El Real Madrid adelantó un año el fichaje de José Araquistain, portero de la Real Sociedad, entregando al club txuri urdin hasta cuatro jugadores de su plantilla: Raba, Villa, Herrera ya iniciada la Liga, y sobre todo Simonsson. La llegada del sueco, finalista del Mundial del 58, fue todo un acontecimiento. Semejantes fichajes, en teoría de campanillas, en una operación bastante atípica para la época, no evitaron que la Real bajara a Segunda en 1962.