A finales del siglo XX y comienzos del XXI, casi después de jugar dos finales consecutivas, la Real Sociedad abrió un periodo negro y oscuro en la Copa del Rey. El primer episodio de esa larga travesía en el desierto fue la eliminatoria contra el Numancia de la temporada 1995-1996. Después de perder en la ida por 2-0 contra los sorianos, equipo de Segunda B, el equipo txuri urdin igualó la eliminatoria en apenas media hora. Y cuando parecía que la clasificación se iba a conseguir con cierta facilidad, todo se torció. El Numancia que alcanzó las semifinales resistió, la Real se quedó con diez y la eliminatoria fue a los penaltis, donde Echevarría, el portero visitante, se convirtió en el héroe.