En la Champions League de la temporada 2003-2004, la Real arrancó la fase de grupos de una manera brillante, pero tras sucumbir en Turín ante la Juventus y no pasar del empate ante los italianos en Anoeta, su visita al Olympiakos de la quinta jornada se convirtió en clave. El equipo de Raynald Denoueix se adelantó en el marcador por medio de Gabilondo, pero los griegos remontaron, ayudados por una injusta expulsión de Kovacevic. Y ahí, en el peor momento, surgió una figura inesperada, la de Schürrer, que marcó aquel día su primer gol con la camiseta txuri urdin, después de una primera temporada en blanco, y se convirtió en el sorprendente héroe de un empate que daba a la Real nuevamente todas las posibilidades de pasar a octavos.