía, la filosofía, la ciencia política, las finanzas, la ingeniería y la historia. Es profesor extraordinario de Ingeniería de riesgos en el New York University Polytechnic Institute.
    Su interés actual se centra en los sistemas “antifrágiles”, aquellos que se benefician del desorden. Sus libros Antifrágil, El Cisne Negro y ¿Existe la suerte? se han publicado en 33 idiomas.
    1 hr 13 min
  • El fin del poder. Moisés Naím, español
    La Fundación Rafael del Pino organizó, 12 de noviembre de 2013, la Conferencia Magistral de Moisés Naím “El fin del poder”.
    Moisés Naím es Senior Associate en el departamento de economía internacional del Carnegie Endowment for International Peace en Washington, fundador y presidente del Grupo de los Cincuenta (G50) y miembro de los directorios de Population Action International, National Endowment for Democracy, International Crisis Group y Open Society. Dirigió durante catorce años Foreign Policy, un periodo en el que esta revista obtuvo el National Magazine Award for General Excellence en tres ocasiones siendo considerada, hoy en día, una de las publicaciones más influyentes del mundo. A lo largo de su prolífica carrera profesional, Moisés Naím ocupó también puestos relevantes en el sector público como, por ejemplo, Ministro de Industria y Comercio de Venezuela, director del Banco Central de Venezuela y Director Ejecutivo del Banco Mundial; también fue director académico y profesor de negocios y economía en el IESA de Caracas.
    El profesor Naim es autor de numerosos artículos académicos y de más de diez libros sobre economía y política internacional que han recibido el reconocimiento internacional. Es director y presentador de Efecto Naím, un programa de televisión semanal sobre temas internacionales transmitido en Estados Unidos e Iberoamérica a través de NTN24/DirecTV así como por varios canales nacionales en diferentes países. Sus columnas semanales sobre la realidad mundial son publicadas por los principales diarios de Iberoamérica, Europa y Estados Unidos (Financial Times, El País, La Repubblica , etc.).
    En su última obra, titulada como la Conferencia que pronunciará en la Fundación, realiza un análisis sobre el poder y su mutación, un poder que en las últimas décadas ha pasado de los grandes ejércitos disciplinados a las caóticas bandas de insurgentes; de las gigantescas corporaciones a los ágiles emprendedores; de los palacios presidenciales a las plazas públicas, cada vez, más difícil de ejercer y más fácil de perder. La energía iconoclasta de los micropoderes, señala Moisés Naím, puede derrocar dictadores, acabar con los monopolios y abrir nuevas e increíbles oportunidades, pero también puede conducir al caos y la parálisis; a partir de estudios nuevos y provocadores y de su experiencia en asuntos internacionales, explica cómo el fin del poder está remodelando el mundo en que vivimos.
    1 hr 1 min
  • Insights on the Economy. Arthur B. Laffer, english.
    Arthur B. Laffer , que está considerado como el Padre de la Economía de la Oferta (Supply-Side Economics), ha marcado el desarrollo de la política impositiva de los Estados Unidos desde hace más de tres décadas. Años de experiencia en el campo del asesoramiento le han distinguido tanto en el campo privado como en el público siendo parte de la junta de dirección de compañías como Clark Bardes, HNTB, Manhattan East Suite Hotels, Retirement Capital Group o Vizional Technologies. Laffer es el fundador y Presidente de Laffer Associates, una firma que provee de servicios de investigación globales a instituciones, fondos de pensiones, instituciones financieras y corporaciones focalizándose en la interconexión de factores macroeconómicos, políticos y demográficos que afectan a los mercados financieros.
    Fue miembro del Panel de Asesores en Política Económica de Reagan; miembro del Comité de Finanzas de Reagan y Bush. Ha sido profesor de la Universidad Pepperdine, institución de la que fue parte del Consejo Directivo; de la Universidad del Sur de California y de la de Chicago. Laffer es también reconocido internacionalmente como el creador de la Curva que lleva su nombre, uno de los principales cuerpos teóricos de la mencionada Economía de la Oferta usada para resumir la visión a favor del crecimiento de esta corriente teórica.
    Entre los premios que ha logrado destacan dos Graham & Dodd otorgados por la Financial Analyst Federation gracias a sus artículos publicados en el Financial Analysts Journal; el Distinguished Service Award de la National Association of Investment Clubs; el Premio Adam Smith y el Premio Daniel Webster de la International Platform Association.
    1 hr 29 min
  • Innovación e inversión en inteligencia artificial. Luis Perez-Breva, español
    El 24 de mayo de 2018 tuvo lugar, en la Fundación Rafael del Pino, la conferencia magistral de Luis Pérez-Breva, director del MIT Innovation Team, sobre “Innovación e inversión en inteligencia artificial”, con motivo de la presentación de la edición en español de su libro “Innovar: un manifiesto de acción”.
    Pérez-Breva indicó que, a la hora de innovar, nos gusta pensar que se empieza con una idea disruptiva. La realidad, sin embargo, es muy distinta. No se empieza de esta forma porque nadie puede saber, a priori, si una idea es disruptiva. En realidad, el principio de todo es una idea peregrina, una combinación absurda.
    Lo que viene a continuación es una fijación por solucionar todos los problemas que surgen a la hora de desarrollar esa idea peregrina, porque son problemas que, hasta ahora, no ha resuelto nadie. En este sentido, Pérez-Breva puso como ejemplo la experiencia de Space X, la empresa espacial de Elon Musk. Musk quiso enviar a marte un pequeño invernadero para empezar a preparar al Planeta Rojo para su colonización y, ante las dificultades para llevar a cabo su idea, acabo por crear Space-X, que hoy realiza transportes a la estación espacial.
    Para avanzar, el primer paso es demostrarse a uno mismo, con los hechos y con los recursos de que se dispone, qué hace que esa idea inicial parezca peregrina. Es el caso del coche eléctrico, que consiste en acoplar una batería al vehículo. Este principio es más realizable de lo que parece. Después, todo es cuestión de ir resolviendo problemas hasta que se tiene un prototipo, algo que ya se pueda escalar.
    Innovar y emprender son dos cosas distintas. A veces se hacen las dos a la vez, a veces no hace falta crear una nueva compañía, a veces lo que se crea es una organización nueva con nuevas ideas.
    Innovar requiere una mentalidad distinta. Fracasar no es una opción ni hay un producto mínimamente viable con el que empezar. Lo que hay son personas, piezas y un problema escurridizo que promete explicar algún día como encajan piezas y personas. Todo lo demás -tecnología, modelos de negocio, arte, producto, …) llega por el camino. Y el final está por descubrir, mientras que por el camino te vuelves un experto. En este sentido, Pérez-Breva afirma que predecir el futuro es difícil; construirlo no.
    Eso lleva al problema de la miopía del producto, esto es, reconocemos las innovaciones después de triunfar como productos, pero cuesta ir más allá para ver la organización y sus orígenes. Entonces es cuanto intentamos predecir productos y no alcanzamos a materializar las visiones.
    Innovar consiste en resolver los problemas con las piezas de que se dispone. En este punto, Pérez-Breva puso el ejemplo del nacimiento de Greenpeace. Se trataba de un grupo de gente preocupada por el medio ambiente que quería detener una prueba nuclear estadounidense. Las piezas a combinar eran un anuncio, un concierto, un barco pesquero, las páginas de opinión y varios grupos sociales. Lo que hicieron fue anunciar su propósito, organizar un concierto para recaudar fondos y alquilar un barco pesquero para tratar de impedir la detonación de la bomba. Mientras el barco hacía su ruta, iba transmitiendo por radio todo cuanto acontecía. El barco fracasó en impedir la explosión, pero los medios se hicieron eco de su travesía, y de toda la historia, y publicaron textos al respecto, lo que despertó las conciencias de mucha gente. Los organizadores, a continuación, decidieron fundar Greenpeace.
    Se puede establecer una analogía entre la innovación y las tres leyes de la predicción que enunció el científico británico Arthur C. Clarke. Según estas leyes, cuando un científico eminente pero anciano afirma que algo es posible, con toda seguridad está en lo cierto; cuando afirma que algo es imposible, es muy probable que esté equivocado. Además, la única manera de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá, en terreno de lo imposible. Por último, cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.
    Pues bien, lo que hace el innovador es traspasar los límites de lo posible, pero lo que fascina a los demás es la tecnología avanzada. La tarea del innovador, por tanto, es aventurarse un poco en el terreno de lo imposible. Sus herramientas son piezas, personas y problemas. El resultado es la innovación.
    La siguiente cuestión es: ¿se puede invertir directamente en innovación? Hoy por hoy las opciones son invertir en empresas nuevas. Sin embargo, las start-ups representan cada vez más un porcentaje menor de la economía. Hay más start-ups que nunca, pero crecen menos y mueren antes. Mientras tanto, en Estados Unidos, las grandes compañías aportan más empleo que las pequeñas, por primera vez desde 2003. A pesar de ello, apostamos por las start-ups porque los emprendedores que innovan son la causa del progreso económico.
    La inversión en innovación tiene que alinear los intereses de los inversores a largo plazo y de las fundaciones o los benefactores. Hay que abrirles la puerta a invertir activamente en hacer que la economía se sostenga con la tecnología como instrumento de innovación. También hay que contar con herramientas de inversión y trabajo competitivas con el capital riesgo que atraigan al talento que tiene el deseo de innovar. En este sentido, hay que tener en cuenta que hay talento que quiere innovar, pero que no tiene interés en emprender. Por último, hay que tener en cuenta que hay inversores que lo que persiguen es tener impacto a largo plazo.
    Por lo que se refiere a la inteligencia artificial, Pérez-Breva explicó que se trata de una aspiración por alcanzar otro tipo de inteligencia, de un campo de investigación a caballo entre muchos otros y de un motivo de pánico a causa de un malentendido fastidioso.
    Lo que se anuncia como inteligencia artificial son tecnologías como el reconocimiento de pautas, el machine learning, instrumentos de estadística y análisis de datos, el procesado del lenguaje natural, la robótica y la automatización, que ya existían, y cualquier otra cosa que se pueda hacer con un ordenador. Al mismo tiempo, los productos que se imaginan son la segmentación para hacer marketing online, la predicción de valores futuros, los sistemas de recomendaciones, el ajedrez y el go, los chatbots y los sistemas de voz, los robots y los vehículos autónomos, todo tipo de datos, etc. La evidencia, sin embargo, apunta a que todo esto ni son grandes ideas, ni son inteligencia artificial.
    Lo que falla es la imaginación, a causa de los modelos mentales a los que nos hemos limitado, según los cuales la inteligencia artificial sirve para reducir los recursos humanos, se restringe a la realización de tareas que los humanos hacemos mejor, suponen que los datos son valiosos y que necesitamos pautas complejas para predecir reglas de comportamiento de sistemas complejos.
    Lo que tenemos que hacer es vislumbrar oportunidades, como reunir piezas de información de distintas fuentes sin un modelo preconcebido, encontrar información usando ejemplos, construir narrativas que explican datos complejos y atajar problemas reales que no podemos resolver de ningún otro modo. Con la inteligencia artificial se puede lograr que la ciencia sea más accesible a la hora de valerse de ella.
    56 min
  • Dinámica económica: es el momento para políticas racionales. Juergen Donges, español
    El 8 de mayo de 2018 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Juergen B. Donges, catedrático emérito de la Universidad de Colonia, titulada “Dinámica económica: es el momento para políticas racionales”. Según Donges, estamos en un año crucial para el destino de la Unión Europea. Nos enfrentamos a unos cambios a nivel institucional de gran envergadura. Por ello, en 2018 hay que tomar las decisiones para todo lo que vaya a pasar en 2019. El año que viene hay que elegir un nuevo Parlamento Europeo, hay que nombrar una nueva Comisión Europea, un nuevo presidente, un nuevo economista jefe y un nuevo consejero del Banco Central Europeo. También hay que elegir un nuevo presidente de la UE.
    Al mismo tiempo está la necesidad de aprobar este año el próximo marco financiero plurianual 2012-2027, y hay que aprobarlo por unanimidad. El problema empieza con el Brexit, porque se va de la UE su segundo mayor financiador después de Alemania. Esto significa que hay un país menos y lo lógico sería que también hubiera menos gasto, pero lo que se pide, por el contrario, es más gasto y, por tanto, más contribuciones de los países miembros. Aquí hay dos posturas encontradas. Alemania y Francia, por un lado, dicen que están dispuestos a aumentar su contribución desde el 1% del PIB. España también. Por otro, está el grupo de pequeños países liderados por Holanda y Austria que tienen ideas totalmente distintas y piden bajar las contribuciones. Por ello, nos vamos a enfrentar a negociaciones muy duras y, mientras tanto, los comisarios europeos y los eurodiputados ni siquiera se preguntan si en un mundo de nuevas tecnologías es razonable que la política agrícola común siga siendo la partida más importante del presupuesto europeo.
    2018 también es el año de la ventana de oportunidad para que la UE aborde todos los temas que tiene sobre la mesa. Los gobiernos también deberían utilizar esta ventana de oportunidad. ¿Por qué? Porque se está convirtiendo en algo normal entre los gobiernos que sea Bruselas donde se resuelvan todos los problemas, pero eso es una falacia porque los problemas son nacionales y tienen que ser abordados con políticas nacionales, por ejemplo, en el caso del paro. La tentación de cargar con todo a Bruselas es grande, pero el peligro también porque la Comisión Europea no puede hacer todo lo que se le pide, por falta de recursos o de competencias, o porque no puede resolverlo. La consecuencia es que el desencanto se abra paso en la sociedad y termine con el auge del populismo.
    Esta ventana de oportunidad viene en un buen momento porque estamos en un año de recuperación económica más fuerte de lo previsto, con unas políticas monetarias muy laxas y unas políticas fiscales relajadas. También tenemos riesgos, pero en 2018 todavía no se van a materializar.
    El ritmo de crecimiento económico es muy sólido y está bastante bien sincronizado entre los países, a excepción del Reino Unido, que va para abajo a causa del Brexit. Por otro lado, los países con crisis de deuda soberana, entre ellos España, se han recuperado con firmeza, con esfuerzos propios de ajuste y reformas estructurales. Aun así, la izquierda se resiste a reconocer que las reformas estructurales y el saneamiento de las cuentas públicas son necesarias para que una economía se recupere. Lo malo que tiene su mensaje de que todo va mal, el trabajo es precario, etc. es que la gente se lo cree.
    Las cuatro economías grandes de la Eurozona tienen un crecimiento importante, con España a la cabeza. En Alemania hay un boom coyuntural como no se ha visto desde la reunificación, con una utilización de la capacidad productiva del 88%, con una escasez de mano de obra cualificada, lo que terminará desacelerando el ritmo de actividad. Las otras tres grandes economías también están creciendo por encima de su potencial de producción. El gran reto es tener políticas que incrementen el potencial de crecimiento, en vez de estimular la demanda, mediante una inversión empresarial dinámica, un progreso tecnológico que abarque toda la economía, personas cualificadas y una inmigración guiada y selectiva que complemente la oferta de trabajo nacional. Necesitamos también una tasa de actividad más alta y que se prolongue la vida laboral más allá de los 65 años.
    Esas políticas se orientan hacia la oferta, la parte de la economía en la que se toman las decisiones de producción. Incluyen impuestos moderados, no crear nuevos impuestos; regulaciones eficientes; inversiones públicas que hagan falta de verdad; un gasto público limitado y la reducción de la deuda pública acumulada. Si hiciéramos esto tendríamos presupuestos saneados, sostenibles y sin necesidad de un presupuesto europeo para contrarrestar perturbaciones cíclicas. Además, hay que tener en cuenta que la efectividad de las políticas fiscales es muy limitada.
    El mercado de trabajo es una de las historias más agradables porque la creación de empleo es significativa y el paro se va reduciendo. Seguimos teniendo diferencias notables entre países, pero en todos ellos se ve una tendencia al alza en la creación de empleo. Esto es reflejo, en parte, de la recuperación económica, pero también es fruto de unas reformas estructurales que han introducido más flexibilidad en los mercados, hasta el punto que la elasticidad del empleo con relación al crecimiento económico ha aumentado. Por desgracia, lo que se está discutiendo en países como España es derogar las reformas. En Alemania, incluso, ya volvemos a regularlo, lo cual es un error porque en la era de la digitalización necesitamos más flexibilidad, no menos. El modelo de contratación del futuro ya no será el contrato indefinido y les irá mejor a los que tengan una buena cualificación profesional. Quien sepa aprovechar las nuevas tecnologías conseguirá buenos contratos con buenos sueldos. En este sentido, no es conveniente hablar del salario digno porque supone despertar la expectativa de que una persona podrá tener un salario mayor que lo que aporte a la empresa, lo que favorece la sustitución de trabajo por capital. Macron lo ha entendido y está tratando de desregular el mercado de trabajo francés, a lo que se oponen unos sindicatos que están muy politizados.
    La prioridad para esto son las políticas de educación. El criterio es tener políticas educativas que establezcan la base para que se cree empleo. Para ello necesitamos personas que manejen matemáticas, ciencias naturales e ingeniería. También necesitamos un entendimiento adecuado de la economía y eso hay que proporcionarlo en el colegio. El dominio de idiomas es esencial. Lo que no tiene ningún sentido es reprimir regionalmente la lengua nacional. También se necesita formación profesional continuada, porque con el cambio tecnológico puede quedar obsoleta. Los gobiernos tienen que asumir el liderazgo para que todo lo relacionado con la digitalización pueda aprovecharse, por ejemplo, con un ancho de banda suficiente.
    En materia de inflación, 2018 nos ha traído una buena noticia y es la desaparición del riesgo de deflación. En el futuro, la inflación será baja por la competencia que trae la globalización por las consecuencias del cambio tecnológico, por la competencia de trabajadores con sueldos bajos. Por eso, el BCE tendría que cambiar su política monetaria, porque la actual genera incentivos perversos en los mercados financieros e inmobiliarios, tiene un impacto adverso en los balances bancarios y estimula el endeudamiento público. El BCE cumplió su papel en la recesión y lo hizo bien. Dio tiempo a los países con sus programas de compra de deuda y unos, como España, lo han aprovechado y otros como Italia, no. Pero la política monetaria no puede sustituir a las reformas estructurales.
    Para cambiar la política monetaria, lo primero es preanunciar la ruta de lo que se va a hacer, para despejar incertidumbres. Lo siguiente es comenzar con la salida de la política monetaria extraordinaria, de forma gradual, empezando este año cuando en octubre venza el programa de compra de activos. El tercer paso es iniciar una subida gradual de tipos de interés a partir de 2019. El último sería descargar el balance del BCE de estos activos.
    Lo que no necesitamos un ministro de Finanzas europeo. Ningún estado miembro renunciará a su competencia reina, que es la aprobación de los presupuestos. Si se hacen bien las reformas estructurales, la economía funcionará.
    Esas reformas deberían hacerlas los gobiernos porque conocen mejor que cualquier institución europea los problemas de su propio país, su idiosincrasia. Si cada uno hace sus deberes, redundaría en beneficio de la Unión Europea en su conjunto.
    59 min
  • El origen de la Unión Europea como área de libertad. Ramón Pérez Maura
    La Fundación Rafael del Pino, Free Market Road Show y el Instituto Juan de Mariana organizaron, el 19 de abril de 2018, el evento “Free Market Road Show Madrid 2018: Occidente y el valor de la libertad.”
    En la mesa redonda participaron:
    Eduardo Fernandez Luiña, Analista de Relaciones Internacionales, Fundación FAES
    Almudena Negro, Periodista especializada en comunicación digital y asociacionismo
    Víctor Santana, Asesor del eurodiputado británico Daniel Hannan
    Manuel Llamas, Redactor jefe de economía, Libertad Digital (moderador)
    16 min
  • El cuerpo y el alma del liberalismo. Juan Ramón Rallo, español.
    La Fundación Rafael del Pino, Free Market Road Show y el Instituto Juan de Mariana organizan, el 19 de abril de 2018 a las 16.30, el evento “Free Market Road Show Madrid 2018: Occidente y el valor de la libertad.”
    Para que funcione el capitalismo, es necesario que florezca una serie de valores basados en la justicia, la prudencia, la fortaleza y la templanza, así como en las versiones secularizadas de la fe, la esperanza y la caridad. Juan Ramón Rallo lo explica.
    ¿Qué valores son necesarios para que florezca el capitalismo, para que proporcione un progreso generalizado para el conjunto de la población? Según Juan Ramón Rallo, director del Instituto Juan de Mariana, la respuesta más común es que necesitamos de instituciones, entendidas éstas como un marco jurídico común que respete la propiedad privada, los contratos, la libertad individual, dentro de un contexto de estabilidad macroeconómica y de un Estado limitado. Son las ideas que brotan del consenso de Washington y son condición necesaria para el desarrollo económico, para que florezca el capitalismo.
    Además, son necesarios otros valores, como un comportamiento virtuoso a la hora de comerciar. En Occidente se ha hablado de siete virtudes, cuatro de ellas cardinales -justicia, prudencia, fortaleza y templanza- y tres teologales -caridad, fe y esperanza-. Estas siete virtudes son esenciales para que el capitalismo funcione.
    Justicia es dar a cada uno lo suyo, esto es, respetar la libertad y la propiedad ajena, cumplir con la palabra dada, reparar el daño causado, combatir los privilegios, reconocer la igualdad de derechos. El capitalismo requiere de justicia para todo esto.
    También necesita de prudencia, esto es, actuar de manera adecuada y con moderación, pensar con madurez, decidir con sabiduría y ejecutar con rectitud. En el capitalismo, la prudencia es necesaria para perseguir el interés propio comerciando, en vez de parasitando; para buscar el beneficio sin asumir riesgos alocados, para reflexionar críticamente sobre nuestras decisiones, para ejecutar diligentemente nuestros planes, para buscar el perfeccionamiento continuado de nuestra actividad empresarial y para calcular las consecuencias de nuestras decisiones en el mercado.
    La fortaleza es vencer al miedo sin caer en la temeridad para perseguir aquello que nos resulta difícil de alcanzar. Es atacar para conquistar metas más altas en nuestra vida y es resistir al desaliento y la desesperanza. El capitalismo necesita de ello para innovar, penetrar en nuevos mercados, competir con otras empresas, desafiar las regulaciones injustas, resistir el pesimismo ante una crisis, etc.
    Templanza es controlar nuestras pasiones para no caer en comportamientos socialmente disfuncionales. El capitalismo la necesita para ahorrar y acumular capital, evitando el consumismo desenfrenado; para escuchar al cliente con humildad, para no caer en la autocomplacencia empresarial y reconocer que la vida es un proceso de aprendizaje continuo para emular los logros ajenos.
    Las virtudes teologales, que deben estar secularizadas para aplicarse al capitalismo, vienen encabezadas por la fe, entendida como confiar en aquello que no entendemos plenamente. En este caso, la tradición, las normas y los usos que han conformado la cooperación social antes de nosotros y aceptar nuestras limitaciones cognitivas. El capitalismo lo requiere en los usos comerciales para no caer en la trampa del planificador.
    Esperanza es confianza en un futuro al que no conocemos, el no vernos paralizados por el miedo al cambio. El capitalismo requiere esperanza no solo en nuestro propio éxito, sino también en el éxito ajeno, el progreso, la tecnología, el crecimiento económico y las nuevas empresas.
    Caridad es la preocupación por el bien del prójimo y la confianza de que los demás también se preocupen por el nuestro. Es una forma de estructurar las relaciones humanas de cooperación buscando el bien común, rechazar la visión de la sociedad como una lucha fratricida. Es armonía de intereses. El capitalismo requiere de caridad hacia los trabajadores, los consumidores, los proveedores, los socios y el resto de la comunidad, para evitar la envidia hacia los éxitos del prójimo.
    Las virtudes cardinales aplicadas al comercio aportan el andamiaje básico para que la cooperación capitalista sea posible. Ahora bien, hace falta también respeto hacia el empresario y el capitalista. Solo con instituciones formales no tenemos capitalismo. También necesitamos las virtudes teologales secularizadas, es decir, necesitamos también instituciones informales. Tratar de trasplantar unas instituciones meramente formales en unos países donde no hay ese poso subyacente, no ha dado buenos resultados.
    15 min
  • El futuro de los medios de comunicación tradicionales. Martin Baron, english
    La Fundación Rafael del Pino y la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra organizaron el 25 de enero de 2017, la V edición de “Conversaciones con…”, que contó con la participación de Martin Baron, director del Washington Post.
    La intervención de Baron tuvo dos ejes centrales: por un lado, las relaciones entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y los medios de comunicación, con las implicaciones que ello tiene para el futuro de la democracia, y, por otro, en el futuro de los medios de comunicación ante el cambio disruptivo que están provocando las nuevas tecnologías.
    Baron, recordó las descalificaciones que ha dirigido Trump a los medios de comunicación, de los que ha dicho, según Baron, que son el enemigo, que son asquerosos, que son deshonestos y que difunden noticias falsas. Por ello, el director del Washington Post, el diario que destapó el escándalo Watergate que le costó la presidencia a Richard Nixon, sospecha que Trump tratará de ponerles todo tipo de obstáculos y trabas legales con el fin de limitar la libertad de expresión y de prensa. Por ello considera que está en juego la libertad de expresión.
    Para Baron, un posible endurecimiento de las relaciones entre Trump y la prensa resulta un asunto muy preocupante porque los medios juegan un papel central en la democracia, puesto que la democracia no existe si no hay libertad de expresión y libertad de prensa.
    Con independencia de las relaciones entre la Casa Blanca y los medios de comunicación, estos ya están sufriendo las consecuencias de un cambio tecnológico disruptivo que, en su opinión, irá todavía más rápido en el futuro. Ahora, los medios ya no compiten solo entre ellos; tienen que hacerlo también con las redes sociales, con YouTube, etc. El escenario, por tanto, ahora es completamente nuevo y distinto y los medios tienen que adaptarse con rapidez a él.
    Hoy las cosas han cambiado tanto que internet y las redes sociales están socavando la capacidad de influencia de los medios de comunicación. Y, lo que es peor para los medios tradicionales, las nuevas tecnologías permiten a cualquiera conseguir la información que quiera, en cualquier momento y lugar, y a través de cualquier dispositivo. Esto plantea un problema, porque hay mucha gente que solo quiere leer informaciones que estén en línea con sus opiniones, algo muy fácil de hacer hoy en día precisamente gracias a las nuevas tecnologías, pero que tiene el gran inconveniente de que impide que lleguen a esas personas noticias y opiniones alternativas que puedan cuestionar los puntos de vista o la visión del mundo de las personas. Este es un problema fundamental para la democracia.
    Y es que las redes sociales determinan la información que recibimos, difunden historias entre millones de personas y se han convertido en competidores fundamentales para los medios tradicionales. En este sentido, será clave para la supervivencia de los medios que estos sean capaces de crear rápidamente nuevos productos para los lectores y para los anunciantes.
    40 min
  • El futuro de los medios de comunicación tradicionales. Martin Baron, español
    La Fundación Rafael del Pino y la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra organizaron el 25 de enero de 2017, la V edición de “Conversaciones con…”, que contó con la participación de Martin Baron, director del Washington Post.
    La intervención de Baron tuvo dos ejes centrales: por un lado, las relaciones entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y los medios de comunicación, con las implicaciones que ello tiene para el futuro de la democracia, y, por otro, en el futuro de los medios de comunicación ante el cambio disruptivo que están provocando las nuevas tecnologías.
    Baron, recordó las descalificaciones que ha dirigido Trump a los medios de comunicación, de los que ha dicho, según Baron, que son el enemigo, que son asquerosos, que son deshonestos y que difunden noticias falsas. Por ello, el director del Washington Post, el diario que destapó el escándalo Watergate que le costó la presidencia a Richard Nixon, sospecha que Trump tratará de ponerles todo tipo de obstáculos y trabas legales con el fin de limitar la libertad de expresión y de prensa. Por ello considera que está en juego la libertad de expresión.
    Para Baron, un posible endurecimiento de las relaciones entre Trump y la prensa resulta un asunto muy preocupante porque los medios juegan un papel central en la democracia, puesto que la democracia no existe si no hay libertad de expresión y libertad de prensa.
    Con independencia de las relaciones entre la Casa Blanca y los medios de comunicación, estos ya están sufriendo las consecuencias de un cambio tecnológico disruptivo que, en su opinión, irá todavía más rápido en el futuro. Ahora, los medios ya no compiten solo entre ellos; tienen que hacerlo también con las redes sociales, con YouTube, etc. El escenario, por tanto, ahora es completamente nuevo y distinto y los medios tienen que adaptarse con rapidez a él.
    Hoy las cosas han cambiado tanto que internet y las redes sociales están socavando la capacidad de influencia de los medios de comunicación. Y, lo que es peor para los medios tradicionales, las nuevas tecnologías permiten a cualquiera conseguir la información que quiera, en cualquier momento y lugar, y a través de cualquier dispositivo. Esto plantea un problema, porque hay mucha gente que solo quiere leer informaciones que estén en línea con sus opiniones, algo muy fácil de hacer hoy en día precisamente gracias a las nuevas tecnologías, pero que tiene el gran inconveniente de que impide que lleguen a esas personas noticias y opiniones alternativas que puedan cuestionar los puntos de vista o la visión del mundo de las personas. Este es un problema fundamental para la democracia.
    Y es que las redes sociales determinan la información que recibimos, difunden historias entre millones de personas y se han convertido en competidores fundamentales para los medios tradicionales. En este sentido, será clave para la supervivencia de los medios que estos sean capaces de crear rápidamente nuevos productos para los lectores y para los anunciantes.
    43 min

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