Conferencias Magistrales Fundación Rafael del Pino

Conferencias Magistrales Fundación Rafael del Pino

By Fundación Rafael Del PinoNewsPolitics
Download on the App Store

Conferencias Magistrales Fundación Rafael del Pino episodes

  • Diplomacy and American Foreign Policy in the Trump Era. Nicholas Burns, español
    El pasado 16 de febrero de 2017 tuvo lugar la conferencia de Nicholas Burns, organizada por la Fundación Rafael del Pino, bajo el título “A new power competition in the international system”.
    Burns, que es Roy and Barbara Goodman Family Professor of the Practice of Diplomacy and International Relations en la Harvard Kennedy School, inició su intervención advirtiendo de que 2017 se presenta con una de las agendas externas más complejas, tanto para Estados Unidos como para Europa. Por un lado, Occidente se encuentra en crisis debido al auge del populismo que ha producido la pérdida de empleo como consecuencia de la crisis económica. Por otro se encuentra el cambio climático, que afecta a millones de personas en el mundo, un ámbito donde estamos avanzando a pasos pequeños. La lucha contra el tráfico de drogas y de personas, o contra el ciberespionaje y los ciberdelitos son otros ámbitos que requieren cooperación internacional. Ya no se trata de colaboración a escala regional, sino global. Y a todo ello se añade el problema de Corea del Norte y su poder nuclear, puesto que puede tener un misil balístico en diez años e intentar una guerra nuclear o un chantaje.
    Europa y Estados Unidos son los poderes tradicionales, a los que ahora se unen los BRICS y los MINT, y a los que les piden que se organicen para afrontar el cambio climático.
    Europa, sin embargo, ahora se encuentra en crisis. Esa Europa que surgió tras la Segunda Guerra Mundial, convertida en un conjunto de naciones democráticas con valores sociales y generadoras de riqueza y bienestar, ahora se ven amenazadas por el populismo. Además, tiene que afrontar el desafío de Rusia, que atacó Georgia y ahora ataca Ucrania y a quien habría que hacer pagar la invasión de Ucrania.
    El propio proyecto de la Unión Europea también se encuentra en tela de juicio estos días. El problema de los inmigrantes divide Europa y, con ello, la UE se debilita. La gente, además, quiere que se renacionalicen una serie de políticas traspasadas a la UE. Y está, además, el problema del Brexit. Pero salir de la UE puede ser un desastre en términos políticos, económicos y sociales.
    Estados Unidos siempre apoyó a la Unión Europea y Burns espera que Trump siga haciéndolo. De hecho, América necesita a Europa. Es la base de su poder, como también lo son Canadá y el Tratado de Libre Comercio.
    Conviene recordar que no estamos en 1987, sino que vivimos en una economía global y, por tanto, no podemos rechazar el comercio global. Si lo hacemos, China se aprovechará de ello.
    También se cuestiona la inmigración. En este sentido, Burns recordó que Estados Unidos es un país de libertad, donde todos los estadounidenses tienen una historia de inmigración detrás, aunque sea la de sus abuelos. La gente va a Estados Unidos porque quieren ser ciudadanos, no criminales, dijo.
    Burns concluyó indicando que necesitamos volver al orden mundial construido en 1945, porque es la mejor invención de la historia.
    37 min
  • Diplomacy and American Foreign Policy in the Trump Era. Nicholas Burns, english
    El 21 de febrero de 2017, la Fundación Rafael del Pino organizó el encuentro titulado “Brexit, Trump y el futuro del orden liberal”, en el que participaron Kevin Budd, ex primer ministro y ex ministro de Asuntos Exteriores de Australia, y Roger Cohen, columnista del ‘New York Times’.
    El primero en intervenir fue Kevin Budd, quien advirtió de la necesidad de reconocer los grandes retos, profundos y sistémicos, a los que se enfrentan hoy los países occidentales y que han puedo en cuestión los valores liberales. La revolución tecnológica, la fragmentación de las sociedades, la trivialización de la opinión pública son fenómenos que están dándose de forma simultánea. Para afrontarlos, es importante tener una visión de la historia amplia y de largo plazo.
    La difusión de noticias falsas a través de las redes sociales, por ejemplo, se aprovecha de la libertad y de los valores liberales. Con ello se limita la libertad de prensa, cuando perseguir la verdad es una tradición de Occidente.
    El desafío tecnológico viene ejemplificado perfectamente por la ley de Moore, según la cual la capacidad de procesamiento de un microchip se duplica cada dos años, con lo que su crecimiento es exponencial. Todo ello tiene consecuencias. Por ejemplo, el desarrollo de la inteligencia artificial tiene su impacto sobre el empleo y puede convertir al ser humano en redundante. El reto, por tanto, es cómo gestionar el cambio tecnológico para que beneficie a la mayoría.
    El tercer desafío es la destrucción del contrato económico y social. Desde la crisis financiera, y en parte a causa de ella, está aumentando la desigualdad, tanto de rentas como de oportunidades, lo que empieza a fracturar ese contrato de forma profunda.
    El crecimiento de la desigualdad lleva al cuarto desafío: el fracaso de la política. La incapacidad de gestionar de forma adecuada el impacto de la globalización está implicando la aparición de los populismos.
    Todo ello representa una seria amenaza a los valores liberales. Y la pregunta es cómo vamos a afrontar esos desafíos.
    Por su parte, Roger Cohen inició su intervención calificando al Brexit de decisión alocada y exponiendo que hay mucha gente que quiere un cambio disruptivo, lo que explica la victoria de Trump.
    Cohen recordó que, en 1989, con la caída del comunismo, parecía que había llegado el fin de la historia de la mano del triunfo del consenso liberal. Las cosas, sin embargo, no son así. Ahora tenemos que afrontar lo que el diccionario de Oxford denomina la post verdad, así como la consideración de que la única verdad es la que emana de líder, todo lo cual supone un peligro para los valores liberales.
    Lo que está pasando en Estados Unidos es preocupante. Por ejemplo, la dualidad de posiciones sobre la OTAN de Trump y Pence es algo peligroso porque afecta a la seguridad y a la estabilidad mundiales.
    Por otra parte, América es una idea; una idea de libertad, democracia y apertura. Ahora se está desprendiendo de ella por culpa de Trump y su amenazante “America First”.
    Trump también ataca a la UE y espera que haya más países que abandonen el proyecto europeo, lo cual es algo completamente nuevo. Antes, Estados Unidos veía a la UE como una pieza clave para la estabilidad en el continente. Pero ahora las cosas están cambiando porque Trump no conoce la historia europea.
    “America First” también significa atacar a la OTAN y retirarse de los acuerdos comerciales internacionales, como el TTIP, cuando el multilateralismo ha sido un pilar fundamental de la estabilidad.
    También va contra la prensa y contra la verdad. Banon dijo que la prensa tenía que callarse, cuando la prensa es fundamental para la libertad.
    Trump se comporta más como un líder de un movimiento que como el presidente de Estados Unidos. En este sentido, sus ataques al Congreso son preocupantes. En estos casos, las instituciones del orden liberal se ven socavadas de manera sistemática.
    Algo pasa en nuestras sociedades y debemos reconocerlo porque de ello se alimenta el populismo.
    37 min
  • Nuevas demandas, nuevas propuestas en el sector educativo. Karen Sibley, español
    El futuro del mercado de trabajo no va a ser como el pasado. Muchas de las profesiones de toda la vida están llamadas a desaparecer, mientras surgen otras nuevas que, hoy por hoy, apenas pueden vislumbrarse. Este cambio siempre ha existido, pero nunca tan acelerado como en la actualidad, cuando ha alcanzado velocidades de vértigo de la mano de un cambio tecnológico de naturaleza exponencial y cuando lo que puede hacer la tecnología por el hombre ha alcanzado cotas inimaginables hace no mucho tiempo. Este nuevo mundo demanda nuevas cualificaciones profesionales y los educadores tendrán que formar a las personas para poder incorporarse al mercado de trabajo, teniendo en cuenta esta realidad.
    Para poder afrontar este importante desafío, los profesores tendrán que abandonar el sistema tradicional de clases y desarrollar un espíritu empresarial para transmitir a los jóvenes la necesidad de que se inventen a sí mismos y los medios para poder hacerlo. Este es el principal mensaje que dejó Karen Sibley, vicepresidenta de Iniciativas Estratégicas y decana de la School of Professional Studies de la Brown University.
    La profesora Sibley estuvo en la Fundación Rafael del Pino el 7 de marzo de 2018 para pronunciar la conferencia titulada “Nuevas demandas en la educación ante un nuevo escenario. Conectando los distintos tramos del proceso educativo a partir de tácticas emprendedoras”. En su intervención se mostró claramente a favor del uso de la tecnología con fines pedagógicos. Desde su punto de vista, el sistema educativo necesita crear conectividad para que la tecnología pueda actuar y permitir que cada vez más gente pueda aprender de los grandes educadores del mundo, lo que implica que el aula, entendida como espacio físico, debe cambiar.
    El espíritu educativo también debe adaptarse a los nuevos tiempos porque la realidad del mercado de trabajo impone que las personas continúen aprendiendo a lo largo de su vida, se reinventen y realicen contribuciones en su trabajo, para la sociedad y para el mundo.
    Hoy hay ya gente que acude al sistema educativo porque sienten la necesidad de disrumpirse a sí mismos, esto es para cambiar de forma brusca y radical sus cualificaciones profesionales y sustituir a las que hasta ahora tenía o venía utilizando. Disrumpirse resulta excitante y hace que las personas que se embarcan en ello sean felices, se sientan bien. Se trata tanto de cambiar uno mismo como de cambiar la forma de hacer las cosas. Esto es lo que deben hacer los estudiantes a lo largo de su vida.
    Esta perspectiva cobra especial importancia en el mundo educativo porque los conocimientos que ahora creemos que se precisan para el trabajo, pueden no resultar necesarios en el futuro, con lo que la persona podría verse obligada a reinventarse a sí misma en términos profesionales.
    Para que el sistema educativo pueda adaptarse a estas exigencias resulta importante que las personas puedan experimentar con distintos tipos de estudios y que, a través de ellos, puedan descubrir dónde ir y qué hacer. En este sentido, es preciso tener en cuenta que las personas, por lo general, no pueden elegir los momentos de disrupción, sino que estos les vienen cuando les vienen.
    El cambio de sistema educativo no es sencillo. La profesora Sibley explicó que tratar de implantar esta nueva concepción docente en la Universidad de Brown fue todo un desafío, porque se trataba de crear algo que no existía en una institución que cuenta con dos siglos y medio de historia. Para conseguirlo, diseñó un producto que fuera comercializable para, después, poder convencer a otros de que la propuesta tenía valor.
    Para llevarlo a cabo, la cuestión que se planteó fue cómo conseguir más estudiantes, teniendo en cuenta que muchas personas no se lo pueden permitir. Con este fin, se diseñaron nuevos programas que permitieran a los estudiantes sentirse cómodos, a gusto, pero también que su experiencia fuera una experiencia del mundo real. También exploraron las posibilidades docentes que ofrece la tecnología para esos estudiantes que carecen de medios o a los que les falta tiempo.
    Mediante la tecnología trataron de que los estudiantes pudieran trabajar en grupo y se crease una comunidad de aprendices con pasión por el aprendizaje y la colaboración. Con ello se pretendía capacitar a los estudiantes para que emprendiese sus propios proyectos vitales.
    Todo ello se hizo pensando en que las empresas buscan nuevos tipos de talento, como capacidad de aprendizaje durante toda la vida, compromiso y capacidad de trabajo en equipo, capacidad de crear y de comunicar, inventiva, curiosidad, … Y es que, dentro de cinco años, los estudiantes actuales tendrán que volver a aprender, a afrontar desafíos como la inteligencia artificial y a desenvolverse en un entorno volátil, incierto, complejo y ambiguo.
    Los docentes deben estar preparados para este nuevo mundo. Deben tener una mentalidad emprendedora para buscar soluciones a los problemas. Necesitan plantear desafíos a los alumnos para que estos busquen las soluciones a problemas complejos. Necesitan inventar y reinventarse a sí mismos. Necesitan desarrollar métodos y sistemas para que el estudiante pueda aprender a su propio ritmo, proporcionarle formación cuándo y dónde la necesite, inspirarle para asumir retos y ofrecerle la oportunidad de trabajar en grupo. Todo ello incluye también un concepto de aprendizaje abierto, entendiendo por tal que el estudiante pueda elegir libremente los cursos que quiera hacer, probando cosas diferentes, descartando lo que no le interese, para que pueda convertirse en el arquitecto de sí mismo.
    48 min
  • Nuevas demandas en la educación ante un nuevo escenario. Karen Sibley, english
    El futuro del mercado de trabajo no va a ser como el pasado. Muchas de las profesiones de toda la vida están llamadas a desaparecer, mientras surgen otras nuevas que, hoy por hoy, apenas pueden vislumbrarse. Este cambio siempre ha existido, pero nunca tan acelerado como en la actualidad, cuando ha alcanzado velocidades de vértigo de la mano de un cambio tecnológico de naturaleza exponencial y cuando lo que puede hacer la tecnología por el hombre ha alcanzado cotas inimaginables hace no mucho tiempo. Este nuevo mundo demanda nuevas cualificaciones profesionales y los educadores tendrán que formar a las personas para poder incorporarse al mercado de trabajo, teniendo en cuenta esta realidad.
    Para poder afrontar este importante desafío, los profesores tendrán que abandonar el sistema tradicional de clases y desarrollar un espíritu empresarial para transmitir a los jóvenes la necesidad de que se inventen a sí mismos y los medios para poder hacerlo. Este es el principal mensaje que dejó Karen Sibley, vicepresidenta de Iniciativas Estratégicas y decana de la School of Professional Studies de la Brown University.
    La profesora Sibley estuvo en la Fundación Rafael del Pino el 7 de marzo de 2018 para pronunciar la conferencia titulada “Nuevas demandas en la educación ante un nuevo escenario. Conectando los distintos tramos del proceso educativo a partir de tácticas emprendedoras”. En su intervención se mostró claramente a favor del uso de la tecnología con fines pedagógicos. Desde su punto de vista, el sistema educativo necesita crear conectividad para que la tecnología pueda actuar y permitir que cada vez más gente pueda aprender de los grandes educadores del mundo, lo que implica que el aula, entendida como espacio físico, debe cambiar.
    El espíritu educativo también debe adaptarse a los nuevos tiempos porque la realidad del mercado de trabajo impone que las personas continúen aprendiendo a lo largo de su vida, se reinventen y realicen contribuciones en su trabajo, para la sociedad y para el mundo.
    Hoy hay ya gente que acude al sistema educativo porque sienten la necesidad de disrumpirse a sí mismos, esto es para cambiar de forma brusca y radical sus cualificaciones profesionales y sustituir a las que hasta ahora tenía o venía utilizando. Disrumpirse resulta excitante y hace que las personas que se embarcan en ello sean felices, se sientan bien. Se trata tanto de cambiar uno mismo como de cambiar la forma de hacer las cosas. Esto es lo que deben hacer los estudiantes a lo largo de su vida.
    Esta perspectiva cobra especial importancia en el mundo educativo porque los conocimientos que ahora creemos que se precisan para el trabajo, pueden no resultar necesarios en el futuro, con lo que la persona podría verse obligada a reinventarse a sí misma en términos profesionales.
    Para que el sistema educativo pueda adaptarse a estas exigencias resulta importante que las personas puedan experimentar con distintos tipos de estudios y que, a través de ellos, puedan descubrir dónde ir y qué hacer. En este sentido, es preciso tener en cuenta que las personas, por lo general, no pueden elegir los momentos de disrupción, sino que estos les vienen cuando les vienen.
    El cambio de sistema educativo no es sencillo. La profesora Sibley explicó que tratar de implantar esta nueva concepción docente en la Universidad de Brown fue todo un desafío, porque se trataba de crear algo que no existía en una institución que cuenta con dos siglos y medio de historia. Para conseguirlo, diseñó un producto que fuera comercializable para, después, poder convencer a otros de que la propuesta tenía valor.
    Para llevarlo a cabo, la cuestión que se planteó fue cómo conseguir más estudiantes, teniendo en cuenta que muchas personas no se lo pueden permitir. Con este fin, se diseñaron nuevos programas que permitieran a los estudiantes sentirse cómodos, a gusto, pero también que su experiencia fuera una experiencia del mundo real. También exploraron las posibilidades docentes que ofrece la tecnología para esos estudiantes que carecen de medios o a los que les falta tiempo.
    Mediante la tecnología trataron de que los estudiantes pudieran trabajar en grupo y se crease una comunidad de aprendices con pasión por el aprendizaje y la colaboración. Con ello se pretendía capacitar a los estudiantes para que emprendiese sus propios proyectos vitales.
    Todo ello se hizo pensando en que las empresas buscan nuevos tipos de talento, como capacidad de aprendizaje durante toda la vida, compromiso y capacidad de trabajo en equipo, capacidad de crear y de comunicar, inventiva, curiosidad, … Y es que, dentro de cinco años, los estudiantes actuales tendrán que volver a aprender, a afrontar desafíos como la inteligencia artificial y a desenvolverse en un entorno volátil, incierto, complejo y ambiguo.
    Los docentes deben estar preparados para este nuevo mundo. Deben tener una mentalidad emprendedora para buscar soluciones a los problemas. Necesitan plantear desafíos a los alumnos para que estos busquen las soluciones a problemas complejos. Necesitan inventar y reinventarse a sí mismos. Necesitan desarrollar métodos y sistemas para que el estudiante pueda aprender a su propio ritmo, proporcionarle formación cuándo y dónde la necesite, inspirarle para asumir retos y ofrecerle la oportunidad de trabajar en grupo. Todo ello incluye también un concepto de aprendizaje abierto, entendiendo por tal que el estudiante pueda elegir libremente los cursos que quiera hacer, probando cosas diferentes, descartando lo que no le interese, para que pueda convertirse en el arquitecto de sí mismo.
    48 min
  • ¿Cuáles son las consecuencias económicas del Brexit para España? Luis Garicano
    El 29 de mayo de 2017, la Fundación Rafael del Pino organizó la conferencia sobre las consecuencias económicas del Brexit para España que impartió Luis Garicano, catedrático de Economía y Estrategia de la London School of Economics.
    Garicano explicó que el contexto económico tuvo mucho que ver con el Brexit, un contexto de incertidumbre y ansiedad de las clases medias derivada de la globalización y de un cambio tecnológico que está reemplazando los empleos rutinarios por máquinas. Todo ello ha creado en las clases medias una sensación de que su futuro está en peligro y ha permitido que políticos sin escrúpulos puedan convertir esa ansiedad en votos, ofreciendo soluciones sencillas pero que no resuelven nada.
    El auge del populismo ha sido una sorpresa enorme porque ha surgido en sitios que nadie esperaba. Ese populismo pretende dinamitar algunos de los consensos básicos de nuestras sociedades y está buscando la vuelta al estado-nación, al localismo. Pero eliminar todo ese mundo de tratados económicos internacionales tiene mucho riesgo.
    Una de las manifestaciones del populismo ha sido el Brexit, que ha tenido mucho que ver con esa ansiedad de las clases medias. Y es que, al final, lo que el Brexit vendía es esa recuperación por parte de las clases medias del control de su vida.
    Básicamente, el problema clave del Brexit es el Mercado Único. En este sentido, muchos pensaban que los británicos iban a buscar una salida suave sin tocar el Mercado Único, permaneciendo en él.
    Europa lleva mucho tiempo buscando un Mercado Único. El obstáculo fundamental al mismo son las barreras no arancelarias. Para superarlas, en la década de los 80 se puso en marcha un proceso de integración a través del reconocimiento mutuo de legislaciones y de la armonización legislativa. Este proceso implica que hay un tribunal, el Tribunal Europeo de Justicia, que decide cuáles son las leyes en Inglaterra, lo cual ha resultado muy polémico allí.
    En esta búsqueda de la recuperación del control, el Brexit tiene tres elementos de desacuerdo con el Mercado Único que son muy importantes. En primer lugar, la libre circulación de personas. Los británicos quieren eliminar esto para controlar sus fronteras. También quieren dejar de contribuir al presupuesto comunitario y quieren que se acabe la jurisdicción del Tribunal Europeo de Justicia. El problema es que Europa no está dispuesta a ceder, sobre todo en lo referente al Tribunal, porque no se puede tener un Mercado Único con reglas diferentes en cada país.
    El riesgo respecto a todo ello está relacionado con el hecho de que nos esperan dos años de negociación para el divorcio y, una vez concluidas, otras para decidir cómo comerciamos. Pero si no se consigue el acuerdo de divorcio, no se puede negociar el acuerdo comercial. Y si no hay acuerdo de divorcio, a los dos años se produce una ruptura radical y los británicos dejan de tener acceso al mercado europeo. El riesgo, por tanto, no es un Brexit duro, sino una ruptura. Y en torno a todo ello se está creando en el Reino Unido un clima de opinión que no facilita un paso atrás.
    Las consecuencias para España serán peores cuanto más duro sea el Brexit. Desde la perspectiva de la libertad de circulación de personas, en España hay viviendo 306.000 británicos de forma permanente, pero si se añade a los que pasan aquí nada más que una parte del año, la cifra asciende a un millón de personas. Los españoles viviendo en el Reino Unido son cien mil. Tenemos muchos problemas potenciales en relación con estas personas, como son los visados, la vivienda, la sanidad, las pensiones, …
    En el terreno del comercio España tiene mucho que perder. Tenemos un superávit comercial con el Reino Unido superior al 1% del PIB. El mercado británico es el cuarto más importante para nuestras exportaciones. Y todos los años nos visitan 16 millones de turistas procedentes de allí. Para hacernos una idea, el Brexit supondría un coste adicional del 11% para el vino español que se vende en el Reino Unido.
    Por lo que se refiere a la libertad de movimientos de capitales, el Reino Unido ha sido el primer destino de la inversión extranjera directa española, con presencia importante en sectores como la energía, los aeropuertos o la banca.
    35 min
  • The Rise and Future of Progressive Redistribution. Peter Lindert, español
    El 4 de octubre de 2017, tuvo lugar, en la Fundación Rafael del Pino, la conferencia de Peter Lindert, presidente de la Economic History Association y Catedrático de economía de la Universidad de California, sobre el crecimiento y el futuro de la redistribución progresiva.
    Lindert explicó que, en los últimos años, ha surgido una nueva oportunidad de estudiar la desigualdad y la redistribución progresiva porque ahora se dispone de datos sobre la desigualdad antes de las actuaciones fiscales, después de las mismas y de la fiscalidad progresiva implícita. Además, también se dispone de dos nuevas series históricas sobre la desigualdad que empiezan en los años 60, así como de los trabajos del propio Lindert sobre el Reino Unido y Latinoamérica, que se remontan mucho más atrás.
    De los estudios se concluye que la progresividad redistributiva -redistribución de la riqueza entre las rentas altas y las medias y bajas a través de la imposición progresiva y las políticas de gasto público- es un fenómeno joven y casi global. Hace un siglo, en cambio, prácticamente no existía. En segundo término, la progresividad redistributiva no se ha reducido desde la década de los 70, a pesar de la llegada al poder de políticos como Ronald Reagan o Margaret Thatcher, con programas de reducción de impuestos y de recorte del gasto público. Además, si a los efectos redistributivos de la transferencia de rentas se añaden los efectos igualitarios de la educación pública de masas, esa progresividad aumentaría. En consecuencia, el aumento de la desigualdad no puede explicarse porque se haya reducido la redistribución progresiva, porque no es este el caso. De hecho, la progresividad se ha mostrado inmune a cualquier amenaza que se haya podido cernir sobre la misma.
    La redistribución progresiva ha crecido a largo plazo, pero su efecto sobre las clases medias y bajas ha sido mínimo en términos de desigualdad. En España ha sucedido lo mismo. Incluso en los países con grandes desigualdades al considerar las rentas antes de impuestos, tampoco se ha reducido la desigualdad porque las clases altas han conseguido capturar a los gobiernos para que las rentas vuelvan a ellos de alguna manera. Las desigualdades, en cambio, se han reducido, cuando los gobiernos han invertido en sanidad y en educación públicas, que constituyen otras formas de transferencia y hay aumentado su peso en porcentaje del PIB. Desde esta perspectiva, no se aprecian aumentos de la desigualdad porque también han aumentado los gastos sociales en sanidad y educación. Esta última forma de redistribución es la que ayuda cada vez más a la mitad de rentas más bajas. De hecho, a medida que aumenta más la inversión pública en educación primaria y secundaria, más se reducen las desigualdades.
    Ahora, el gran reto en términos de desigualdad es cómo afrontar las consecuencias del envejecimiento poblacional. Un reto especialmente significativo porque muchos países han fracasado a la hora de reducir la pobreza de los mayores de 65 años.
    1 hr
  • The Rise and Future of Progressive Redistribution. Peter Lindert, english
    El 4 de octubre de 2017, tuvo lugar, en la Fundación Rafael del Pino, la conferencia de Peter Lindert, presidente de la Economic History Association y Catedrático de economía de la Universidad de California, sobre el crecimiento y el futuro de la redistribución progresiva.
    Lindert explicó que, en los últimos años, ha surgido una nueva oportunidad de estudiar la desigualdad y la redistribución progresiva porque ahora se dispone de datos sobre la desigualdad antes de las actuaciones fiscales, después de las mismas y de la fiscalidad progresiva implícita. Además, también se dispone de dos nuevas series históricas sobre la desigualdad que empiezan en los años 60, así como de los trabajos del propio Lindert sobre el Reino Unido y Latinoamérica, que se remontan mucho más atrás.
    De los estudios se concluye que la progresividad redistributiva -redistribución de la riqueza entre las rentas altas y las medias y bajas a través de la imposición progresiva y las políticas de gasto público- es un fenómeno joven y casi global. Hace un siglo, en cambio, prácticamente no existía. En segundo término, la progresividad redistributiva no se ha reducido desde la década de los 70, a pesar de la llegada al poder de políticos como Ronald Reagan o Margaret Thatcher, con programas de reducción de impuestos y de recorte del gasto público. Además, si a los efectos redistributivos de la transferencia de rentas se añaden los efectos igualitarios de la educación pública de masas, esa progresividad aumentaría. En consecuencia, el aumento de la desigualdad no puede explicarse porque se haya reducido la redistribución progresiva, porque no es este el caso. De hecho, la progresividad se ha mostrado inmune a cualquier amenaza que se haya podido cernir sobre la misma.
    La redistribución progresiva ha crecido a largo plazo, pero su efecto sobre las clases medias y bajas ha sido mínimo en términos de desigualdad. En España ha sucedido lo mismo. Incluso en los países con grandes desigualdades al considerar las rentas antes de impuestos, tampoco se ha reducido la desigualdad porque las clases altas han conseguido capturar a los gobiernos para que las rentas vuelvan a ellos de alguna manera. Las desigualdades, en cambio, se han reducido, cuando los gobiernos han invertido en sanidad y en educación públicas, que constituyen otras formas de transferencia y hay aumentado su peso en porcentaje del PIB. Desde esta perspectiva, no se aprecian aumentos de la desigualdad porque también han aumentado los gastos sociales en sanidad y educación. Esta última forma de redistribución es la que ayuda cada vez más a la mitad de rentas más bajas. De hecho, a medida que aumenta más la inversión pública en educación primaria y secundaria, más se reducen las desigualdades.
    Ahora, el gran reto en términos de desigualdad es cómo afrontar las consecuencias del envejecimiento poblacional. Un reto especialmente significativo porque muchos países han fracasado a la hora de reducir la pobreza de los mayores de 65 años.
    1 hr
  • Nosotros y la prosperidad. Ricardo Hausmann
    El 7 de junio de 2017 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Ricardo Haussamnn, director del Center for International Development de la Universidad de Harvard, titulada “Nosotros y la prosperidad”, en la que analizó la relación entre desarrollo económico y sentimiento de identidad, de pertenencia a un grupo o comunidad, de las sociedades.
    Hausmann empezó preguntándose qué hace que los países sean ricos o pobres, una cuestión que se viene planteando desde que Adam Smith publicó “La riqueza de las naciones” en 1776. Por entonces, el país más rico del mundo era Holanda y su renta per cápita era cuatro veces superior a la de los países más pobres. Pero lo que era un problema de 4 a 1 se convirtió en un problema de 256 a 1.
    1 hr 14 min
  • El diseño de la nueva Europa tras el Brexit en un mundo bipolar China-EEUU J. Fernández Villaverde
    El 16 de octubre de 2017 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Jesús Fernández Villaverde, catedrático de Economía de la Universidad de Pensilvania, sobre “El diseño de la nueva Europa tras el Brexit en un mundo bipolar China-EEUU”.
    El 16 de octubre de 2017 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Jesús Fernández Villaverde, catedrático de Economía de la Universidad de Pensilvania, sobre “El diseño de la nueva Europa tras el Brexit en un mundo bipolar China-EEUU”.
    Para Fernández Villaverde, lo que nos tiene que preocupar ahora no son los problemas actuales, porque se superarán bien, sino cómo vamos a diseñar la Europa de 2050, cómo hacer que esa Europa se convierta en un centro de bienestar y prosperidad para todo el mundo, así como el papel de España en ella.
    El orden internacional que surgió tras la Segunda Guerra Mundial -basado en la creación de un sistema de organizaciones internacionales (ONU, FMI…), en otro de instituciones atlánticas de cooperación (OTAN, OCDE), en la hegemonía económica, política y militar de Estados Unidos; en la integración europea y en la contención del comunismo- tuvo un enorme éxito. Gracias a él se generó un crecimiento económico como no se había conocido nunca antes en el mundo, los conflictos entre los países europeos se resolvieron mediante el diálogo y se produjo la expansión de las ideas democráticas.
    Ese orden, sin embargo, ahora se ha resquebrajado, por varios motivos. En primer lugar, China reaparece en el orden internacional, lo que cambia la balanza de poder en el mundo. En segundo término, Estados Unidos está dejando de ser un país de la costa atlántica y se está moviendo hacia el Pacífico, tanto en términos demográficos como económicos. La población de origen asiático residente en Estados Unidos no para de ganar peso en el total de habitantes y en las universidades. Cuando las élites americanas sean asiáticas, EEUU empezará a pensar más en términos del Pacífico, porque esas élites no tendrán nada que ver con Europa. Vamos, por tanto, a una bipolaridad China-EEUU. Esto supone que Europa tiene que responder. España también, y debe hacerlo dentro de una Europa fuerte y unida.
    Muchas veces se habla de una Europa federal idealista. Pero hay otras fuerzas estructurales que explican por qué la idea de la unidad europea funcionó en 1957 y no en 1867. En primer lugar, Europa es la salvación del Estado nación en el siglo XX porque da respuesta a los problemas de seguridad de Francia, a la necesidad de Alemania de acceder a los mercados internacionales, al problema del reducido tamaño del Benelux y a los problemas de gobernanza de Italia y España, y todo ello dentro de un marco de relaciones basadas en la paz y la cooperación.
    El Reino Unido, por su parte, es un estado que en el siglo XX lo hace mejor porque se integró en una economía internacional extra europea, a través de la Commonwealth. En 1973 entra en Europa porque vive su peor momento, debido a la pérdida del imperio y la imposibilidad de mantener los privilegios comerciales con la Commonwealth, pero siempre estuvo incómodo en Europa.
    Por su parte, los países escandinavos crearon un Estado del Bienestar que les funciona bien, con lo que no están en Europa (Islandia, Noruega), o están dentro de la UE pero fuera del euro (Suecia, Dinamarca). El único contento con Europa es Finlandia, pero por el temor a sus vecinos los rusos.
    Ahora la cuestión es cómo se puede organizar la UE sobre unas bases sólidas. Para ello, lo primero de todo es simplificar la estructura de Europa y volver al proyecto inicial de supranacionalidad, consiguiendo que exista un control democrático de las instituciones y reformándolas, empezando por la Comisión Europea.
    Europa, además, necesita una política común de seguridad y defensa que sea efectiva. Si el gasto conjunto en defensa de los distintos países europeos dentro de esta política, le daría a Europa muchas más capacidades de actuación que Rusia y se pondría al mismo nivel que China.
    La Unión Europea, asimismo, tiene problemas muy serios de crecimiento económico a largo plazo. Necesitamos una política de inmigración común y que se base en obtener el talento y el capital humano que necesita. Es necesario también reformar el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), para que tenga capacidad de reestructurar la deuda. Junto a ello se precisa una política común fiscal, con un tramo europeo del IVA y con una mutualización parcial de riesgos. También hace falta completar la Unión Bancaria con un seguro europeo de depósitos y un mayor poder para el regulador común de los mercados financieros. Por último, se necesita un tratamiento común del fintec, una política de competencia común, una mejora y un impulso del sistema europeo de patentes y una reunificación del derecho privado.
    En este contexto, España necesita crecer porque una España próspera es una España que importa en Europa. Ahora bien, con la demografía española no se puede sostener el Estado del bienestar, ni el problema se va a arreglar trayendo millones de inmigrantes porque el sistema político y económico no lo soporta. Lo que hay que hacer es crear empleo, racionalizar los horarios de trabajo, establecer una política fiscal favorable a la natalidad, buscar medidas de conciliación de la vida laboral y familiar y crear una política de capital humano que se base en la selección de élites.
    Con el Brexit y en este entorno, Madrid tiene una ventana de oportunidad increíble. Es una de las grandes metrópolis europeas y puede consolidarse como la tercera gran área metropolitana de Europa, junto con Londres y París. Madrid tiene que convertirse en una de las locomotoras de Europa. Para ello, es preciso un gran acuerdo entre los partidos políticos y los agentes sociales. También es necesario que aumente el número de habitantes y que se dote de un sistema educativo de calidad. En este sentido, es fundamental que Madrid cuente con una universidad líder a nivel mundial, como Oxford, Cambridge o la London School of Economics. Y precisa también de un marco de negocios que sea el mejor del mundo, tanto en infraestructuras físicas como de negocios.
    47 min
  • Más allá del Brexit: los retos de futuro para Gran Bretaña y la Unión Europea. Nick Clegg, english
    El 20 de abril de 2017 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Nick Clegg, ex líder del Partido Liberal británico y ex vice primer ministro del Reino Unido, sobre los retos de futuro para Gran Bretaña y para la Unión Europea.
    Cleeg señaló que vivimos en un tiempo de turbulencias y de volatilidad política sin precedentes, el que el escenario ideológico simple del pasado ha desaparecido. Ya no es un mundo de debates entre conservadores y laboristas, o sobre más o menos mercado o más o menos impuestos. Este escenario ha sido reemplazado por otro mucho más complejo y con muchos más actores.
    44 min

About Conferencias Magistrales Fundación Rafael del Pino

From the publisher's feed

La Fundación Rafael del Pino, con el objetivo de contribuir a la mejora de los conocimientos de los dirigentes españoles, organiza Conferencias Magistrales en las que participan destacadas…