En la primera jornada de la temporada 2006-2007 hubo derbi en San Mamés, el partido acabó con un resultado de 1-1, pero no pasó a la historia por el regreso de Aranburu con gol tras la escalofriante lesión que sufrió ocho meses antes, sino por un penalti inaudito y vergonzoso. Aduriz tocó el balón con la mano en su salto con Labaka dentro del área de la Real, pero Undiano Mallenco, a instancias del famoso Fermín, su asistente, señaló penalti. Aduriz, a pesar de que sabía perfectamente lo que había sucedido, lanzó la pena máxima, la convirtió y la celebró. El gol de Aranburu, al menos, sofocó en parte lo que habría sido una injusticia capital.