En la temporada 1963-1964, la Real viajaba por la Segunda División. Una de sus paradas fue Badalona, y allí fue protagonista de un partido con muchos goles, 3-3 fue su resultado, y de una situación inaudita. En una misma jugada, el árbitro del encuentro, Serrano Sancristóbal, mando a la caseta con tarjeta roja a tres jugadores de la Real, Arzak, Amas y Ciaurriz. Lo hizo por unas protestas que desencadenó un penalti que solo él vio, como algunas de las cosas que puso después en el acta, y que Goicoechea, portero txuri urdin, acabó deteniendo. La Real ganaba entonces 2-3, pero pudo aguantar el empate final a pesar de jugar los minutos finales con solo ocho jugadores.